

El nivel de consumo continúa sin encontrar su piso y los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirman que la tendencia recesiva se extendió durante abril de 2026.
Los volúmenes de ventas tanto en los supermercados como en los autoservicios mayoristas volvieron a mostrar números en rojo, consolidando un primer cuatrimestre de marcada retracción en las góndolas frente al mismo período del año anterior.
En el caso de los supermercados, el índice de ventas totales a precios constantes registró una caída del 3,7% respecto a igual mes de 2025. Si bien la medición mensual desestacionalizada arrojó un mínimo avance del 0,8% frente a marzo, el dato fue insuficiente para modificar la tendencia de fondo: en el acumulado de los primeros cuatro meses del año, las grandes cadenas minoristas arrastran una contracción del 3,3%.
El escenario en los autoservicios mayoristas resultó aún más complejo, profundizando su retroceso. Durante el cuarto mes del año, las ventas a precios constantes en este segmento experimentaron una fuerte disminución del 5,0% interanual. A esto se sumó que la medición mensual volvió a dar negativa, con una baja del 1,1%, lo que dejó el acumulado enero-abril con una caída del 3,2% respecto a la misma etapa de 2025.
Al observar la facturación a precios corrientes, que no descuenta el efecto inflacionario, los supermercados sumaron 2,39 billones de pesos, un incremento nominal del 21,5% interanual.
En este contexto de bolsillos ajustados, las tarjetas de crédito se consolidaron como la herramienta indispensable para sostener el gasto familiar: facturaron más de 1 billón de pesos. Asimismo, los medios de pago alternativos, como las billeteras virtuales, lideraron el crecimiento transaccional con un salto del 57,8%.

Por la misma vía nominal, los autoservicios mayoristas totalizaron ventas por $ 359.384 millones, marcando un alza del 19,7% frente a abril del año pasado.
Hacia el interior del salón de ventas, los mayores aumentos interanuales de facturación se dieron exclusivamente en categorías de primera necesidad, como las carnes (40,3%) y los lácteos (26,4%), evidenciando que el presupuesto de los clientes se destina a lo estrictamente básico.
El sostenimiento de esta retracción comercial a lo largo de los meses ya tiene un correlato directo en las nóminas de personal. Los informes del organismo estadístico reflejaron que los supermercados cerraron abril con 96.516 trabajadores asalariados, lo que representó una disminución del 2,4% en la comparación interanual.
El impacto de la crisis de ventas fue todavía más severo en los autoservicios mayoristas, que contabilizaron 13.032 empleados, marcando un recorte del 7,2% respecto a la plantilla registrada doce meses atrás.
















