

El camino para perforar el piso de inflación del 2% mensual enfrenta obstáculos estructurales que la propia política económica alimenta.
Según el analista financiero Christian Buteler, la economía argentina se encamina hacia una inercia que dificultará la desaceleración sostenida de los precios, un escenario que convivirá con una marcada asimetría en el nivel de actividad y una preferencia histórica e inquebrantable por el dólar como refugio frente a la pérdida de poder adquisitivo del peso.
El principal factor que impide una mayor desinflación radica en la dinámica de los precios regulados.
Al proyectar la macroeconomía, Buteler advirtió: “Creo que vamos a estar en un rango entre el 2 y 3%, hay algunos problemas en la forma en la que se lleva a cabo la política económica, lo de las tarifas que actualizan con la fórmula de inflación pasada más un porcentaje extra te genera una inercia inflacionaria que te juega en contra”.
A esto sumó el contexto internacional adverso: “Además tenés la guerra, no es lo mismo un mundo con un barril de petróleo a 60 dólares que un mundo con un barril de petróleo a un promedio de 80 dólares, eso tiene un impacto. Seguiremos viajando entre el 2 y el 3%, algún mes incluso quizás bajemos un poco y luego volvamos a ese rango”.

En materia de actividad económica, el diagnóstico apuntó a un modelo fragmentado impulsado por los recientes incentivos oficiales.
“Veo dos economías muy distintas, el Gobierno pone los incentivos en ese lado, hace política productiva o industrial cuando pone un RIGI, está eligiendo ganadores”, señaló el experto.
Sin embargo, alertó sobre los límites de esta estrategia en el plano social: “Y los ganadores que elige, donde pone los incentivos para la generación de producción, es en los exportables. El problema es que no son sectores de mano de obra intensiva y no alcanzan para recuperar la pérdida de empleo en el resto de los sectores”.
Esta macroeconomía de doble velocidad convive con un problema monetario de fondo que excede a los ciclos de estabilidad transitoria.
“Una de las funciones del dinero es ser reserva de valor, y la verdad es que el peso hace mucho tiempo que dejó de cumplir esa función, los argentinos hemos decidido que esa función la cumpla el dólar”, explicó Buteler.
En esa línea, agregó: “Vos podes tener, como en el año pasado, en plena campaña electoral, donde la demanda se exacerba, pero también tenés el resto de los meses donde por más que haya estabilidad, la función de reserva de valor la sigue cumpliendo el dólar, y la gente sigue comprando dólares”.
La preferencia por la divisa estadounidense se mantiene inalterable incluso en escenarios donde los instrumentos en moneda local ofrecen rendimientos que superan el movimiento del tipo de cambio.
“La moneda en la cual ahorras depende de una cuestión de confianza, y va a tardar un tiempo largo para que los argentinos volvamos a confiar en nuestra moneda como reserva de valor”, concluyó.















