Luego de que la expresidente Cristina Kirchner instale que busca revertir su inhabilitación perpetua ante la ONU reavivó la discusión sobre una eventual candidatura presidencial para el 2027, y en la Casa Rosada no faltaron sonrisas, aunque analizan el escenario con una mezcla de escepticismo sobre su viabilidad jurídica y cálculo político sobre sus efectos en la interna del peronismo.
“Título de la película: ´La mejor opción´. O, ‘ganamos por afano’“, se reía un integrante político de peso en el esquema del oficialismo en diálogo con El Cronista. La fuente de La Libertad Avanza hizo un paralelismo con el expresidente Carlos Menem, cuando le ganó la elección a Néstor Kirchner en el 2003: ”Es como Menem en la elección del 2003. Piso alto, techo casi como el piso”, definió.
En ese sentido, desde el núcleo oficialista creen que el peronismo tendría un núcleo duro de votos asegurado, pero con escaso margen de crecimiento por encima de ese número. La lectura, por caso, es la que habían puesto sobre la mesa cuando el gobernador Axel Kicillof ganó las legislativas locales en el 2005, en aquel sombrío septiembre para los mercados.
El revuelo surgió porque Cristina Kirchner presentó, a través de nuevos abogados, una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para cuestionar la condena que recibió en la causa Vialidad. La presentación está a cargo de Alberto Beraldi, su histórico defensor, junto al jurista brasileño Rafael Valim, que integró la defensa del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la causa Lava Jato, y el español Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Entre los pedidos, la defensa incluyó una medida cautelar para suspender la inhabilitación perpetua que le impide ejercer cargos públicos. “Hay una cautelar que pide la suspensión de esta sanción que contradice y vulnera precedentes clarísimos del comité. El comité no permite inhabilitaciones perpetuas. Pero pediremos la revisión total de la sentencia”, explicó Valim en la conferencia de prensa.
Borrego, por su parte, planteó una interpretación distinta sobre el alcance inmediato del fallo: sostuvo que la inhabilitación impide ocupar un cargo público, pero no necesariamente participar de una instancia previa como las PASO. “Las PASO son preparatorias de las futuras elecciones para un cargo público, por lo tanto, al sistema de primarias Cristina se podría presentar. ¿Por qué? Porque no es para un cargo público”, sugirió el jurista.
En paralelo, el diputado nacional e hijo de la líder del PJ, Máximo Kirchner, volvió a instalar la candidatura de su madre. “Queremos que sea Cristina y ella está demostrando, incluso en esta carta que publicó y en todos los lugares, su vocación de querer participar en la vida política argentina”, señaló en diálogo con una radio porteña, y agregó que la expresidenta “dio muestras sobradas de tener el coraje para dar esa pelea”.
Otro habitué de la Casa Rosada consultado por El Cronista fue más categórico al descartar cualquier análisis sobre el impacto electoral de una candidatura de Cristina. “Es totalmente estéril el análisis porque está presa y no puede competir. Es una discusión que no va a ningún lado”, sostuvo.

En ese sentido, lo que sostienen en el seno libertario es que el verdadero valor político del debate está en otro lado: en la posibilidad de que profundice las diferencias dentro del espacio kirchnerista, en particular con Kicillof. “A nosotros igual todo esto nos conviene porque todo lo que abone la división del peronismo es bienvenido, la discusión entre CFK y Axel. Pero nada más, porque no va a ocurrir”, sostuvo.
Desde otros sectores del oficialismo prefirieron directamente fijar una postura de neutralidad: “No importa si nos sirve o no, importa no meternos en el terreno de la Justicia”, determinó otra fuente de la estrategia política consultada por este medio.
La instalación de la candidatura de Cristina Kirchner llega en un momento en que la sucesión de Kicillof en la provincia de Buenos Aires ya genera roces dentro del propio espacio. El propio gobernador respaldó el reclamo de la expresidenta ante la ONU, pero remarcó que hablar de candidaturas resulta prematuro en esta etapa del proceso.
En este sentido, en el Gobierno apuestan porque las diferencias no terminen de saldarse, aunque consideran que “sería lo racional”. En el medio de esta discusión, surge otro factor: la discusión por las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), a las que justamente alegan que podrían ser el escenario ideal para CFK.
El Gobierno lleva meses tratando de reunir los votos para eliminarlas, suspenderlas o, en su defecto, convertirlas en voluntarias, en una negociación que quedó estancada por diferencias con los gobernadores. Hasta ahora, el peronismo nunca asomó apoyar la iniciativa, pero no sería la primera vez que en LLA consideran que un sector del PJ podría verse tentado a colaborar.
Instalar a Cristina Kirchner como la candidata natural de 2027 es, en los hechos, una forma de marcarle la cancha a Kicillof antes de que su figura crezca de manera autónoma dentro del espacio.
Esa lectura es la que más entusiasma al oficialismo: no tanto la chance de competir contra Cristina Kirchner en una elección, que descartan de plano, sino la posibilidad de que la discusión sobre su candidatura obligue al kirchnerismo duro y al kicillofismo a discutir puertas adentro quién conduce al PJ bonaerense de cara a 2027, sin necesidad de que el Gobierno mueva una sola pieza.
El resultado, según el diagnóstico que circula en la Casa Rosada, es un peronismo que se entretiene resolviendo su propia interna mientras el techo electoral de conjunto, según creen en el oficialismo, sigue siendo el mismo.
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