Las nuevas jubilaciones registrarán este año una fuerte caída respecto de los últimos dos años. Según una proyección elaborada por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), durante 2026 se otorgarán alrededor de 233.000 nuevos beneficios previsionales, una cifra que representa una baja cercana al 45% frente a las más de 425.000 altas registradas en 2024.

El fenómeno no responde a un cambio demográfico abrupto, sino a una combinación de dos factores: el cierre de las moratorias previsionales y un mercado laboral que genera cada vez menos trabajadores con aportes suficientes para acceder a una jubilación contributiva.

Los datos, elaborados sobre la base de información de la Subsecretaría de Seguridad Social, muestran que las jubilaciones tradicionales —aquellas obtenidas tras completar los 30 años de aportes— se mantienen prácticamente estables. En 2024 fueron unas 105.000, en 2025 ascendieron a 113.000 y para este año se proyectan cerca de 110.000 altas.

La diferencia aparece en el resto de los beneficios. Mientras que en 2024 más de 311.000 personas accedieron a una jubilación mediante moratorias, este mecanismo prácticamente desaparece en 2026 tras la decisión del Gobierno de no renovarlas. Como alternativa, muchas personas deberán esperar a cumplir los requisitos para acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), un beneficio equivalente al 80% de la jubilación mínima.

De acuerdo con las proyecciones del informe, este año habrá alrededor de 90.500 nuevas PUAM, mientras que las altas por moratoria caerán a poco más de 32.000. El gráfico incluido en el documento muestra con claridad ese reemplazo: las jubilaciones contributivas permanecen casi sin cambios, mientras que desaparece la mayor parte de las incorporaciones por moratoria.

El trabajo vincula este escenario con el deterioro del empleo registrado. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el empleo asalariado formal en empresas privadas se redujo en aproximadamente 255.000 puestos, mientras que el empleo informal habría aumentado en torno a 450.000 trabajadores. Esa dinámica implica que muchas personas continúan trabajando, pero sin realizar aportes al sistema previsional.

La consecuencia trasciende las cifras de este año. Si la informalidad continúa siendo el principal refugio laboral, cada vez menos personas llegarán a la edad de retiro con los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación ordinaria. Para una parte creciente de la población, la PUAM podría convertirse en la única puerta de entrada al sistema previsional.

Incluso entre quienes sí logran reunir los requisitos, el informe advierte que aumenta la proporción de trabajadores provenientes del monotributo, cuyos aportes suelen derivar en haberes equivalentes a la jubilación mínima.