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Los commodities volvieron a ganar protagonismo en los mercados internacionales. La soja, el trigo y el maíz registran fuertes subas en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la volatilidad financiera y el recrudecimiento de los conflictos geopolíticos.

En este contexto, las exportaciones de maíz en Argentina alcanzarían un récord de 10 millones de toneladas entre agosto y septiembre.

Este récord, según un informe de Reuters, se debe a una cosecha histórica y una fuerte demanda global por la necesidad de varios compradores de suplir el faltante de cereal ucraniano por la guerra con Rusia y una ola de calor.

Según datos oficiales, los agricultores están terminando la cosecha del cereal como el tercer exportador mundial de maíz, con 71,1 millones de toneladas, un 20% por encima del récord previo establecido hace cinco años.

“El maíz argentino está muy competitivo en precio y en volumen”, explicó Gustavo Idígoras, titular de la cámara de exportadores y procesadores de granos de Argentina CIARA-CEC, a Reuters.

Imagen ilustrativa (El Cronista)

Qué países están comprando maíz argentino

Idígoras indicó que la demanda de países del norte de África -tradicionales clientes de maíz ucraniano- fue un factor clave en el crecimiento de ventas.

Datos del INDEC muestran que el total de embarques de maíz al norte de África creció un 45% interanual en los primeros siete meses del año, a 6,5 millones de toneladas, frente al alza del 15% interanual en el total de maíz exportado por Argentina en el mismo período.

Las ventas a Marruecos lideraron el crecimiento, con importaciones de maíz argentino trepando un 133% interanual a 1,55 millones de toneladas.

Le siguieron Egipto, con un crecimiento del 48% a 2,4 millones de toneladas, y después Argelia, con un alza del 10% a 2,4 millones de toneladas.

Guerra en el Mar Negro y ola de calor histórica

El nuevo flujo comercial se produce en momentos en que Rusia intensificó sus ataques a infraestructura de exportación en la región ucraniana de Odessa, donde hay importantes puertos del país sobre el Mar Negro.

Los ataques paralizaron la actividad en las terminales que antes de la guerra operaban el 90% de las exportaciones de granos de Ucrania, obligando a Kiev a desviar cargas a través de puertos de menor capacidad sobre el río Danubio.

Al mismo tiempo, una sequía y olas de calor históricas en Europa redujeron el nivel de aguas de un ya muy congestionado Danubio, ajustando aún más los embarques ucranianos, que cayeron un 52% intermensual en agosto.

“Hoy la única forma que Ucrania tiene para mover su producción es por tierra. Seguramente va a ser proveedor de Europa, de Francia, donde la sequía ha causado pérdidas muy altas de rendimientos”, dijo Javier Preciado Patiño, analista y exsecretario de comercio agrícola de Argentina.

El trasfondo brasileño

El crecimiento de las exportaciones de Argentina también se debe a dinámicas nuevas en Brasil, el segundo exportador mundial de maíz.

Las ventas al exterior de maíz brasileño cayeron cerca de un 20% desde un récord de 53 millones de toneladas en los últimos tres años, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Gran parte del maíz hubiera sido embarcado en los puertos de Santos o Itaquí; en cambio, fueron usados para alimentar la creciente industria de etanol de Brasil, que funciona en base a caña de azúcar y el cereal.

Según el USDA, el consumo doméstico de maíz en Brasil creció un 7,1% interanual en el ciclo 2025/26, a 98 millones de toneladas.

“Esto es importante porque cuando Brasil está presente, con mayor exportación en el mercado, compite fuerte con las exportaciones argentinas. Al bajar la participación de maíz en sus exportaciones, mejoran las oportunidades comerciales para Argentina”, explicó Dante Romano, gerente de investigaciones de la corredora Max Agro, con sede en Rosario.