

El economista Rodolfo Santángelo analizó la coyuntura nacional y advirtió que la Argentina atraviesa un escenario dual, marcado por la ausencia de un colapso inminente pero sumido en un estancamiento prolongado.
“El vaso medio lleno es que por primera vez en las últimas tres administraciones el tercer año no es de una crisis, hoy la economía tiene dos seguros como para evitarla: el superávit fiscal y el comercial”, diagnosticó durante una entrevista en Ahora Play.
Sin embargo, al poner la lupa sobre la paridad cambiaria, reconoció su inquietud: “Si miro series históricas, diría que está demasiado bajo, en poco tiempo el $ 1400 se le va a parecer demasiado al $ 350 que dejó Massa en noviembre 2023 o al que teníamos con Caputo hace un año y medio, y no me gusta ese tipo de cambio”.
A pesar de esta luz de alerta sobre el atraso cambiario frente a la inflación acumulada, el especialista aclaró que respeta la dinámica actual de la plaza financiera local. “Pero el tipo de cambio lo determina el mercado, y a mí me gusta cuando lo determina el mercado porque sabe más que yo, y si el resultado les parece que es $ 1400, a llorar a la iglesia”, graficó con contundencia.
Sobre este punto, ilustró la distorsión de precios relativos que perciben los argentinos que viajan al exterior: “No me gusta cuando Madrid está más barato que Buenos Aires, pero el mercado dice 1400. Y si mañana el mercado llega a decir 1600, hay que bancársela”.
El flujo de divisas y el comportamiento de los ahorristas particulares representan, según su mirada, el flanco más vulnerable del esquema actual del Banco Central.
“La demanda de dólares de la gente está muy alta, y esa es mi mayor preocupación. Está muy barato en términos de turismo o tarjeta de crédito, los dólares del superávit terminan en turismo en el exterior o en atesoramiento”, explicó.
En esa línea, cuestionó la estrategia oficial sobre las restricciones individuales: “Yo me considero recontra liberal, pero para mí la salida del cepo fue muy apresurada. Hubo un error de diagnóstico, porque en la cabeza del equipo económico, si el tipo de cambio baja la gente no va a comprar porque perdió, y yo creo que es al revés, compran más porque está barato”.

Frente a este panorama de demanda latente y tipo de cambio apreciado, Santángelo fue categórico al pedir que el Gobierno mantenga los controles vigentes sobre las operaciones corporativas.
“No estamos en un mercado libre, pero bienvenido sea el cepo a las empresas, que a nadie se le ocurra liberarlo totalmente. El mercado de cambios no tiene por qué ser totalmente libre y estar fuera de control”, sentenció.
Para el economista, las condiciones macroeconómicas aún no están dadas para una apertura total sin sobresaltos devaluatorios: “Cuando estemos con el riesgo país bajo, con la competitividad a tope, con demanda de dinero perfecta, ahí liberemos todo el mercado, hoy dejemos todas las restricciones como están”.
Inflación
En un apartado enfocado exclusivamente en la evolución de la inflación, el economista matizó el optimismo del oficialismo y advirtió sobre un amesetamiento del costo de vida.
“Abstrayéndome del 3% y pico de inflación de los últimos datos, yo me concentro en que hace 18 meses que estamos al 2,5%, eso me preocupa mucho más”, señaló.
A su criterio, el Gobierno se apresuró al alentar expectativas demasiado positivas. “Este programa, que fue muy exitoso para frenar la espiralización inflacionaria, desde que estamos al 2%-2,5% no vamos ni para atrás ni para adelante, falta un plan de estabilización integral, algo que apunte a ir al 1% de inflación mensual”, reclamó.
El saldo de esta prolongada transición macroeconómica es una recesión donde los trabajadores todavía no perciben mejoras reales en su poder de compra.
“Todavía estamos en un periodo intermedio de transición donde el costo ya se pagó y el beneficio todavía no se cosechó”, definió. Aunque reconoció que “una tasa de inflación al 30% anual es muchísimo mejor a lo que veníamos teniendo los años anteriores”, remarcó que ese nivel “no permite la recuperación del poder adquisitivo de los salarios”.
De cara a los próximos meses, descartó un rebote explosivo de la actividad productiva: “Me da la sensación que vamos a un esquema gris, mediocre, donde se van a conformar con una inflación un poco menor a la del año pasado y la actividad mostrando algún signo de recuperación”.

















