Entrevista

Díaz Beltrán, de CAME: "Es el momento ideal par impulsar una reforma impositiva para las pequeñas empresas"

En diálogo con El Cronista, Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), alertó sobre la necesidad de bajar la inflación y pidió un régimen diferenciado de impuesto a las Ganancias para las pyme.

Mientras el Gobierno insiste con una mejora de los indicadores económicos tras el desplome de la actividad en 2020, para muchas pequeñas y medianas empresas el día a día está marcado por la posibilidad de seguir vendiendo, el peso de los impuestos y el impacto de la inflación en la rentabilidad.

En este contacto con El Cronista, Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), asegura que muchas pyme han quedado muy golpeadas por la pandemia, que siguen los problemas con los insumos y la aceleración de precios afecta la actividad. 

Y reclamó la baja de aportes patronales y un régimen diferenciado de Impuesto a las Ganancias para las pequeñas y medianas empresas, con el fin de dinamizar la actividad económica. 

El Gobierno insiste en que la actividad empezó a repuntar. ¿Se ve una mejoría en el sector pyme?

Con mucha claridad, esta pandemia puso en visibilidad los problemas de las pymes en Argentina. Teníamos problemas estructurales graves anteriores a la pandemia y el cierre de la actividad, probablemente en alguna medida, hizo colapsar el sistema, en algunos rubros con mucha energía y en otros no tanto. Pero la recuperación que avizoramos y que algunos piensan que se empezó a vender porque hay actividades abiertas, no termina de arreglar el problema de las pymes. Para poder subsistir todo este tiempo de pandemia, las pymes han liquidado stocks, se han endeudado financieramente, la mayoría por mucho tiempo estuvo pagando a medias o no pagando alquileres, congelado los servicios, no pagando impuestos. 

O sea, arrancan con una mochila pesada.

Arrancamos con una debilidad muy grande, sumado a lo estructural que tenemos de hace mucho tiempo, y no tenemos incentivos fuertes para pensar que en unos meses esto va a cambiar. Lamentablemente, no es todo problema de la política hacia la pyme. Esto tiene un componente muy fuerte en la incertidumbre que genera la pandemia, que no se sabe qué va a pasar, cómo vamos a seguir. No quiero entrar en política pero también está ligado a la velocidad con que se vacune Argentina para tener cierta inmunización y más actividad. Y por otro lado, que se vayan activando los mercados. La verdad que los índices de ventas están muy bajos, no están permitiendo reestructurar todos los quebrantos financieros que hubo durante el año.

¿Qué caída promedio de ventas tuvieron las pymes en 2020?

Nuestros datos marcan un retroceso importante. Antes de la pandemia ya veníamos con una caída del comercio minorista de arriba del 18%. Sumado a eso, todos los meses del año pasado, que fueron números escalofriantes. Si ponemos eso en la mesa, nuestra actividad para que se recomponga, y tenga un nivel de actividad económica o de equilibrio, nos falta mucho.

¿Puede revertirse la tendencia? 

Los sectores que están más sentidos, claramente son los que primero ingresaron al cese de actividades por la pandemia y que todavía no ha terminado de reactivarse, y es todo lo relacionado al turismo. Un hotel de ciertas características en cualquier lugar del país, sigue trabajando a niveles que no le es para nada rentable, por eso muchos grandes hoteles directamente no abren, porque no podrían trabajar con un 30% o 40% de su capacidad. Por suerte, el turismo regional en las provincias, con cabañas y hoteles chicos se reactivó mucho, la temporada anduvo bastante bien pero no es lo que termina moviendo al sector y es donde las pymes tienen su oportunidad de desarrollarse. Después es muy dispar, hay sectores que están empezando a reaccionar y trabajar mejor, como la construcción, en alguna medida el sector de la madera se está reactivando, y otros que realmente están muy retrasados.

¿Cuál es hoy el principal problema de las pymes, la inflación, la presión impositiva, la baja demanda?

Todos. El consumo no repunta y es un tema importante, y sabemos que el esquema impositivo es realmente imposible. Acuérdese que las pyme estuvieron varios meses prácticamente sin pagar impuestos. Ahora cuando tengamos que pagar los impuestos y servicios, la moratoria, cuando tengamos que pagar los alquileres plenos, ya no tenemos la ayuda del gobierno nacional por lo tanto hay que pagar los sueldos pleno, bueno, éste va a ser un año decisivo.

