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El economista Ramiro Castiñeira, director de la consultora Econométrica, estuvo invitado a Cuentas Claras, en El Cronista Stream, donde analizó la política y la economía con un claro dardo hacia el peronismo.
Castiñeira disparó este miércoles una encendida crítica al sostener que expropiar es una práctica que el peronismo considera “casi natural” y “de derecho político”.
El economista tomó como punto de partida un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) para contextualizar el proceso de desinflación en curso.
“Un país que llega a tres dígitos de inflación como fue Argentina, usualmente tarda entre cuatro a ocho años haciendo las cosas bien, tarda entre cuatro a ocho años bajar nuevamente a un dígito de inflación”, sostuvo. Según Castiñeira, ese es el horizonte que marca la evidencia comparada internacional para pasar del 200% anual a menos de un 10% anual.
El único antecedente que, según el economista, acortó ese proceso fue la convertibilidad argentina de los años 90. Sin embargo, Castiñeira fue tajante al señalar el costo político que implicó: previo a la puesta en marcha del esquema de paridad fija, el gobierno peronista de Carlos Menem recurrió a la expropiación de los depósitos bancarios.
“Previo al arranque de la convertibilidad, el peronismo expropió todos los depósitos de la gente para que no puedan correrle contra el dólar”, afirmó.

Desde allí, enumeró una serie de episodios que calificó bajo el mismo rótulo: “Expropiaron depósitos en el arranque de los 90, expropiaron nuevamente depósitos en el 2002, lo que fue el Boden 2012, expropiaron después los ahorros de los argentinos de las AFJP, expropiaron empresas... es una forma de manejarse que tiene el peronismo que lo considera casi natural, de derecho político, poder expropiar”.
Ante la pregunta directa sobre si, en caso de retornar al poder, el peronismo volvería a expropiar, Castiñeira no dejó lugar a la ambigüedad: “No tengas duda de que va a arrancar a expropiar porque así lo cuenta la historia”.
El director de Econométrica también rechazó la posibilidad de que el peronismo pueda adoptar una política fiscal ordenada. Frente al argumento de que dirigentes como Axel Kicillof habrían “entendido algunas cosas” y no repetirían desequilibrios, Castiñeira fue categórico: “Es todo mentira. El peronismo, toda la historia que tiene, nunca tuvo un período de equilibrio fiscal. Y el día que tuvo equilibrio fiscal fue justamente por no pagar la deuda y encima reventar al campo con retenciones y encima a los jubilados”.
Inflación: entre cuatro y ocho años para volver a un dígito
El economista fue consultado sobre por qué, a pesar del control de la emisión monetaria, el proceso de desinflación lleva ya más de diez meses sin llegar a un dígito mensual. Su respuesta remitió a la evidencia internacional compilada por el FMI.
El dato de inflación de marzo de 2026, publicado por el INDEC, marcó un 3,4% mensual. Si bien representa una caída significativa frente al pico de más del 25% registrado en diciembre de 2023, la cifra está aún lejos del 1% o 2% mensual que los economistas suelen considerar como el umbral de estabilización.
Para Castiñeira, esa dinámica es esperable y no debería sorprender. “Pasar de 200% de inflación a menos de 10% de inflación anual, según todas las experiencias salvo una, más o menos tardan entre cuatro años y ocho años”.
El único caso que logró hacerlo más rápido fue, según el economista, la propia Argentina con la convertibilidad, pero con el costo que ya describió: la expropiación previa de los depósitos.
Al ser consultado sobre la situación actual de distintos sectores sociales, el economista llamó a poner en perspectiva el punto de partida del gobierno de Javier Milei. “Si coqueteaste dos décadas con ser Venezuela, no hay manera de ser Suiza en dos años”, sostuvo.
Castiñeira reconoció que la transición no está exenta de riesgos. “Toda la sociedad argentina viene de un colapso económico y está pagando las penurias”, señaló, aunque advirtió que el escenario previo era el de una hiperinflación que, de haberse desatado, “destruye todo, absolutamente”.
Y cerró con una advertencia: “La transición, obviamente, ojalá salga bien también, no está garantizada de que la transición salga bien”.












