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El negocio de alquilar un espacio a través de Airbnb empezó a funcionar en Argentina como un colchón de resguardo frente a la suba del costo de vida. Según un informe de impacto económico de la compañía correspondiente a 2025, las ganancias totales obtenidas por los anfitriones locales superaron los 330 millones de dólares durante el año, un monto que se reparte entre quienes alquilan una habitación, un departamento o una casa completa.

El costo de vida acumuló un aumento cercano al 86% en los últimos dos años, según el INDEC, que combina el 33,5% interanual de junio de 2026 con el 39,4% de junio de 2025. La Canasta Básica Total, que mide cuánto necesita una familia para no caer en la pobreza, subió incluso más, un 35,7% interanual en junio, hasta los $ 1.531.473 para un hogar de cuatro integrantes. Las mediciones privadas, como la de Libertad y Progreso, coinciden con el dato oficial, mientras que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central (REM) proyecta que la desaceleración continúe hacia fin de año.

Cuánto se gana con un Airbnb

Las plataforma destacó que tanto adultos mayores de 65 años y mujeres anfitrionas percibieron un ingreso promedio de u$s 1.800 mensuales los últimos 12 meses, de acuerdo con datos internos de la empresa, mediante alquileres temporarios gestionados por la aplicación.

De acuerdo con encuestas realizadas a los propios miembros de la plataforma, casi la mitad de los anfitriones locales manifestó que los ingresos obtenidos mediante la actividad contribuyeron a cubrir el incremento en el costo de vida. Casi el 60% indicó, además, que esos recursos adicionales les permitieron mantenerse en sus hogares y continuar costeando sus gastos mensuales.

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Por lo tanto, el alquiler de una residencia temporal funciona menos como una fuente de renta extraordinaria y más como un mecanismo de sostenimiento del ingreso familiar.

El informe también cuantifica el aporte fiscal de la actividad. La operatoria vinculada a los viajes realizados a través de la plataforma generó una recaudación impositiva total de más de 570 millones de dólares, distribuida entre los niveles federal, provincial y local.

Qué barrios crecen fuera del circuito turístico tradicional

El segundo eje del informe apunta a la dispersión geográfica del gasto turístico. Según la medición de Airbnb, casi la mitad del gasto total de los huéspedes de la plataforma en Argentina se realizó directamente en el barrio donde reservaron el alojamiento, y el beneficio directo para las zonas menos turísticas se estima en 335 millones de dólares. Más de un tercio de los viajeros afirmó que no hubiera visitado ese barrio en particular si no fuera por la posibilidad de alojarse allí a través de la plataforma.

El propio informe destaca que por cada 100 dólares que un huésped gasta en el costo de la estadía, destina cerca de 480 dólares adicionales a la economía local, en comercios de cercanía, gastronomía, entretenimiento y transporte. En conjunto, el gasto total de los huéspedes en la economía local habría superado los 2000 millones de dólares durante el año relevado.

Consultados por El Cronista sobre qué significa el crecimiento del turismo hacia barrios no tradicionales, según dijeron desde Airbnb ese fenómeno “se explica principalmente por un cambio espontáneo en el comportamiento del viajero”.

Además, sostuvieron que nos se trata de una estrategia propia de la compañía para direccionar turistas hacia determinadas zonas. “Los datos internos de la plataforma muestran que los huéspedes buscan una inmersión genuina en el destino”, aclararon desde la empresa, que citó como evidencia un alto porcentaje de anuncios en Buenos Aires con reseñas que mencionan palabras como “cultura”, “arte”, “cafés”, “museos” y “restaurantes cercanos”.

Sobre qué explica esa búsqueda de autenticidad, desde la compañía expresaron que la tendencia “refleja una preferencia clara por planes auténticos, que conectan con la ciudad, sus espacios y negocios locales”, y agregaron que “el interés por las vivencias locales también está en alza, llevando a que los turistas se dispersen orgánicamente por distintos barrios persiguiendo intereses más cotidianos”.