Manchester City campeón de Europa

Guardiola y Abu Dhabi, un ejemplo de perseverancia

Perseverancia. Una virtud no muy habitual en el fútbol a nivel mundial, pero indispensable para tratar de lograr éxitos a largo plazo. Como el de Manchester City bajo la conducción de Josep Guardiola.

Antes de coronarse a nivel europeo en Estambul, desde la llegada de "Pep" el equipo inglés sufrió seis decepciones consecutivas en la Champions League, incluida la final en 2021 frente al Chelsea, un clásico rival a nivel doméstico.

Sin embargo, su estilo de juego ofensivo y vistoso con diversos intérpretes en el campo de juego cautivó a la familia real de Abu Dhabi, dueña del flamante campeón del Viejo Continente.

Con el liderazgo desde 2008 del jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan y la supervisión del presidente de Emiratos Árabes (ambos presentes el sábado en el estadio), los "Citizens" fueron ganando terreno en Inglaterra y Europa hasta la consagración frente al Inter.

El festejo de los jugadores del Manchester City junto a "Pep" Guardiola tras levantar la Champions League.

Pero el activo más valioso del principal club del City Group tal vez no hayan sido los más de u$s 1500 millones invertidos en los últimos 15 años, sino el permanente respaldo que le dieron a Guardiola a pesar de que el título a nivel continental se escapaba una y otra vez...

Tal vez esta eterna confianza haya estado cimentada en las cinco consagraciones (de seis posibles) que logró el entrenador catalán con el Manchester City en la Premier League, considerada por muchos británicos al mismo nivel que la Champions. Aunque por el motivo que fuera, la luz verde para el DT siempre estuvo y un día tuvo su recompensa más preciada.

Mansour bin Zayed Al-Nahyan, dueño del Manchester City (a la derecha), junto al presidente de Emiratos Árabes, Mohamed bin Zayed Al-Nahyan. (Foto: Reuters/Molly Darlington)

El ejemplo de su vecino en el Golfo Pérsico tal vez debiera ser imitado por Qatar en el PSG, donde se cansaron de despedir directores técnicos por no ganar de inmediato el torneo de clubes más importantes del mundo. Y hasta abuchearon a Messi...

El desenlace de este sábado volvió a poner de manifiesto que no alcanza con gastar a mansalva para ser campeón. A veces hay que respetar los procesos, y entender que estos llevan un tiempo determinado hasta madurar.

Así lo fueron aprendiendo los emiratíes, que tras el pitazo final del polaco Szymon Marciniak dieron rienda suelta a su alegría postergada durante una década y media. Porque lo que cuesta esfuerzo y dedicación, cuando se consigue se festeja el doble.

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