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Hasta hace pocos días, el nombre Bab el-Mandeb era prácticamente desconocido para la mayoría de las personas fuera del mundo de la geopolítica y el comercio marítimo, pero hoy ocupa centro de la escena internacional.
Su aparición en las noticias se magnifica después de que los hutíes-un grupo insurgente y movimiento político armado de Yemen- atacaran petroleros sauditas y anunciaran un bloqueo naval sobre una de las rutas comerciales más importantes del planeta.
Mientras Estados Unidos e Irán profundizan un enfrentamiento que ya excede el estrecho de Ormuz, ahora se suma un segundo punto crítico de tensión para el comercio internacional.
Según informó Reuters, los ataques obligaron a varios buques a modificar sus rutas, dispararon los costos de los seguros marítimos y empujaron al petróleo Brent por encima de los u$s 100 por barril.
Además, el comercio entre Europa y Asia (en especial con India y el sudeste asiático) se resiente rápidamente por el estrangulamiento de esa vía que es la desembocadura del canal de Suez en el océano Índico.
Pero el impacto de Bab el Mandeb va mucho más allá del precio del petróleo. Lo que ocurra allí puede terminar repercutiendo sobre la inflación global, las decisiones de tasas de interés de la Reserva Federal (Fed), el costo del financiamiento de los países emergentes y hasta sobre la economía argentina, que hoy tiene una relación muy distinta con el mercado energético gracias al desarrollo de Vaca Muerta.
La puerta que conecta Europa con Asia
Darío Mizrahi, analista internacional, definió a Bab el Mandeb como “uno de los puntos de estrangulamiento más importantes de la geopolítica global y particularmente para el mercado energético”.
Su ubicación explica buena parte de esa relevancia.

El estrecho conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y el Océano Índico. En la práctica, constituye la puerta de entrada al Canal de Suez para todos los barcos que viajan entre Asia y Europa.
“Es la principal vía con la cual Europa comercia con Asia porque conecta el Mar Rojo con el Canal de Suez y, hacia el otro lado, con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo”, explicó Mizrahi.
Durante años fue una de las principales rutas para el transporte marítimo de petróleo. Sin embargo, la situación comenzó a cambiar cuando los hutíes —el grupo respaldado por Irán que controla buena parte de Yemen— consolidaron su presencia sobre la costa del Mar Rojo.
“Lograron capturar buena parte de Yemen y, sobre todo, la costa del Mar Rojo que da justamente al estrecho de Bab el Mandeb. Eso les permite con gran facilidad atacar a los buques comerciales que pasan por allí”, señaló.
Los ataques comenzaron a intensificarse tras el 7 de octubre de 2023, cuando los hutíes anunciaron su respaldo a Hamás.
“Ya su forma de atacar no sólo a petroleros sino también a portacontenedores y graneleros había hecho subir el precio de los seguros marítimos”, agregó el analista.
Como consecuencia, muchas navieras comenzaron a evitar esa ruta y optaron por rodear el continente africano, una alternativa considerablemente más larga y costosa.
Por qué ahora el problema es mayor
La escalada reciente vuelve todavía más delicada la situación.
Según Reuters, los hutíes anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudita y atacaron dos petroleros sauditas en el estrecho de Bab el Mandeb, obligando a varios buques a modificar su recorrido mientras las primas de los seguros marítimos llegaron a duplicarse para algunas compañías.
El conflicto adquiere una dimensión estratégica porque Arabia Saudita había encontrado en esa ruta una alternativa para exportar parte de su producción petrolera.
“Ante el bloqueo iraní sobre el estrecho de Ormuz, Arabia Saudita estaba sacando buena parte del petróleo que no podía exportar por el Golfo Pérsico a través de un oleoducto hacia el Mar Rojo y desde allí utilizando Bab el Mandeb. Eso es justamente lo que ahora golpea el nuevo bloqueo anunciado por los hutíes en complicidad con Irán”, explicó Mizrahi.
En otras palabras, mientras el estrecho de Ormuz continúa bajo presión, Bab el Mandeb se había convertido en la segunda gran vía crítica para la salida del petróleo de Medio Oriente.
Cómo un conflicto regional termina afectando a la economía mundial
El efecto económico no se limita al mercado energético.
El informe semanal de SurAmericana Visión, la consultora fundada por el exministro de Economía Martín Guzmán, advierte que la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, junto con las interrupciones en el tráfico del Mar Rojo, volvió a impulsar el precio internacional del crudo.
Según el informe, ese aumento “vuelve a generar presiones sobre el precio de los productos refinados e incrementa las chances de una nueva aceleración de la inflación internacional que podría forzar a los bancos centrales (incluyendo a la FED) a desplegar una política monetaria más restrictiva vía aumentos de las tasas de interés de referencia”.
La consultora agrega que el conflicto también incrementa el gasto militar estadounidense —la Cámara de Representantes aprobó un aumento récord del presupuesto de defensa— y presiona al alza las tasas de los bonos del Tesoro norteamericano, especialmente en los plazos más largos.
Ese escenario complica las condiciones financieras internacionales justo cuando los mercados esperaban un proceso gradual de reducción de tasas por parte de la Reserva Federal.
En la misma línea, Wise Capital sostuvo que la escalada militar “reavivó las alarmas inflacionarias” y provocó una fuerte suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses.
“La perspectiva de una tasa elevada por más tiempo reduce el apetito inversor por activos de riesgo global. Este endurecimiento de las condiciones financieras suele castigar con fuerza a los mercados emergentes al elevar el riesgo país”, afirmó la sociedad de bolsa.
¿Qué puede pasar en Argentina?
La respuesta hoy es más compleja que hace algunos años. Durante buena parte de las últimas décadas, un aumento del precio internacional del petróleo implicaba casi exclusivamente una mala noticia para la economía argentina porque encarecía las importaciones energéticas y presionaba sobre la inflación.
La expansión de Vaca Muerta modificó parcialmente esa ecuación.
Hoy la energía dejó de ser uno de los principales demandantes de divisas para convertirse en uno de los mayores generadores de dólares del país.
Eso significa que un petróleo más caro también puede traducirse en mayores ingresos para las empresas exportadoras y para la balanza comercial argentina.
Sin embargo, el beneficio no es automático, ya que si la escalada militar prolonga el aumento del precio del crudo y termina alimentando una inflación internacional más persistente, la consecuencia podría ser un escenario de tasas de interés más elevadas durante más tiempo, menor liquidez global y condiciones financieras menos favorables para los países emergentes, incluida la Argentina.
En ese contexto, el país enfrentaría fuerzas contrapuestas: por un lado, mayores ingresos provenientes del sector energético; por otro, un mercado financiero internacional más exigente para conseguir financiamiento y sostener el riesgo país que, después de haber quedado a las puertas de romper el piso de 400, volvió a subir hasta casi 450 puntos.
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