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Once años después de la primera movilización que dio origen al movimiento Ni Una Menos, miles de personas volvieron a marchar este miércoles en distintas ciudades del país para reclamar el fin de la violencia de género y exigir justicia por las víctimas de femicidios.

La jornada estuvo atravesada por un caso que conmocionó a la opinión pública en los últimos días: el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba tras permanecer desaparecida durante una semana. Mientras en la capital cordobesa familiares y allegados despedían sus restos, manifestantes llevaron su nombre y su imagen en carteles, banderas y pancartas durante las movilizaciones.

En la Ciudad de Buenos Aires, organizaciones feministas participaron de una multitudinaria concentración frente al Congreso junto a jubilados, agrupaciones sociales, sindicatos, organizaciones de discapacidad, estudiantes y referentes de distintos sectores. La convocatoria coincidió con una nueva protesta de los jubilados y se desarrolló sin incidentes.

Pero fue en Córdoba donde el reclamo adquirió una carga emocional particular. Bajo una llovizna persistente, una multitud recorrió las calles de la capital provincial en una movilización marcada por el dolor y la indignación generados por el asesinato de Agostina.

Los abuelos maternos y una tía de la adolescente encabezaron la marcha, acompañados por organizaciones feministas y vecinos que reclamaron justicia. El rostro de la joven se convirtió en la imagen dominante de una jornada en la que el reclamo histórico contra la violencia machista se fusionó con la conmoción provocada por uno de los casos más resonantes de los últimos años.

Distintas agrupaciones feministas aguardan ahora frente al Parlamento la lectura del documento principal
Distintas agrupaciones feministas aguardan ahora frente al Parlamento la lectura del documento principal

La movilización se desarrolló mientras familiares y amigos despedían a la adolescente en una ceremonia privada. El caso también volvió a poner bajo la lupa la actuación de las instituciones encargadas de la prevención y la investigación de hechos de violencia de género.

Una preocupación que sigue vigente

La persistencia de la problemática también quedó reflejada en una encuesta nacional difundida este miércoles por la consultora Zuban Córdoba.

Según el relevamiento, el 61,9% de los consultados considera que el caso Agostina refleja un problema generalizado de violencia contra las mujeres en la sociedad argentina.

Además, el 72,2% afirmó que la violencia contra las mujeres constituye un problema estructural de la sociedad, mientras que el 21,4% la definió como una problemática asociada a casos aislados.

El estudio se realizó entre el 1 y el 3 de junio sobre una muestra nacional de 1.200 casos y presentó un margen de error de +/- 3,1%.

Los resultados muestran que, más de una década después de la irrupción de Ni Una Menos en el espacio público, la violencia de género continúa siendo percibida por una amplia mayoría de la población como un problema de alcance social y no como una sucesión de episodios individuales.

Femicidios y violencia de género: qué dicen los datos

La movilización también se produjo en un contexto en el que las organizaciones feministas continúan alertando sobre la persistencia de la violencia letal contra las mujeres.

En el documento leído durante el acto central, Ni Una Menos señaló que entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género en Argentina, incluyendo femicidios directos, vinculados, transfemicidios y travesticidios. El colectivo sostuvo que detrás de esas cifras existe una problemática estructural que continúa generando reclamos de prevención, protección y acceso a la justicia.

La problemática también mantiene una dimensión regional. Según los últimos datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, durante 2024 se registraron al menos 3.828 femicidios, feminicidios o asesinatos de mujeres por razones de género en 26 países y territorios de América Latina y el Caribe. El organismo advirtió además que, en los últimos cinco años, la región acumuló al menos 19.254 víctimas de este tipo de violencia, una de las expresiones más extremas de la desigualdad de género.

A escala global, la violencia letal contra las mujeres continúa siendo una problemática extendida. De acuerdo con el más reciente informe conjunto de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), cerca de 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o familiares durante 2024. El reporte estimó que, en promedio, 137 mujeres o niñas murieron cada día a manos de personas de su entorno cercano y advirtió que el ámbito doméstico sigue siendo uno de los espacios de mayor riesgo para las víctimas.

Los reclamos del movimiento

Durante el acto central realizado frente al Congreso, referentes de Ni Una Menos leyeron un documento en el que expresaron preocupación por los recientes femicidios y reclamaron justicia para Agostina Vega, la misionera Dulce María Beatriz Candia y Noelia Romero, entre otros casos.

El texto también cuestionó el recorte de políticas públicas vinculadas con la prevención y asistencia de situaciones de violencia de género, reclamó el fortalecimiento de los programas de acompañamiento a víctimas y denunció lo que definió como un retroceso en materia de derechos para mujeres y diversidades.

Asimismo, el documento incluyó críticas al Gobierno nacional y vinculó la agenda feminista con otros reclamos sociales, económicos y laborales impulsados por distintos sectores que participaron de las movilizaciones.

Once años después

La primera marcha de Ni Una Menos se realizó el 3 de junio de 2015 tras una serie de femicidios que generaron una fuerte conmoción social y marcaron un punto de inflexión en la discusión pública sobre la violencia de género en Argentina.

Once años más tarde, el movimiento volvió a ocupar las calles con demandas que combinan reclamos históricos y nuevas preocupaciones. Esta vez, la figura de Agostina Vega condensó buena parte del dolor, la indignación y los pedidos de justicia que atravesaron las movilizaciones.