¿Y cómo se sale de esto?

Lo que ha hecho recientemente el gobierno nacional, de anunciar la baja de aportes patronales en el NOA nos parece una medida muy buena, que venimos pidiendo hace mucho tiempo. Ahora, es nada más para la industria y para el sector agroalimentario, eso hay que extenderlo a otras actividades. Hoy el costo del trabajo (laboral) es lo que realmente frena volver a recuperar el empleo que se perdió.

La baja de aportes patronales en el NOA es muy buena medida, que venimos pidiendo hace mucho tiempo. Ahora, eso hay que extenderlo a otras actividades

El Gobierno dirá que puso muchos recursos y que toda medida tiene un costo fiscal que no puede asumir.

Es indudable, pero ese costo fiscal a la larga, si no reactiva la economía lo va a tener igual el Estado, porque tiene que sostener a la gente de alguna manera.

¿Y qué hay hacer en este caso?

Hay que tomar una medida absolutamente audaz, bajar los impuestos más distorsivos, aguantar ese bache financiero que va a producir la carencia de ingresos, y empezar a reactivar la economía para que se neutralice esa baja de impuestos.

¿Sería bajar los impuestos por un tiempo?

Vea, no hay mejor momento que éste para analizar eso, el sector privado y el Estado supieron darse cuenta lo que es no recaudar, ni las empresas ni el Estado. Es el momento ideal para darse cuenta que, sin lo que recaudó, debería impulsar una fuerte reforma impositiva, por lo menos para la pequeña empresa, que es responsable de más del 60% del empleo formal.

¿Cuáles debieran ser los pilares de esa reforma impositiva?

Bueno, se está hablando que el nuevo pacto fiscal o lo que se ha acordado, autoriza a las provincias a aumentar Ingresos Brutos, no hay impuesto más distorsivo que Ingresos Brutos, en cadena tiene un impacto terrible. Bajar los impuestos al trabajo, por supuesto, que es muy importante. Otro tema que me parece central en este momento es que la pequeña y mediana empresa debería tener una estructura de impuesto a las Ganancias, absolutamente diferente. Hoy una empresa que facture $ 10 millones por mes, que según el rubro seguramente tiene entre 20 y 30 empleados, con una rentabilidad del 3% paga la alícuota  más alta de Ganancias.

La pyme debería tener una estructura de impuesto a las Ganancias, absolutamente diferente. Una empresa que facture $ 10 millones al mes, con rentabilidad del 3% paga la alícuota más alta de Ganancias

¿Cómo es eso?

El Estado presume que el año que viene va a ganar lo mismo que el ejercicio cerrado, entonces tiene que financiar al Estado con 10 anticipos de ese impuesto, el primer anticipo es el 25% de lo que va a pagar. El año próximo el Estado lo toma en cuenta para darnos un crédito con respecto a eso. En un proceso inflacionario como el que vivimos, esa plata no significa nada después de 12 o 14 meses, cuando vaya a ser aplicado. Una pequeña empresa no puede financiar al Estado nacional, debería ser al revés. Ese es un impuesto mal aplicado en un segmento determinado de la economía, porque lo primero que te dicen es "si paga Impuesto a las Ganancias es porque gana plata". Pero también tengamos en cuenta algo, desde la época de Duhalde no puede hacerse ajuste por inflación. Estamos pagando impuestos años y años sin que sean reales.

¿La propuesta sería pagar con el ejercicio cerrado y permitir el ajuste por inflación?

Lo primero hay que ir a la baja de alícuotas. Segundo, para una empresa que quiera trabajar en blanco como corresponde, pagar el 25% del total de la ganancia estimada,  es un agujero financiero terrible. Ahora vamos a ver quiénes pueden pagar realmente, porque se paga de una vez, no hay facilidades. No es un problema de hoy ni de la pandemia, esto viene desde hace años. Por eso digo que son los problemas estructurales de las pyme.

¿El abastecimiento de insumos es un problema hoy en la agenda pyme?

Absolutamente, hay muchos problemas de abastecimiento y eso también atenta contra el nivel de ventas. Hay muchos rubros que están en falta, después de cierta reactivación ya empezaron a faltar insumos, ya sea porque no están entrando los productos importados para elaborar localmente o porque las empresas están con un retraso de producción y no terminan de hacerlo o porque también hay una cuestión de precios, como todos sabemos. Las pymes no somos formadoras de precios, lo único que hacemos es poner nuestro margen y comercializar pero los formadores de precios están discutiendo precios cuidados y máximos, que generan falta de abastecimiento y que fluya de manera normal.

