Opinión

Renace Juan Bautista Alberdi: histórica propuesta libertaria

La propuesta del Gobierno intenta ir a la esencia básica del fracaso de los argentinos: un Estado enorme lleno de prebendas.

Decía el gran Alberdi: "El gobierno no ha sido creado para hacer ganancias, sino para hacer justicia; no ha sido creado para hacerse rico, sino para ser el guardián y centinela de los derechos del hombre, el primero de los cuales es el derecho al trabajo, o bien sea la libertad de industria".

La esencia de la propuesta radica en el espíritu de las relaciones contractuales: la voluntad de las partes estaría por encima del Código Civil y Comercial, quienes jugarían un rol "supletorio" en materia contractual, exaltando al individuo por sobre el Estado, lo cual resulta en un cambio paradigmático gigantesco. 

En este contexto, siento que nos estamos confundiendo en interpretar la dimensión de lo que se pretende. Dejando aparte las implicancias socioeconómicas, las cuales no son menores, siento, sin embargo, que lo verdaderamente relevante del concepto se refiere a un desafío filosófico a la sociedad argentina

Este nuevo paradigma nos invita a salir de la jaula del canario e intentar algo sustancialmente distinto, lo cual, como toda novedad, implica riesgos. Liberarnos del proteccionismo de un Estado inmenso no es gratis, entre otras cosas, nos obligaría a estudiar, a ser productivos, a competir, a beneficiarnos del propio mérito. 

Entonces, la propuesta es mucho más que un papel que intenta cambiar ciertas interrelaciones económicas en la Argentina y es, por sobre todo, una invitación filosófica a vivir de una forma diametralmente diferente. Por eso siento que sería un error circunscribirlo solamente a la economía, o la política, lo verdaderamente relevante hace referencia a la filosofía detrás del concepto la cual es multidimensional.

"El gobierno no ha sido creado para hacer ganancias, sino para hacer justicia".

A través de una multiplicidad de décadas, Argentina se convirtió en una máquina de impedir y el gobierno libertario propone desarmar toda esta maquinaria y empezar de nuevo. Bajo esta propuesta, el gobierno libertario ocasionará una diferenciación automática en dos dimensiones:

  • Dimensión 1: los políticos que defienden el statu quo y aquéllos que van en contra del mismo. 
  • Dimensión 2: los argentinos que prefieren vivir en la jaula del canario y aquéllos que prefieren tomar riesgos y aceptar los costos que implica el desafío.

De esta forma, la propuesta en sí misma es altamente sinceradora. El desafío al argentino común es si está dispuesto a asumir otro costo más, el cual se refiere a la adaptación desde un sistema estatista, hacia a uno totalmente opuesto basado en la libertad del individuo en donde cada uno debe hacerse cargo de su propio destino.

¿Estarán los argentinos dispuestos a saltar la vara del estatismo para intentar vivir de otra manera? Yo me permito dudar dado que el argentino nació con un gen proteccionista muy difícil de domar. 

Y, bajo este paradigma potencialmente tan distinto, resulta útil volver a plantearnos una pregunta olvidada hace treinta largos años: ¿qué implicancias tendría, por ejemplo, privatizar empresas públicas deficitarias? 

Primero, la empresa dejaría de perder y los argentinos se ahorrarían tener que financiar dicho déficit. Segundo, al privatizarla, la empresa empezaría a generar ganancias y el Estado podría cobrarle impuesto, generando a su vez un ingreso al fisco, o sea, el déficit original se transformaría virtuosamente en superávit. 

Ganarían 47 millones de argentinos al bajar, entre otras cosas, la carga fiscal de mantener a un Estado enorme con una larga trayectoria perdedora. Por cada empresa estatal que cerrase, ahorraríamos lo que perdiesen y dicho ahorro podría utilizarse para hacer escuelas y hospitales nuevos. No veo qué tiene de malo cerrar empresas públicas que pierden dinero de los argentinos y reinvertir dichas pérdidas para el bien común pero dicha actitud implicaría vivir bajo un paradigma ajeno para la mayoría de los argentinos.

El Estado argentino es tan grande que cae en la contradicción de no poder hacer las cosas básicas que realiza un Estado chico en sociedades que han progresado y han generado bienestar para sus ciudadanos. 

Dada la multiplicidad de gastos que implica un Estado inmenso en la Argentina de hoy, no hay plata para educar, no hay plata para curar y no hay plata para cuidar. Las tres tareas básicas de un Estado chico paradójicamente no se cumplen en esta Argentina del Estado grande:

  1. educación;
  2. salud;
  3. seguridad. 

La propuesta del gobierno intenta ir a la esencia básica del fracaso de los argentinos: un Estado enorme lleno de prebendas que traban sistemáticamente el desarrollo y crecimiento de nuestra nación. 

Esta Argentina chiquita hace décadas que no puede crecer, hace décadas que es deficitaria, hace décadas que es defaulteadora, hace décadas que es inflacionaria y en su andar se ha convertido en una gigantesca máquina de producir pobres

Lo que se intenta es destrabar las múltiples barreras regulatorias que le impiden a este país poder crecer normalmente y generar riqueza, lo cual en sí mismo es una tarea magnánima.

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Comentarios

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  • MO

    matias ordonez

    Hace 7 segundos

    En nuestro caso las políticas anteriores defendían al pueblo o defendían a ciertos grupos , empresarios, sindicalistas y todos los que de una forma u otra se beneficiaban del estado. Si el pueblo hubiera estado defendido no tendríamos un 50% de pobres

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  • B

    benedic .

    Hace 1 hora

    EL MIOPE ESTE ATRASA 150 AÑOS Y NOS QUIERE VENDER UKN ETAPA YA SUPERADA, CUANDO MUCHOS GOBIERNO DEFIENDE A SUS PUEBLOS ESTE LOS ESAMPARA , LE ANULA L-A INDUSTRIALIZACION PEQUEÑA CON MIRAS A GRANDE Y NOS TRA PRODUCTO QUE EN SU MAYORIA NO NOS SIRVEN. CHAU MILLEI

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