

Que los hogares argentinos acumulan deuda no es una novedad. Sin embargo, entre la cifra, que ya supera los $ 73.000 millones, según un informe de la consultora Focus Market, hay unos $ 7000 millones que se corresponden a financiamiento no bancario.
De acuerdo con las cifras de la consultora, precisamente $ 66,48 mil millones corresponden a deuda bancaria y $ 7,36 mil, a otras fuentes “informales”. Si bien el stock bancario es mucho mayor, el financiamiento por fuera del sistema es el que llega a más familias.
Las deudas de los hogares: “formal” e “informal”
Según detalla el estudio, el 48,68% de los hogares tiene deuda bancaria (4.968.709 hogares), mientras que el 56% registra algún tipo de deuda no bancaria (5.716.237 hogares). Ambos indicadores retrocedieron frente a enero de 2026, cuando eran del 55,1% y del 59%, respectivamente.
Sin embargo, la brecha entre ambos tipos de endeudamiento, que se había achicado a menos de 4 puntos, volvió a ampliarse a 7,3 puntos a favor de la deuda informal.
Los montos, en cambio, siguen otra lógica. La deuda bancaria promedia $13.380.294 por hogar endeudado, más del doble de los $5.702.809 de comienzos de año, mientras que la no bancaria se ubica en $1.288.161, apenas por encima de los $ 1.116.013 de enero.

Financiamiento no bancario: qué incluye
Se trata de una categoría que, según el informe, agrupa realidades muy distintas: desde el préstamo de un familiar hasta la cuota del colegio impaga, pasando por impuestos atrasados, expensas sin abonar o financiamiento en el almacén del barrio.
Dentro de ese universo, la mayor parte de la deuda sigue concentrada en préstamos personales fuera del sistema bancario, que representan el 46,4% del total, con un stock promedio de $ 2.622.208 por hogar. Le siguen el préstamo de familiares o amigos, con el 18,6%, y el no pago de impuestos, con el 17,6%.
“La deuda no bancaria mantiene un alcance superior, aunque con montos promedio mucho menores”, detalló Damián Di Pace, director de la consultora. “La combinación sugiere que ambos canales cumplen funciones diferentes: mientras el crédito bancario concentra obligaciones de mayor magnitud, las fuentes no bancarias siguen funcionando como una vía de financiamiento más extendida para resolver necesidades de liquidez”, señaló.
A diferencia de lo que ocurría a comienzos de año, cuando el peso de los préstamos entre conocidos venía cayendo con fuerza, la actualización muestra una participación relativamente estable en ese rubro.
El crédito bancario: menos familias, más deuda
En el sistema bancario, el informe marca un cambio en el perfil del endeudamiento: menos familias recurren al crédito, pero las que permanecen endeudadas lo hacen por montos significativamente mayores. A diciembre de 2025, 14,65 millones de personas registraban financiamiento en entidades financieras, el 39,6% de la población adulta.

La deuda bancaria promedio por hogar equivale hoy a 6,88 salarios promedio del sector registrado (RIPTE de julio de 2026, $1.946.028). En 2025 ese promedio era de $ 4.660.549 y en 2023, de apenas $ 377.664, equivalente a 1,43 salarios. En menos de tres años, pasó de representar poco más de un salario y medio a superar los seis salarios y medio.
El avance de las fintech
En paralelo, el crédito fintech amplió con fuerza su cobertura. Antes de la pandemia, menos de 500.000 personas tenían un crédito de este tipo; hoy son más de 10 millones, de las cuales 3,8 millones no tienen ningún crédito bancario, según datos de Analytica.
“Las fintech se convirtieron así en la puerta de entrada al crédito formal para un segmento que antes quedaba fuera del sistema tradicional, aunque esto no implica necesariamente una reducción de la deuda informal”, remarca el informe.
















