La guerra de la aftosa en la Argentina suma un nuevo capítulo. El Gobierno se predispone a anunciar en las próximas horas la aprobación en la Argentina de una nueva vacuna, en este caso proveniente de un laboratorio colombiano que ya abastece a Uruguay.

En el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger preparan un largo tuit para explicar lo que consideran un nuevo hito en el que hasta ahora es el mercado más difícil de flexibilizar, el de la provisión de las dosis para inocular al ganado bovino en el país contra la fiebre aftosa, donde reina hace más de dos décadas la firma Biogénesis Bagó, propiedad de dos hombres icónicos de la industria farmacéutica, Hugo Sigman y Sebastián Bagó.

La novedad es que se incorporará al mercado argentino la vacuna Aftogán, que produce la Empresa Colombiana de Productos Veterinarios -firma conocida como Vecol- que ya vende unos 6 millones de dosis en Uruguay, cuyo mercado venían estudiando los colaboradores de Sturzenegger. El funcionario de hecho llegó a hablar en persona sobre el tema con colegas del gabinete del país vecino y se ocupó personalmente en darle impulso para que aterricen en el país.

El mercado de la vacuna de la aftosa, que mueve unos u$s 150 millones por año en la Argentina, es una obsesión del ministro al que el presidente Javier Milei llama “el Coloso”. Con distintas medidas y una intervención directa sobre el Senasa, el organismo de control del sector agroalimentario, Sturzenegger impulsa más competencia desde que llegó a su cargo, dado que considera que Biogénesis Bagó se valió de normas técnicas y acuerdos de apoyo con el organismo para evitar la entrada de nuevos jugadores y poder cobrar precios por sobre el promedio de la región.

Según el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, hace dos años en el resto del Mercosur se pagaba mucho menos que en nuestro país: 30 centavos la dosis en Paraguay, 50 centavos en Brasil y 75 centavos en Uruguay, mientras en la Argentina costaba cerca de dos dólares. Hoy, en el Gobierno tienen datos de que los precios de las vacunas han bajado significativamente y lo consideran un logro, a pesar de que en los hechos no lograron -hasta ahora- el ingreso de ninguna vacuna que esté disponible a la par de la de Biogénesis Bagó.

De hecho, y como se contó en este diario, hasta acá el mercado de la aftosa es el más duro de desregular para Sturzenegger, que es protagonista en este momento de modificaciones en diversas leyes que van desde habilitar la compra de tierras por parte de extranjeros hasta cambiar el funcionamiento del mercado del libro.

Hace dos años, durante la inauguración de la Exposición Rural en Palermo, Milei había revelado entre los anuncios para el campo que se había abierto el mercado de la vacunación para la aftosa, como un mecanismo para bajar los costos a los ganaderos. Claramente era letra de Sturzenegger. Desde entonces, sin embargo, no hay más oferta de la que había. El último fin de semana, de hecho, Milei sólo habló de cambios en la comercialización de la vacuna.

Todo a pesar de que desde la cartera de Desregulación se forzaron diversas modificaciones que en los papeles autorizaron la importación a una empresa que está embanderada en pelear el mercado, Tecnovax, liderada por Diego La Torre. Biogénesis Bagó siempre adujo que el laboratorio brasileño desde donde llegaría la vacuna no contaba con las habilitaciones necesarias por tener la planta suspendida y sin producir.

Según fuentes del mercado, sin embargo, ahora que se aprobó hay una traba que le imposibilita competir en igualdad de condiciones: la vacuna fue habilitada pero para uso “semestral”, por lo que frente a la posibilidad que ofrece una dosis de Biogénesis Bagó hacen falta dos de Tecnovax.

“Me ha costado que venga la competencia, pero el precio se acercó al internacional”, ha dicho en su entorno Sturzenegger, que el año pasado también objetó un acuerdo de investigación de Biogénesis Bagó con el Senasa, por el que el controlado terminaba pagando los salarios de investigadores del ente controlador. A pesar de su resistencia, este año la empresa volvió a firmar otro convenio de apoyo técnico, por lo que las suspicacias sobre la influencia de la compañía en el gobierno de Milei se multiplicaron.

Ahora, con la llegada de la competencia de la firma Vecol, desde Colombia, se abre otro capítulo. El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, recibió la instrucción de que la nueva alternativa esté presente cuanto antes para su aplicación.

La pelea por el mercado de la vacuna antiaftosa es una de las batallas de negocios más fuertes desde que Milei está en el poder. De hecho, producto de las tensiones en el Senasa el año pasado terminó siendo “renunciado” su titular Pablo Cortese, quien incluso recibió una carta documento por parte de Biogénesis Bagó por haber firmado una resolución habilitando una vacuna del exterior. En su lugar, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, designó a María Beatriz “Pilu” Giraudo.