La Base Naval Integrada de Ushuaia fue presentada por el Gobierno como uno de los proyectos estratégicos que debía ser priorizado en el Presupuesto 2027. Sin embargo, en el proyecto de ley que envió el Ejecutivo, y en sus anexos, no aparece una partida identificable para su construcción, ni una autorización de crédito asociada a esa base. ¿Con qué dinero se financiará la Base? Los detalles de la inversión en defensa.
El gobierno nacional reactivó la agenda Malvinas en medio de una cruzada por recuperar la conversación pública. En este sentido, el Ejecutivo anunció no sólo la sanción de empresas que trabajen para extraer petróleo en Malvinas, sino que dio paso a la reactivación de la obra en Ushuaia, paralizada al comienzo de esta gestión.
El 7 de septiembre voceros del gobierno nacional informaron que Javier Milei había instruyó al Ministerio de Economía para priorizar en la elaboración del Presupuesto 2027 “el desarrollo de la Base Naval Integrada” y otros proyectos estratégicos.
Asimismo, el pasado viernes, el ministro de Defensa, Carlos Presti, visitó el predio del Anexo Península de la Base Naval Ushuaia, donde está previsto construirla.
Según la comunicación oficial, el proyecto busca ampliar la presencia y las capacidades de la Armada Argentina en el extremo sur y en el Atlántico Sur.
El problema aparece al contrastar esos anuncios con el texto presupuestario. La “Base Naval Integrada” no figura en los documentos revisados por El Cronista.
La cifra de más de $300.000 millones adicionales para la Base Naval Integrada fue confirmada por Defensa a El Cronista. Según esa información, el financiamiento sería estatal y no incluiría endeudamiento externo.
El monto estaría destinado a seis frentes: la construcción del muelle, galpones, servicios marítimos, un área de apoyo logístico antártico, urbanización y servicios, y una etapa posterior vinculada con el traslado de la base actual y la construcción de viviendas.
Pero esa cifra no aparece en las partidas identificables del proyecto de Presupuesto 2027. Tampoco fue precisada en el comunicado oficial de la Presidencia sobre la prioridad del proyecto.
El Decreto de Necesidad y Urgencia 867/2026 tampoco resuelve esa falta de trazabilidad. El decreto modifica el presupuesto del ejercicio 2026 y justifica la necesidad de fortalecer las capacidades operativas de Defensa mediante la incorporación, modernización y recuperación de medios y equipamiento.
Sin embargo, su texto no identifica la Base Naval Integrada de Ushuaia, no fija un monto para la obra y no modifica el Presupuesto 2027.
Desde el Ministerio de Defensa habían confirmado que se contaría con más de $300.000 millones adicionales para la construcción de la Base. Según esa información, el financiamiento sería estatal y no incluiría endeudamiento externo.
Pero esa cifra no aparece en las partidas identificables del proyecto de Presupuesto 2027. Tampoco resuelve esa falta de trazabilidad el decreto modifica el presupuesto del ejercicio 2026.
La única referencia directa al área es programática. En la descripción de las políticas del Ministerio de Defensa se plantea aumentar la capacidad de los puntos de apoyo y servicios en el territorio continental para mejorar la conectividad con la Antártida. En ese marco, el documento menciona como de “particular interés” el desarrollo del “Eje Ushuaia–Base Antártica Conjunta Petrel”.
La mención establece un objetivo de política, pero no identifica una obra, un monto, un cronograma de ejecución ni una fuente de financiamiento para la Base Naval Integrada.
El Cronista consultó por este detalle a la cartera de Defensa, desde dicha oficina remarcaron que el dinero está “dentro del Presupuesto de la Armada Argentina” pero que no está bajo “ningún nombre en específico”.
La Base Naval Integrada de Ushuaia no aparece como proyecto, obra ni partida nominada dentro del presupuesto de la Armada.
Existe un ítem denominado “Mantenimiento de Medios e Infraestructura para el Alistamiento Operacional” que determina que se utilizarán $96.702 millones con ese fin.
Desde la cartera que dirige Carlos Presti no pudieron precisar si ese sería el monto que se utilizaría.
Asimismo, voces allegadas a la cartera que dirige Luis Caputo informaron a este medio que la base sería “financiada por el superávit fiscal”. De ser este el caso, no aparecería en el Presupuesto 2027.
La obra que sí aparece
El proyecto de Presupuesto 2027 sí contiene una obra vinculada con la proyección antártica: la construcción de un muelle para ampliar la capacidad operativa de la Base Antártica Conjunta Petrel, ubicada en el cabo Wellchness, isla Dundee, en el Territorio Antártico Argentino.
La obra figura en la planilla de contrataciones con incidencia en ejercicios futuros. En este sentido, tiene prevista una asignación de $20.181 millones para 2027, $10.252,096 millones para 2028, $30.433,096 millones en total.
El documento distribuye el 66,31% del proyecto en 2027 y el 33,69% restante en 2028. Pero la planilla identifica la obra como un muelle en la base Petrel, no como parte de la Base Naval Integrada de Ushuaia.

Asimismo, tampoco se establece que los fondos puedan utilizarse para la construcción de la base naval.
En la misma planilla aparecen otras dos obras de Defensa: la recuperación de la compuerta flotante del Dique Nº 1 de la Base Naval Puerto Belgrano, por $1.900,129 millones en 2027 y $2.225,250 millones en 2028; y la modernización de un helicóptero H-3 Sea King, junto con tareas de recuperación de bases antárticas y apoyo de búsqueda y rescate, por $1.552,320 millones en 2027 y $1.815 millones en 2028.
También está la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos, con una asignación de $37.616 millones, vinculada a la Base Naval Puerto Belgrano.
A esto se le suma la modernización de infraestructura para incorporar una aeronave de caza multirrol en la VI Brigada Aérea de Tandil y en el Área Material Río Cuarto, por $10.090 millones.
Otra parte del proyecto consigna gastos del Ministerio de Defensa en esa jurisdicción por $58.293 millones. La mayor parte corresponde a personal, bienes de consumo, servicios y transferencias.
El Gobierno justificó el refuerzo presupuestario con la existencia de un atraso estructural en las capacidades de Defensa, la necesidad de proteger la soberanía y la respuesta frente a amenazas transnacionales.
Además, el documento menciona el esquema ARMA, que destina una parte de los recursos obtenidos por la venta, concesión o privatización de activos estatales al reequipamiento militar. Esa herramienta aparece como un mecanismo general de financiamiento, pero no como una asignación específica para Ushuaia.
Fragatas y submarinos: qué autoriza el presupuesto
El capítulo más concreto del reequipamiento naval aparece en la planilla de operaciones de crédito público. Allí se incluyen dos autorizaciones de endeudamiento. Un primer endeudamiento por USD 1.200 millones para incorporar dos fragatas multimisión, con destino consignado en la Base Naval Puerto Belgrano, provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, se autoriza a pedir USD 2.300 millones para adquirir tres submarinos convencionales, con destino consignado en la Base Naval Mar del Plata, provincia de Buenos Aires.

Ambas operaciones establecen un plazo mínimo de amortización de tres años. En conjunto, las autorizaciones suman USD 3.500 millones.
El presupuesto no identifica los modelos de fragatas ni de submarinos, los proveedores, los astilleros, las fechas de entrega, las características técnicas ni el estado de una eventual contratación.
Por lo tanto, lo que aparece documentado es la autorización de crédito público y el destino general de los fondos, no la compra ya ejecutada ni un contrato firmado.

Por Amparo Beraza
Redactora
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