

La meta que fijó el presidente Javier Milei de llegar a una inflación del 0% en el segundo semestre del año empieza a quedar lejos de los datos que arroja la economía real.
Con una aceleración inflacionaria que se extendió durante los últimos cuatro meses y un consumo que no despega, el economista Fernando Marull, uno de los más seguidos por el mercado local, traza un diagnóstico que combina cautela para el corto plazo con algo más de optimismo para los meses siguientes.
“A juzgar por los últimos datos, la economía no está mejorando, está bastante floja”, advirtió Marull. En su análisis, la aceleración de precios reciente erosionó los salarios en términos reales y eso se trasladó directamente al consumo, que “sigue bastante estancado”.
Sobre la dinámica inflacionaria de marzo, Marull no descarta que la última semana del mes también presione al alza y lleve el dato final por encima del 3%.
El combustible, explicó, juega un rol central: la suba de la nafta, de casi 13%, suma alrededor de 0,4 puntos porcentuales al índice, y, como ocurre todos los años con el comienzo del ciclo lectivo, educación también aportó a la aceleración. “Llevamos dos semanas con variaciones promedio del 1%l”, señaló.
En contrapartida, rescató que la carne dejó de subir tras tres meses de alzas sostenidas, aunque aclaró que eso no alcanza para compensar el resto. “No se viene un buen dato inflacionario”, resumió.
Sin embargo, de cara a los próximos meses, el economista proyecta una desaceleración. Su argumento es que los principales drivers que explicaron la aceleración reciente ya están agotados: las tarifas no tienen margen para nuevas subas significativas y la carne ya absorbió gran parte del ajuste.

El único factor que podría mantener presión son las paritarias, aunque en ese caso el impacto sería más gradual. “Uno proyecta que en los próximos meses le ganen a la inflación”, dijo, en referencia a los salarios.
La pregunta que queda abierta es si la trayectoria de desinflación que describe Marull alcanza para validar la promesa presidencial. Por el momento, la respuesta es no.
Con marzo camino a cerrar en torno al 3% o por encima, la brecha entre la proyección oficial y la realidad de los precios sigue siendo amplia, y los analistas privados no ven en el horizonte cercano las condiciones necesarias para quebrar el 1% en el corto plazo.















