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Mucho malestar y poca confianza. Una opinión pública polarizada entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo. Y un dato que enciende una señal de alerta para ambos espacios. Un nuevo relevamiento midió los sentimientos que despiertan Javier Milei y Axel Kicillof, y expuso un escenario dividido entre los dos referentes políticos del país.

La encuesta nacional, titulada “Índice de Emocionalidad Afectiva”, de la consultora QSocial, tuvo la participación de 1645 personas en agosto. En esta oportunidad, dejó de lado el análisis de intención de voto e indagó en las emociones profundas que despiertan ambos dirigentes, con una realidad incómoda para estas figuras.

En una escala de 0 a 10, el índice evaluó la intensidad y el signo del vínculo afectivo de cada dirigente, donde quien se acerque a 10 tendrá mayor valoración positiva. De acuerdo con el informe, la herramienta no pretende relevar opiniones políticas, sino capturar emociones —que van desde la confianza hasta la indiferencia— sintetizadas en un único valor numérico.

Como conclusión principal, el estudio subrayó que ninguna de las principales figuras logró obtener un saldo positivo en la sociedad.

Milei lidera sobre Kicillof, pero ninguno obtiene saldo positivo

Los resultados de la medición ubicaron a Milei en el primer lugar con 4,33 puntos, seguido por Kicillof con 3,98. Más atrás, se posicionó Victoria Villarruel, que reunió 3,14 unidades, y el empresario Daniel Hadad, que cosechó 2,22. Al respecto, QSocial destacó que ninguno cruzó la barrera de los cinco puntos, el umbral que marca la mitad de la escala.

“Hoy ninguna figura de la oferta política genera saldo afectivo positivo: el sistema entero se mueve en terreno negativo”, señaló la consultora.

Luego, el estudio profundizó en los sentimientos que predominan entre el presidente y el gobernador bonaerense. En el caso del primero, opera una fuerte fragmentación emocional: mostró solo un 4,1% de indiferencia —mínimo absoluto del sistema—.

Al mismo tiempo, el libertario combinó un 38,6% de entusiasmo y un 34,5% de enojo. “Su ventaja no viene de despertar más afecto. Viene de que prácticamente nadie es neutral frente a él”, detallaron desde QSocial.

Por su parte, Kicillof presentó una intensidad menor al concentrar un 33,1% de entusiasmo y un 24,5% de enojo. El dato más contundente radica en el nivel de indiferencia que despierta el mandatario provincial, el cual trepó al 15,3%.

La foto social mostró así que Kicillof genera una irritación considerablemente menor a la de Milei, pero en la misma sintonía cuenta con menor capacidad que el presidente para movilizar y conmover al electorado. “El enojo es una evaluación clausurada. La indiferencia, directamente, es la ausencia de evaluación”, resumió el estudio.

Indecisos: por qué pueden cambiar el tablero político en 2027

Por su parte, el mapa de los indecisos deja una sorpresa: Villarruel es la única dirigente que capitaliza una mejora clave en este apartado. La vicepresidenta, actualmente enfrentada con el Ejecutivo, lidera cómodamente al trepar a 4,67 puntos (una suba de 1,53 respecto a su media general). De esta forma, terminó con 48,6% de entusiasmo frente a 10,9% de enojo.

En paralelo, Hadad también mejoró de 2,22 a 3,07 puntos sobre una base de conocimiento reducida. Sobre ambos desempeños, la consultora aclaró que no se traduce automáticamente en potencial electoral inmediato. Esto significa que se trata de un activo afectivo latente que opera en un terreno de conocimiento aún reducido dentro de ese nicho.

Peor posicionados quedaron Milei y Kicillof, quienes pierden terreno de manera categórica. “Los dos candidatos con chances reales se desploman. Entre los indecisos, Milei reúne 11,3% de emociones positivas y Kicillof apenas 6,2%. Ocho de cada diez indecisos sienten preocupación o enojo hacia Milei; hacia Kicillof, la indiferencia trepa a 34,8%”, profundizó la encuesta.

El diagnóstico final de QSocial dejó un dato que enciende las alertas de cara a las elecciones 2027: “El sistema político argentino no genera afecto positivo, lo cual es un problema y eventual anticipo del ausentismo”.