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En una extensa entrevista concedida a Bloomberg en el marco de su agenda en el Foro Económico de Davos, en Suiza, el presidente Javier Milei habló del vínculo con China y dio una curiosa definición cuando fue consultado por la presencia de la base militar china en la Patagonia.

Consultado el respecto, el mandatario primero intentó desarticular la aparente contradicción entre su alineación incondicional con los Estados Unidos y la continuidad de los lazos comerciales con China.

Cabe recordar que el mismo secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había afirmado que Milei se comprometió a “sacar a China de la Argentina” tras obtener el swap por u$s 20.000 millones.

Esto mismo consultó el periodista, quien increpó a Milei por no haber cancelado aún el acuerdo financiero y mantener la relación comercial con China pese a los pedidos desde EE.UU.

“El planteo que hizo Bessent está en perfecta línea con lo que es el pensamiento de los Estados Unidos, que tiene que ver con la cuestión de la geopolítica. Estados Unidos comercializa con China. Y para nosotros China es un gran socio comercial“, respondió el jefe de Estado al respecto.

El gobernante consideró que el gigante asiático puede producir “un montón de oportunidades para expandir mercados”, algo clave para la apertura comercial Argentina. Sin embargo, aclaró: “Cuando llega el momento geopolítico, no hay dudas donde está Argentina: con Estados Unidos”.

Respecto a la estación espacial china ubicada en Neuquén, el presidente expuso una postura llamativa. Ante el señalamiento de que China posee instalaciones en suelo argentino que no tiene en territorio estadounidense, Milei respondió tajante: “Eso no está probado”.

Milei insistió en que comerciar con Pekín no entra en conflicto con el swap de EE.UU y aseguró: “Yo gobierno para 47,5 millones de argentinos y tomo las decisiones que más favorecen a los argentinos. parte de ello es que Argentina tenga una economía abierta. Mi plan es abrirme a la Unión Europea, a EFTA, a Estados Unidos y a China“.

Ante el impacto en el mercado laboral que pueda generar la apertura indiscriminada de la economía, Milei planteó un argumento que calificó de “ético y moral”. Acto seguido, cuestionó la legitimidad de obligar a los argentinos a pagar precios más elevados por bienes nacionales de menor calidad cuando podrían acceder a productos importados más baratos.

“En Argentina una remera se pagaba u$s 40 y sale u$s 5. Bueno, esos u$s 35 que se ahorran lo van a gastar en otro sector y va a generar puestos de trabajo en otro lado de la economía, donde los donde los individuos quieren y además tienen productividad más alta”, afirmó.

“Con lo cual, cuando se abra la economía va a haber una reasignación de recursos, pero va a tener una ganancia de productividad por mayor división del trabajo y por mayor especialización. El comercio genera división de trabajo, rendimientos crecientes y aumento de la productividad. Por eso, los países más abiertos son más ricos. Argentina es el más cerrado, así que tenemos mucho por andar”, completó.

Milei aseguró además que comerciar con China no entra en conflicto con el swap de EE.UU.
Milei aseguró además que comerciar con China no entra en conflicto con el swap de EE.UU.

Un nuevo decreto de Milei bloquea el acceso de China al Estado argentino

Días atrás, el Gobierno publicó un decreto que excluye a un amplio universo de empresas chinas de la participación en licitaciones estatales. La norma comenzó a regir esta semana, en simultáneo a la presentación del Presidente ante el Foro Económico Mundial de Davos.

Bajo el argumento formal de reforzar la transparencia en los procesos de vinculación entre las empresas privadas y el Estado, el Decreto 5/2026 funciona en los hechos como un cerrojo para cientos de empresas y empresarios de origen chino.

La norma les cierra el acceso a licitaciones vinculadas a diversos niveles de infraestructura, servicios y, por extensión, a áreas consideradas estratégicas a nivel nacional.

La estrategia oficial apunta a acotar el vínculo con China a un plano estrictamente comercial, dentro de los márgenes de tolerancia que fija Washington.

Del lado argentino, Pekín aún conserva herramientas de peso para mantener abierta la relación. El swap de monedas sigue funcionando como una palanca clave de estabilización financiera y, en la Casa Rosada, confían en que el crecimiento del intercambio comercial —históricamente deficitario para la Argentina— opere también como un factor de contención.

Según la última serie de datos publicada por el INDEC, el comercio bilateral con China alcanzó en 2025 los u$s 25.354 millones y va rumbo a superar el récord de u$s 25.460 millones registrado en 2022, cuando el gigante asiático le ganó a Brasil el podio de principal socio comercial del país.

En términos interanuales, las exportaciones argentinas hacia China crecieron un 58%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 57%. Sin embargo, China es un actor que no se limita a sostener vínculos comerciales tradicionales. Su estrategia de expansión incluye la búsqueda constante de nuevos horizontes productivos y tecnológicos.