ANÁLISIS

Vacunar y reactivar, el milagro para ganar las elecciones

El Gobierno se juega la campaña electoral y su futuro político a dos epopeyas nada sencillas de lograr, casi un milagro a esta altura: la épica de una masiva vacunación militante en el Conurbano y la provincia de Buenos Aires; y la reactivación del consumo con aumentos de salarios, jubilaciones y subsidios sociales.

Confían en la llegada de millones de vacunas para aplicar desde ahora y hasta las elecciones. En la medida de lo posible, si efectivamente se comienza a vacunar más y se detiene la aceleración de muertes y contagios, se evitarían las cuarentenas extremas, a lo sumo el cierre de actividades los fines de semana. Seguirá todo el invierno la pelea política por abrir o cerrar las escuelas.

En las próximas semanas se observará un fenómeno que ya despuntó el fin de semana. Desde el oficialismo se hablará más de vacunas y esperanza; y menos de enfermedad y muerte.

No se retrocede un centímetro del plan de vacunación militante controlado por La Cámpora y Soberanía Sanitaria desde la provincia de Buenos Aires. Solo el Estado vacuna, se ignoran las vacunas de Estados Unidos y se afianzan los acuerdos con los enemigos de Washington para la provisión de dosis.

Un dato alentador es que la cantidad de vacunas aplicadas por día se duplicó desde el fin de semana, de unas 100 mil a 200 mil inyecciones en promedio diario. En el conurbano y grandes ciudades de la provincia, los intendentes de la oposición siguen al margen del programa en sus distritos y se afianza la distribución de vacunas a través de organizaciones partidarias

Todo depende ahora de la llegada de las vacunas de Astra Zeneca que tenían que aparecer en febrero, las Sputnik criollas que produzca Richmond bajo licencia rusa, lo que pueda entregar China, lo que finalmente reciba el país de las donaciones de EE.UU., y ahora la nueva promesa de vacunas de la India, anunciadas para la provincia de Buenos Aires.

Si todas estas las entregas de confirman en las próximas semanas, la provisión de vacunas parecería asegurada. No está clara la logística con la que el Gobierno logre manejar la situación. Insistir con el esquema centralizado y monopólico que se aplicó hasta ahora, con el criterio de la vacunación militante exclusivamente a cargo del Estado, puede traer los mismos problemas que se observaron hasta ahora. Los países que mejor vacunaron, asegurándose el stock de dosis, lo hicieron gracias a la participación del sector privado: farmacias, hospitales, sanatorios, prepagas, obras sociales, etc. Nada de eso se realizó hasta ahora, y no parece el Gobierno dispuesto a abrir el juego. Más bien todo lo contrario.

La épica de la vacunación militante puede servir al Gobierno como relato para tratar de reponerse a las críticas cada vez más generalizadas sobre el manejo de la pandemia hasta ahora, con récord de muertos y contagios, sin vacunas suficientes y con la economía arrasada por las cuarentenas eternas y el cierre de las actividades.

Pero aún asegurándose las vacunas, y suponiendo como dicen los que saben que casi todas son más o menos efectivas, el monopolio estatal en la distribución y aplicación de vacunas ha demostrado ya su fracaso en más de un año de experiencia.

No menos complicado está el frente económico como elemento decisivo para tratar de ganar las elecciones. El salario real y los ingresos en general siguen cayendo frente a la inflación y los últimos datos del consumo revelan caídas significativas.

El consumo con tarjetas de crédito bajo 30% en mayo, lo mismo que el patentamiento de automóviles respecto de abril. Contra mayo del año pasado todo sube, ya que el país estaba cerrado totalmente hace un año por las cuarentenas extremas del 2020. La emisión para financiar subsidios y aumentos nominales de ingresos no alcanza para apuntalar la recuperación. Aceleran la inflación que destruye ingresos y la desconfianza que traba el ingreso de capitales o invertir ahorros en el país. La brecha cambiaria pasó de 50% a 70%, y todo indica que seguirá en ascenso a medida que se acerquen las elecciones.

Una vez más el Gobierno se pasó de rosca con los aumentos de impuestos, y eso también ahoga la reactivación. Subió la carga para empresas, personas, riqueza y hasta los monotributistas son ahora deudores del Estado porque les reclaman retroactivo a enero un ajuste a lo que ya pagaron.

En la vida de todos los días el sector privado trata de sobrevivir. Hubo récord de pedidos de asistencia para pagar sueldos vía Repro II: casi 1 millón de trabajadores en relación de dependencia y unos 200 mil autónomos independientes requirieron asistencia.

El Gobierno amenaza con más estatizaciones en puertos y vías navegables; mientras se mantiene el cepo y los cupos cada vez mayores para exportar e importar. La inflación combinada con el confinamiento por la pandemia afectó claramente el rebote de la economía.

Es notables que los mercados financieros locales vivan su un micro clima de relativa euforia. Sube todo, desde precios súper deprimidos: bonos acciones y también el precio del dólar en los mercados libres. En mayo acciones y bonos treparon entre 20% y 40% en dólares. Optimistas creen que el final de la pandemia está finalmente más cerca, y apuestan a un resultado de regular a malo para el Gobierno en las elecciones de noviembre, lo que podría límites a la radicalización K e impediría mayores ataques a los derechos de propiedad en el futuro. Los inmuebles siguen sin novedad, salvo el boom puntual de espacios verdes que se mantiene en clubes de campo y barrios cerrados de todo el país.

Puede sumar para el Gobierno un tercer elemento favorable para encarar a pleno el año electoral, en caso que se cumplan al menos en parte las dos epopeyas imprescindibles, vacunar y reactivar. Ayuda al oficialismo la desorientación opositora.

Se observa una evidente crisis de liderazgo y conducción política en Juntos por el Cambio y el Peronismo anti K. La oposición se muestra cada vez más dividida y sin estrategias. No están claras las candidaturas y las alianzas en Capital, Provincia de Buenos Aires y Córdoba, los tres principales distritos que definen la contienda. Tampoco el Gobierno tiene grandes candidatos: Sin una vacunación eficiente y con la inflación al 50%, no hay figura que resista.

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