¿Qué otros sectores además de la construcción están con problemas de insumos?

En la construcción hay un abanico muy grande, pero también todo lo que sea caucho, cubiertas, repuestos importados, insumos médicos, todo lo que tenga que ver con algún componente importado, indudablemente, está sentido. No es novedad que está restringida la posibilidad de importarlo.

Juega la política oficial de pisar importaciones por falta de dólares.

Estamos complicados. Desde la óptica de quien tiene que administrar parece atendible esto, porque si no hay dólares qué va a hacer, pero hay que buscar la manera de generar actividad por lo menos con lo que tenemos internamente y darle mucha musculatura al mercado interno para poder traccionar la actividad.

¿Cómo ve la cuestión inflacionaria, que en los últimos meses se viene acelerando?

Perjudica y mucho. Primero porque el sistema financiero en Argentina está atado a la inflación. En las diversas regiones el incremento de combustible, encarece todo. Y además todas las pymes prácticamente hemos licuado nuestros stocks para poder mantenernos en momentos en que estuvimos cerrados o trabajamos con un nivel de rentabilidad bajo, por caída de ventas.

¿Usted confirma entonces que durante la pandemia se perdió mucho capital de trabajo?

Absolutamente, no debe ninguna pyme que tenga los niveles de stock que normalmente tenía, por una cuestión obvia y hasta de oportunidad comercial, uno no se va a quedar con una mercadería que no vende. Sumemos que en todas las actividades que trabajan con productos perecederos debe haber rotación y el proceso inflacionario supone vender hoy a un valor y reponer a otro.

No debe ninguna pyme que tenga los niveles de stock que normalmente tenía, por una cuestión obvia y hasta de oportunidad comercial, uno no se va a quedar con una mercadería que no vende

¿La inflación es el principal problema que tiene hoy la economía?

Sí, la inflación es un problema angustiante y que afecta a todo. Si lo equiparamos a un impuesto, la inflación debe ser el tributo más perfecto que existe, no escapa nadie de eso, independientemente del estatus social, comercial, empresario. De igual manera las pymes, porque insisto, no somos formadores de precios y lo que tenemos que tratar de ver es cómo vender en un mercado tan amesetado. Por lo tanto, eso también incide mucho en la rentabilidad de cada empresa.

¿Tiene buen diálogo con el Gobierno o con funcionarios? En las distintas convocatorias no suele aparecer CAME.

La verdad que no. Usted sabe que CAME trabaja mucho con su departamento de Estudios Económicos, de Estadística, tenemos una representatividad territorial que debe ser la única en todo el país, con un conocimiento muy acabado de lo que realmente pasa. Pero bueno, lamentamos que hasta ahora no hayamos sido convocados. Hemos hecho los intentos posibles pero no hemos tenido participación en la mesa de discusión para llevar aportes y críticas pero para colaborar.

¿Tampoco han sido convocados al Consejo Económico Social?

No fuimos institucionalmente llamados, pero sí participa en el Consejo Económico y Social la presidenta de nuestro sector Mujeres, porque querían sumar la mirada de género a la actividad económica, cosa que nos parece muy bien y la hemos apoyado, por supuesto. Más allá de criticar que no nos hayan convocado institucionalmente, porque merece una crítica, lo lamentamos porque creemos que tenemos mucho para aportar.

¿Habrá más empresas concursadas o en quiebra tras el Covid-19?

Enviamos notas con propuestas para dejar fuera a un determinado nivel de pymes pero por ahora eso está prorrogado, por lo tanto no vamos a tener la dimensión de lo que puede pasar, pero todo indica que empresas concursadas y otras quebradas va a haber, y lamentablemente, serán muchas.

¿Cuántas pymes han cerrado el último año?

La estadística de cuántas empresas cerradas o quebradas no la tenemos. Todos abrigamos la esperanza que esto vaya traccionando y que la pandemia tenga un estatus sanitario que nos permita seguir trabajando y dinamizando la economía. Hay muchas empresas que ya se quedaron en el camino, hay otras que están buscando la forma de sostenerse, y de ésas habrá algunas que podrán llegar y otras no.

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