RESERVAS

El agro frenó la liquidación de divisas y la caída de precios complica el panorama para el Gobierno

Desde los precios máximos de fines de mayo, la cosecha sin liquidar perdió casi u$s 4700 millones. El Gobierno cree que el agro apuesta a la devaluación. Las cerealeras dicen que las entregas se detuvieron por faltante de gasoil y paros de camiones. La brecha incentiva a retener porotos.

El martes, el sector agroexportador liquidó u$s 82 millones en el mercado de cambios. En los primeros tres días de julio, el principal generador de divisas vendió un promedio de u$s 124 millones diarios, un 35% menos que los u$s 191 millones por día que entregó en junio

Mientras que el Gobierno sospecha de maniobras especulativas de productores y cerealeras, en el sector privado atribuyen la caída a los faltantes de gasoil, a la merma en la entrada de camiones a los puertos y a la mayor brecha cambiaria, que incentiva a que los productores retengan, sobre todo, soja.

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En ese contexto de incertidumbre, la caída de los precios internacionales repartió pérdidas para todos y todas. Según cálculos de la consultora FyO basados en datos oficiales, las cosechas de soja, maíz y, en menor medida, trigo en poder de los productores perdieron valor por u$s 1549 millones desde el 30 de junio. El Estado se perdió de recaudar unos u$s 293 millones en retenciones, principalmente por la demora en la venta de soja.

4700 millones de lamentos

Las pérdidas se profundizan desde los máximos alcanzados a fines de mayo. Para FyO, desde el 30 de ese mes, las cosechas no vendidas o con precio sin fijar se desvalorizaron en u$s 3932,5 millones, por lo que el Estado se perdió de recaudar u$s 764,1 millones en retenciones. Para decirlo en otros términos, el Banco Central hubiera podido comprar casi u$s 4700 millones.

Los precios de la soja y el maíz cayeron en los últimos días 10% y borraron prácticamente toda la suba registrada desde el inicio de la guerra en Ucrania, en febrero. El trigo cayó 36%, precio que empieza a ser determinante para una siembra que viene a menor ritmo del esperado.

La mesa de enlace agropecuaria, en el Senado.

Según la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara - CEC), la liquidación de divisas de la agroindustria de junio fue la más alta desde que se tienen registros mensuales: u$s 3816 millones. En lo que va del año, las cerealeras ingresaron casi u$s 19.145 millones. Los altos precios internacionales compensaron la caída en volúmenes, en parte por la menor cosecha y mayormente por la retención de mercadería.

Lo que queda sin liquidar

Según datos del Ministerio de Agricultura, al 22 de junio había 24,2 millones de toneladas de soja sin comercializar y otras 8,17 millones vendidas con precio a fijar (es decir, todavía no se liquidaron). Otras 10,92 millones se habían liquidado a precio fijo. De la producción vendida (44% del total), apenas el 25,2% tenía precio y el 18,9% todavía estaba en poder del productor, sin valor asignado. Como referencia, un año atrás se había vendido el 53,3% de la producción y el 37,4% ya tenía precio.

Para el Gobierno, la liquidación de la cosecha ya venía dosificada y las cerealeras frenaron la liquidación al mínimo indispensable en los últimos días. Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara-CEC), convalida la merma en las ventas, pero lo atribuye a otros factores. "Estamos con niveles récord de liquidación de divisas este año. 

La falta de gasoil, los siete días de no ingreso de camiones a los puertos (con 400.000 toneladas menos) y un ritmo de ventas de soja menor al de otros años impactan en la liquidación diaria de julio", dijo Idígoras a El Cronista. "Tenemos que liquidar en 15 días de salido el embarque, mientras que los demás sectores exportadores liquidan a 180 días" agregó.

Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC.

La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la venta en cantidades es la menor en casi dos décadas: "Hay que ir hasta la campaña 2003/04 para encontrar un registro inferior medido en toneladas para esta fecha del año", sostuvo en un reporte. A mitad de año, las ventas suelen acelerarse porque los productores tienen que cubrir gastos. No sucedió.

Los altos precios del trigo y el maíz les dieron más espalda a los productores para retener soja, según el analista de FyO Nicolás Sesnich. "El trigo ya tiene toda la campaña con precio y el maíz también vino con muy buenos precios. Con ellos, el productor cubrió sus necesidades financieras y dejó a la soja como resguardo de valor", dijo. Como además queda mercadería comprometida pero sin precio, enviará ese producto antes de aumentar la venta del poroto en su poder.

"Para el resto del año, a medida que vayan teniendo necesidades financieras, es muy probable que fijen lo que tienen vendido y que recién después se generen nuevos negocios. Pero cuanto más alta sea la brecha cambiaria, más reticente es la venta de soja y maíz", agregó Sesnich.

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