En el marco de Expo EFI se desarrolló un panel con actores vinculados a la economía real, incluyendo a los sectores ganadores y perdedores del modelo actual.
El panel estuvo integrado por Gustavo Weiss, presidente de la Cámara de la Construcción, Gustavo Idigoras, presidente de CIARA-CEC, Santiago Mingone, socio de PWC y presidente de IDEA, e Ignacio Costa, presidente de Rio Tinto Lithium.
Allí, expusieron sus expectativas sobre la actividad económica y sobre sus propios sectores. Si bien reinó el optimismo, algunos admitieron que “en el transcurso, hay gente que la va a pasar mal”.
Fue el caso de Weiss, quien subrayó que su sector perdió 120.000 puestos de trabajo y que después de caer un 25% en 2024, se estabilizó en ese nivel, sin nuevas caídas, pero también sin bajas.
El empresario de la construcción sostuvo que el déficit de infraestructura en Argentina lleva décadas y que continúa deteriorándose. No solo las rutas, sino también los ferrocarriles, las escuelas, los hospitales: “Para hacerla nueva, hacen falta u$s 1,5 billones. Hoy vale u$s 600.000 millones. Tenes que invertir el 4% de eso para que no se siga deteriorando, unos u$s 24.000 millones por año, solo para mantenerla. Llevamos invertidos u$s 6000 millones en los últimos años”.

Respecto de las privatizaciones, si bien se mostró favorable, planteó que “el Estado tiene un rol indelegable. Hay obras que no son rentables. Vialidad tiene 40.000 kilómetros, las únicas privadas de cero fueron los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, porque tienen un volúmen de tránsito que le permite financiarlo”.
Weiss mantiene una perspectiva optimista sobre el rumbo de la economía, aseguró que “estamos camino hacia un país normal”, pero planteó que hay un sector que está perdiendo.
“El principal objetivo de política económica que tiene que tener este gobierno para mantener el rumbo es ganar las elecciones en el 27. Este gobierno o alguno que represente el mismo camino. Yo pensaría en qué hago para atender a todos, el vasto sector que la está pasando mal, porque se necesita que esa gente acompañe por muchos años este rumbo, que repito, creo que es el rumbo adecuado de los países normales del mundo, pero que en Argentina hay gente que en el transcurso la va a pasar mal”, concluyó Weiss.
En el sentido contrario, Costa, que integra uno de los sectores ganadores, se mostró optimista en que el resto de las actividades tendrán un catch up (alcanzarán) a los que lideran la recuperación. “La minería va a traccionar”, sentenció.
Su confianza radica en que el gasto en proveedores locales, solo de su empresa, asciende a u$s 600 millones, y en que el efecto multiplicador en materia de empleo del sector estima que se ubica en multiplicar por cuatro los puestos directos.
El empresario aseguró que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones fue fundamental para que Rio Tinto se instalara en Argentina e invirtiera u$s 2400 millones. Las preguntas, planteó, son por la previsibilidad.
“Para la minería que piensa realmente en largo plazo, estamos hablando de 30 años. Solo Rio Tinto en 4 años va a invertir u$s 4000 millones. La inversión es muy fuerte. Entonces la permanencia de la política pública es fundamental. Ese sigue siendo el punto de dolor. ¿Vamos a tener reglas claras, va a haber previsibilidad para seguir invirtiendo?. ¿El Rigi, si viniera un nuevo gobierno lo puede lo puede revocar?“, planteó el empresario minero.
El titular de CIARA-CEC, que nuclea a los agroexportadores, celebró las transformaciones implementadas por el Gobierno, como el fin de las restricciones de exportación, pero pidió que se avance en la eliminación de las retenciones. “La soja sigue pagando 24% de impuestos, mientras el Brasil y Estados Unidos son una topadora de crecimiento en este contexto geopolítico mundial”.
Idígoras también planteó que la infraestructura es un fuerte déficit para la actividad privada, pero celebró los avances de fideicomisos privados, como el que desarrollan para mantener y administrar 400 kilómetros de rutas en Santa Fe.
Sin embargo, coincide en las dudas con los mineros: “Hemos pasado tantas volatilidad y cambios en política económica que nadie quiere volver a quemarse. Entonces, todos sentimos que vamos con una buena senda, pero también vemos, como dicen ellos, los riesgos de que cualquiera pueda doblar a cualquier lado rápidamente”.
Por último, marcó que las nuevas condiciones exhiben la falta de productividad, que antes se tapaba con saltos del tipo de cambio, e hizo un llamado a los gobernadores: “Me parece que cada día es más importante en Argentina, no solamente ver qué piensan los candidatos a presidente, sino alinear a los gobernadores también en la misma senda, porque eso le va a dar la garantía a todos los que invertimos en nuestro país de que vamos a ir por un solo camino”.
Mingone por su parte, destacó que “hoy por lo menos los inversores preguntan por Argentina”.
“Lo que más ruido hace hoy es la cuestión impositiva. La cuestión fiscal tiene que ser en algún momento discutida y resuelta, hacía por lo menos eliminar los impuestos distorsivos, que son aquellos que se suman para exportar. La retención yo se la estoy exportando en mi precio al exterior. Eso es imposible de competir de esa manera”, marcó el empresario.
También dejó un mensaje para sus pares: “También puertas adentro hay que trabajar en reconvertirse hacia un tipo de modelo de negocio que sea más productivo y más competitivo a nivel global”.
Por último, planteó que la economía argentina debe dinamizarse más allá de los vaivenes políticos, porque es “intolerable” que cada dos años la economía vaya hacia adelante o hacia atrás. “No es normal”, sentenció.


















