

Una familia tipo porteña necesitó ingresos por más de $ 1,5 millones durante junio para no ser considerada pobre. El dato se desprende del último informe elaborado por la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) publicado este miércoles, que refleja el impacto sostenido del costo de vida en los presupuestos familiares de la capital.
En la misma línea, el piso para no caer en la indigencia se acercó al millón de pesos. Un hogar compuesto por una pareja de 35 años, ambos económicamente activos y propietarios de su vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años, requirió percibir el mes pasado al menos $858.407 para poder cubrir únicamente la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y garantizar sus necesidades nutricionales mínimas.
Las cifras oficiales también establecen los parámetros monetarios para pertenecer a los distintos estratos socioeconómicos. Para que ese mismo grupo familiar sea clasificado formalmente como de “clase media”, sus ingresos mensuales totales debieron ubicarse en junio entre los $2.493.587 y los $7.979.478.
Quienes superaron este último monto pasaron a integrar el segmento catalogado por la estadística oficial como “sector acomodado”.
Entre la barrera de la pobreza y la clase media plena, el organismo porteño identifica dos grupos intermedios que habitualmente sufren la presión de la inflación.

Los hogares con ingresos de entre $1.577.313 y $1.994.869 son considerados “no pobres vulnerables”, mientras que aquellos que percibieron entre $ 1.994.869 y $ 2.493.587 conforman el “sector medio frágil”, un estrato que logra cubrir la Canasta Total pero sin margen suficiente para blindarse ante eventuales saltos en los precios.
La actualización de los valores evidencia el ritmo al que se encarece la vida en el distrito. En apenas un mes, la línea de pobreza para una familia tipo subió algo más de $ 28.000, saltando desde los $ 1.549.225 registrados en mayo hasta los $ 1.577.314 actuales.
Por su parte, la canasta alimentaria para el mismo hogar sufrió un incremento superior a los $ 14.000 en el mismo período.
El impacto nominal varía según la composición demográfica de cada vivienda. Para un adulto joven de 25 años que vive solo y es propietario, el umbral de pobreza se ubicó en $ 573.275 durante junio, mientras que su línea de indigencia fue de $ 281.445.
Estos números de las canastas de consumo se dan a conocer en simultáneo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) porteño, funcionando como el principal termómetro del poder adquisitivo real frente a los incrementos de precios en la Ciudad.

















