En el escenario del Centro de Convenciones de Buenos Aires, durante la Expo EFI, el debate económico dejó de centrarse en el “cuándo estalla” para enfocarse en el “cómo se sostiene”.
Las exposiciones de Marina Dal Poggetto (EcoGo), Andrés Borenstein (BTG Pactual), Pilar Tavella (Balanz) y Emmanuel Álvarez Agis (PxQ) delinearon una hoja de ruta donde el Gobierno nacional intenta un “blindaje” financiero mientras la economía real, encorsetada por la caída del consumo y del poder adquisitivo, intenta salir del “octavo subsuelo”.
Dal Poggetto abrió el debate con su clásico esquema del triángulo de gestión: macro, micro y gobernabilidad. “Para que la estabilización funcione, tenés que trabajar sobre los tres vértices. La verdad es que el programa llegó a dos años largos de gestión y el ordenamiento macro fue un shock controlado”, explicó pero sin embargo, aseguró que “Argentina se volvió cara en dólares”.
Según su análisis, el dólar funcionó como un ancla, pero a un costo elevado. “Si lo que tenés como consecuencia de la micro es un deterioro en los ingresos, el ajuste fiscal se torna muy contractivo aunque el mundo hoy favorece a la Argentina y permite que ingresen “más dólares de lo que imaginábamos”.

Con el foco en los números rojos de actividad que dejó el primer trimestre, Borenstein apuntó al problema de fondo: “En los últimos cuatro períodos, la productividad fue negativa”, disparó y dijo que “es como si me olvidé de hacer algo que ya sabía hacer”.
Aun así, anticipó un cambio de tendencia en el crédito: “Abril, con datos incompletos, muestra que después de 5 o 6 meses de caída, el crédito empezó a levantar”.
“Del octavo subsuelo, ahora estamos en el séptimo subsuelo”, dijo al analizar el rumbo de la industria pero llamó a la acción a los privados: “El empresario tiene que reaccionar rápido”.
Ingeniería hacia el 2027
Tavella se enfocó en la estrategia del Banco Central para acumular reservas y destacó que el agro ya no es el único jugador en la cancha. “El superávit comercial hoy paga la cuenta de los servicios, intereses y turismo. Pero la acumulación de reservas tiene que venir por la cuenta capital”, advirtió.

La analista reveló que el Gobierno ya está operando para despejar los nubarrones de 2027, donde los vencimientos saltan de u$s 20.000 millones a u$s 37.000 millones. “El Gobierno no necesita un acceso al mercado enorme este año. Con que tengan acceso por 3000 o 4000 millones de dólares externos, ya podrían prefinanciar el año que viene e incluso parte de 2027”.
Según Tavella, el “premio” por los buenos fundamentos macro existe, pero está frenado: “Posiblemente por el riesgo electoral no lleguemos a la curva de países comparables, pero ya con que nos acerquemos, el Gobierno estaría en condiciones de acceder al mercado externo”.
Desde Balanz, marcó una diferencia vital con la gestión de Mauricio Macri. “Llega mejor preparado. Milei ya ajustó las cuentas fiscales, no hubo un montón de entrada de capitales de portafolio que puedan salir (‘hot money’) y la cuenta corriente está balanceada. Es un desafío distinto al de una corrida cambiaria”.
El impacto de las PASO en la economía
Álvarez Agis aportó un análisis sobre las reglas de juego políticas, advirtiendo que el valor de los bonos argentinos depende hoy más de las leyes electorales que del IPC.
“El riesgo político va a depender mucho de cómo se reconfigure una oposición que hoy está afectada por el ocaso de sus líderes -Macri y Cristina Kirchner-. Las PASO son una herramienta muy eficiente para reconfigurar la oposición”, analizó Agis.
Para el economista, el sistema de balotaje en Argentina tiene un objetivo matemático: “Que pierda el primero”. “El chiste es que el tercero te vota con el segundo y pierde el primero. Por eso la intensidad de la discusión de las PASO. Esta discusión define si el riesgo político le quita 30 dólares de valor a los bonos o le suma 10”.
Factor crítico
Álvarez Agis puso el foco en la caída del empleo como principal riesgo del modelo económico “cordillerano” -por el peso de los recursos naturales-.

Los analistas coinciden en que es el punto más crítico de la “economía real” y el factor que podría poner en jaque la paz financiera ya que, a diferencia de las variables fiscales, el mercado laboral muestra una dinámica de “sangría” constante, especialmente en la industria.
El Gobierno de Javier Milei encara el segundo tramo de su gestión con una macroeconomía “atada con alambre de acero” en lo fiscal, pero con una microeconomía que aún no siente el impacto del rebote. Como sintetizó Dal Poggetto, la pregunta del millón es si “lo financiero y la gobernabilidad te ordenan la economía real” antes de que el calendario electoral empiece a quemar.















