En esta noticia

Con el objetivo de sostener el superávit fiscal, el Gobierno profundizó el ajuste en agosto. Según estimaciones de la consultora Analytica, el gasto primario devengado se redujo un 10% real frente al mismo mes de 2025.

Se trata del ajuste más alto en lo que va de 2026 —en julio había sido del 9%—, a pesar de que la recaudación tributaria cayó solamente un 0,2% real interanual en el último mes.

El gobierno de Javier Milei tiene que cumplir una meta de superávit primario de 1,4% del PBI, acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo no luce sencillo en la medida en que la actividad económica no impulse un mayor ingreso de recursos a las cuentas públicas.

Producto de una actividad económica que crece en serrucho y no termina de despegar, en los primeros ocho meses del año los ingresos tributarios acumulan una caída del 3,8% real interanual, lo que equivale a una pérdida de $ 6,5 billones, según calculó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).

Cómo se distribuyó el esfuerzo fiscal

Analytica difundió recientemente su medición del gasto primario devengado en agosto, es decir, los compromisos de pago que asume el Estado Nacional. Las mayores caídas durante el mes se registraron en programas sociales (-40,6%) y en las transferencias a las provincias (-86,1%).

Por otro lado, los únicos aumentos interanuales reales registrados se dieron en obra pública (+60,9%), producto de una baja base de comparación, y en asignaciones familiares junto con la AUH (+2,1%).

En los primeros ocho meses de 2026, el único incremento real significativo se dio en los subsidios económicos (+10%), impulsado por los energéticos (+26,4%), mientras que las asignaciones familiares presentaron un leve aumento (+0,7%) y el gasto en jubilaciones y pensiones se mantuvo prácticamente estable (+0,1%).

El mayor ajuste, en cambio, correspondió a las transferencias a provincias (-64,6%). “En los primeros ocho meses acumula una baja del 4,1% interanual real”, precisó la firma, cuyos cálculos surgieron en base a datos publicados por el Ministerio de Economía.

Por otro lado, la deuda flotante —pasivo del Estado, en la medida en que representa obligaciones pendientes de pago— acumulada en el período comprendido entre enero y agosto es de $ 2,1 billones, equivalente al 0,2% del PBI, y se mantiene en niveles similares a los registrados en 2025.

Entre la caída en la recaudación y la meta con el FMI

El primer semestre de 2026 acumuló un superávit financiero de 0,1% del PBI, mientras que el resultado primario fue de 0,6% del PBI, apenas por debajo de la mitad de la meta con el FMI.

El superávit primario acumulado bajo la metodología del Fondo alcanzó $ 6,3 billones a junio, por lo que se estima que la meta fue incumplida por alrededor de $ 570.000 millones.

En junio, las cuentas del Sector Público Nacional (SPN) registraron déficit. Según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, el resultado estuvo influido “tanto por los menores ingresos asociados a la postergación del pago del impuesto a las Ganancias para personas humanas como por la estacionalidad vinculada al pago de aguinaldos”.

El ingreso por Ganancias llegó finalmente en julio, impulsando un aumento extraordinario en los recursos tributarios.

El Gobierno acordó con el FMI alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI en 2026
El Gobierno acordó con el FMI alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI en 2026

De esta manera, en los primeros siete meses, las cuentas públicas acumularon un superávit primario de aproximadamente 0,9% del PBI y un superávit financiero de aproximadamente 0,1% del PBI.

La consultora LCG sostiene que en los meses venideros no espera un cambio marcado en la dinámica de la recaudación. “Los derechos de exportación podrán hacer un aporte algo mayor por efecto de una baja base de comparación, pero vemos poco probable que logren compensar la caída o el bajo crecimiento de los impuestos asociados a la actividad económica”, indicaron.

Bajo este escenario, la firma recordó que “seguirán impactando las bajas de impuestos” dispuestas por el Gobierno: internos coparticipados, la reducción de retenciones al trigo y la cebada, y la reglamentación del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL).

El interrogante radica en cómo se sostendrá el ancla fiscal. “En un contexto de mora récord, no parece que el crédito privado por sí solo vuelva a reactivar y sostener la actividad económica, lo cual compromete al ancla fiscal vía recaudación. Fueron el ajuste sobre el gasto y algunos ingresos no corrientes los que sostuvieron, hasta ahora, el superávit”, consignó un análisis de la consultora EconSur, publicado a mediados de agosto.

Ante la caída de los ingresos tributarios, el desafío de cumplir con la meta de superávit primario de 1,4% del PBI no resulta sencillo. Así lo refleja la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas de El Cronista (EMEC), donde los economistas estimaron un resultado equivalente a 1,3% del PBI.