Las reservas globales de petróleo se desplomaron a un ritmo récord en abril, ya que el conflicto en el Medio Oriente tensiona la oferta y aumenta el riesgo de un nuevo salto brusco en los precios antes de la temporada de viajes de verano.
Los inventarios de crudo cayeron casi 200 millones de barriles, es decir, 6,6 millones de barriles por día, según estimaciones de S&P Global Energy, incluso cuando los precios más altos provocaron un desplome de la demanda de aproximadamente 5 millones de b/d, la caída más pronunciada jamás registrada fuera de la pandemia de Covid-19.
“Esto es masivo, está muy por encima del rango habitual”, dijo Jim Burkhard, jefe de investigación de crudo en S&P, y agregó que en un mes normal, las reservas globales fluctúan entre unos pocos cientos de miles y un millón de barriles. “Un ajuste de cuentas inevitable se avecina en el mercado”, señaló.
En total, el mercado petrolero ha perdido 1.000 millones de barriles de crudo a causa de la guerra con Irán hasta el momento y, si bien la demanda cae rápidamente, está siendo “superada por la pérdida de oferta”, agregó. “Los precios del crudo seguirán subiendo”.
Los precios del petróleo se han disparado desde el inicio de la guerra a fines de febrero, cuando tanto Irán como Estados Unidos restringieron el tráfico a través del estrecho de Ormuz, una vía navegable crítica, y los ataques han dañado la infraestructura energética de la región.
Sin embargo, los operadores han advertido que los precios probablemente subirán mucho más una vez que las reservas globales caigan por debajo de niveles críticos; algunos predicen que ese “punto de inflexión” está a semanas de distancia.
El martes, el precio del crudo Brent de referencia retrocedió alrededor de un 4% hasta u$s 110 el barril, en tanto el cese al fuego entre Estados Unidos e Irán se sostuvo a pesar de una serie de ataques registrados el día anterior.
Los datos de S&P incluyen todo el petróleo almacenado tanto por gobiernos como por empresas, así como el que se encuentra actualmente a bordo de buques tanque en el mar. La caída incluye el petróleo liberado por la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos en respuesta a la crisis energética provocada por la guerra.
Si bien las reservas globales totales de petróleo ascienden a unos 4.000 millones de barriles, señaló Burkhard, una gran parte está comprometida en las operaciones diarias, como mantener las refinerías en funcionamiento y los oleoductos presurizados, lo que limita el volumen que puede reducirse fácilmente.
Las reservas globales de petróleo se acercan ahora a su nivel más bajo en ocho años, según Goldman Sachs. El banco agregó que solo quedan 45 días de suministro de productos refinados —como nafta, diésel y combustible de aviación— en todo el mundo, y señaló caídas particularmente pronunciadas en Asia y África.

“La velocidad de agotamiento y las pérdidas de oferta en algunas regiones y productos es preocupante”, dijeron los investigadores de Goldman Sachs.
En el norte de Europa, las reservas de combustible de aviación cayeron a su nivel más bajo en seis años en abril, según la agencia de precios Argus, mientras que en Estados Unidos las reservas de nafta están en camino de alcanzar su nivel históricamente más bajo en verano, durante la temporada clave de manejo.
A pesar de que los precios promedio en los surtidores se acercan a u$s 4,50 el galón, los conductores estadounidenses aún no han reducido significativamente el consumo, según Morgan Stanley. El banco estima que uno de cada 11 barriles de petróleo es utilizado por los automovilistas estadounidenses y proyecta que los inventarios de ese país podrían caer por debajo de los 200 millones de barriles para fines de agosto, el equivalente a aproximadamente una semana de demanda.
No obstante, Estados Unidos aún no ha sentido el pleno impacto de la crisis, dijo Burkhard, quien señaló que sus reservas de crudo siguen siendo más altas que las del mismo período del año pasado. La mayor parte de la caída global de los inventarios se ha registrado en Asia, añadió.
Burkhard indicó que una caída pronunciada en las reservas estadounidenses podría ser el detonante de una alarma generalizada. “Lo peor de la crisis está por venir”, afirmó.

















