

Mientras se acortan los tiempos para el inicio del Mundial con sedes en México, Estados Unidos y Canadá, la Federación Internacional del Fútbol Asociado promueve medidas para asegurar el éxito deportivo y económico. En ese contexto, se ubican decisiones recientes que enmendaron reglas disciplinarias y de comercialización. Dado el constante avance de la industria del “fútbol-espectáculo”, a la hora de convocar a más de 6 mil millones de fans/consumidores globales, todas las acciones se tiñen de pragmatismo puro.
La meta para escalar, es conciliar el gran atractivo de esta competencia con los nuevos canales comunicacionales y modelos de negocios, en busca de redimensionar su valor cada 4 años. Bajo estas consignas, se tiende a aumentar la oferta y estimular una mayor demanda. Este proceso incluye la incorporación de nuevas tecnologías aplicables al juego.
Tal el caso de la súper tecnológica pelota Trionda (Adidas) a estrenarse, que cuenta con un sensor para registrar hasta 500 mediciones por segundo sobre movimiento, velocidad y punto exacto de impacto, y además, transmitirá datos en tiempo real al sistema de video arbitraje (VAR): si el balón cruzó completamente la línea de gol; fueras de juego milimétricos; posibles toques con la mano u otras acciones dudosas.
Enmienda al reglamento del torneo
El viernes pasado, se dieron a conocer las enmiendas al reglamento disciplinario, tras la evaluación efectuada por el Bureau del Consejo por pedido de los presidentes de las 6 Confederaciones, se decidió aprobar con efecto inmediato sujeto a ratificación en la próxima sesión del Consejo de la FIFA, lo siguiente (las palabras resaltadas en amarillo son textuales):
Artículo 10: tarjetas amarillas y rojas apartado 10.2
“No se trasladarán a la fase final las tarjetas amarillas ni las suspensiones pendientes de uno o dos partidos como resultado de amonestaciones en diferentes partidos de la fase preliminar, las tarjetas rojas por doble amonestación ni las tarjetas rojas directas por haber evitado un gol o una ocasión manifiesta de gol del equipo rival, o por una falta de extrema dureza. Se trasladarán a la fase final las demás suspensiones por partidos pendientes impuestas como resultado de tarjetas rojas en la fase preliminar”.

Entre los fundamentos de la medida adoptada, vale señalar:
- “Garantizar que las federaciones miembro participantes compitan con la mejor selección posible al tiempo que se preserva la integridad disciplinaria resulta fundamental para mantener la calidad, la equidad y el atractivo internacional de la competición”.
- “…Estas sanciones de uno o dos partidos a la fase final podría provocar que algunos jugadores importantes se perdieran partidos decisivos de la fase final por acciones que no justifican un castigo tan severo”.
- “El hecho de que un jugador esté suspendido el primer partido o los dos primeros partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 podría provocar que el seleccionador no lo convocara, puesto que es posible que el equipo en cuestión solo dispute tres encuentros y no pueda contar con el jugador suspendido un máximo de dos tercios de la competición”.
- “Por tanto, existen dudas sobre la proporcionalidad de la conducta y la sanción (automática)” y las consecuencias de dicha sanción en estos casos”.
Nicolás Otamendi (Argentina), Moisés Caicedo (Ecuador) y Tarek Salman (Qatar) son algunos de los futbolistas beneficiados.
Los precios de mercado de la FIFA
“La FIFA recibió 500 millones de solicitudes de entradas antes de que salieran al mercado las de este año, en comparación con los menos de 50 millones para los Mundiales de 2018 y 2022”, informó su presidente, Gianni Infantino en un panel de la Conferencia Global del Instituto Milken en Beverly Hills.
La semana pasada salieron a la venta tickets para la final del 19 de julio, a disputarse en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey. Los precios oscilan entre u$s 9263 y u$s 64.822. “Tenemos que observar el mercado. Estamos en el mercado donde el entretenimiento es el más desarrollado del mundo. Por eso tenemos que aplicar precios de mercado“, apuntó Infantino.
En tanto, en el Mercado de Reventa/Intercambio de la FIFA, las entradas para la final se hallaban disponibles en un rango de u$s 11,4 millones a u$s 8970. Si bien FIFA no controla los precios solicitados en su Mercado de Reventa/Intercambio, percibe comisiones del 15% por la compra y reventa de cada entrada.

La semana pasada se llegó a ofrecer una entrada para la final a u$s 2.300.000, resultando que el boleto más caro en la final de Qatar 2022 costó cerca de u$s 1600 en su valor inicial. Según The Guardian, el precio más alto en la venta primaria de una entrada para la final se eleva a unos u$s 11.000.
“En Estados Unidos también está permitido revender entradas. Así que si se venden a un precio demasiado bajo, esas entradas se revenderán a un precio mucho más alto. Aunque algunas personas digan que los precios de las entradas que tenemos son altos, aun así terminan en el mercado de reventa a un precio todavía más alto, más del doble de nuestro precio“, argumentó Infantino. Y concluyó irónicamente: “Si alguien compra una entrada para la final por u$s 2 millones, yo personalmente llevaré un hot dog y una Coca-Cola para asegurarme de que tenga una gran experiencia”.
Los precios del debut de Argentina (actual campeona del Mundo) versus Argelia (Kansas City) oscilan entre u$s 776 y u$s 5362.
La semana pasada se llegó a ofrecer una entrada para la final a u$s 2.300.000, resultando que el boleto más caro en la final de Qatar 2022 costó cerca de u$s 1600 en su valor inicial. Según The Guardian, el precio más alto en la venta primaria de una entrada para la final se eleva a unos u$s 11.000.
“La FIFA recibió 500 millones de solicitudes de entradas antes de que salieran al mercado las de este año, en comparación con los menos de 50 millones para los Mundiales de 2018 y 2022”
La sorpresa de Donald Trump
Según la plataforma StubHub, la entrada más barata para el partido EE.UU. vs. Paraguay cotiza a un valor inicial de U$S 1056.
En una entrevista publicada por New York Post, Donald Trump dijo hallarse sorprendido: “No sabía que estaban tan caras, claro que me gustaría ir, pero, para ser sincero, tampoco pagaría ese precio”. “Si la gente de Queens, Brooklyn y todos los que me apoyan no pueden ir, me sentiría decepcionado. Pero, al mismo tiempo, esto es un éxito rotundo. Me gustaría que quienes votaron por mí pudieran asistir”, remarcó el presidente norteamericano. Las quejas ya llegaron a los estrados comunitarios. En marzo pasado, el grupo Football Supporters Europe (FSE) denunció a la FIFA ante la Comisión Europea por aplicar “precios excesivos” y por “traición monumental” en la estructura de venta de entradas.
La dinámica del fútbol y los mercados van de la mano cuando se trata de presupuestar costos y proyectar ganancias. Desde lo conceptual, resta preguntarse cuál es el punto de convergencia entre la pasión por la camiseta y los bolsillos de los fanáticos. Más allá de las correcciones hechas por pedidos de último momento, unos 5 millones de espectadores ya tienen un lugar reservado en “el más grande” de la historia de los mundiales, con 48 selecciones y 104 partidos por disputarse, en 16 ciudades.















