

Antes de empezar a discutir tendencias, pongamos en perspectiva el escenario de la ciberseguridad actual. Según un estudio de PwC Argentina de 2025, un 69% de las grandes empresas consultadas en Argentina opera con un modelo de trabajo híbrido, mientras que el 24% tiene un modelo de presencialidad total y solo 7% adoptó la modalidad completamente remota. Las compañías que cuentan con fuerzas de trabajo híbridas necesitan asegurar que sus trabajadores puedan acceder a la red desde múltiples ubicaciones: la oficina, la casa o desde cualquier lugar con una conexión de Wi-Fi.
Además de apoyar a los colaboradores remotos, los equipos de IT deben ocuparse de proteger los dispositivos conectados a la red, las aplicaciones a las que acceden, y sí, también ahora los múltiples agentes de inteligencia artificial (IA).
Ahora sumemos las ciberamenazas cada vez más numerosas y sofisticadas, y obtendremos una pintura realista sobre el estado actual de la ciberseguridad. Para ponerlo en números, el último reporte de FortiGuard Labs de Fortinet informó que Argentina sufrió 4,6 billones de intentos de ciberataques en la primera mitad de 2026.

El impacto de SASE para la convergencia de redes y seguridad
SASE integra las redes y la seguridad en un único marco de trabajo basado en la nube. En lugar de gestionar herramientas independientes para SD-WAN, firewalls, acceso de confianza cero (zero trust) y seguridad SaaS, las políticas se definen una sola vez y se aplican de manera coherente, independientemente de la ubicación del usuario, la aplicación o los datos.
Sin embargo, la seguridad por sí sola no basta. La soberanía y la residencia de los datos deben ser aspectos fundamentales del diseño. Si el tráfico se enruta a través de una infraestructura global gestionada por el proveedor sin una visibilidad clara de dónde se realiza la inspección o dónde se almacenan los registros, surgen riesgos, especialmente para sectores regulados como la atención sanitaria, los servicios financieros y el sector público.
Las organizaciones necesitan saber dónde se inspeccionan sus datos, bajo qué jurisdicción legal residen y quién tiene acceso a ellos. Como resultado, el enfoque en torno a SASE ha evolucionado. Ya no se trata solo de seguridad y rendimiento; la soberanía, la transparencia, la observabilidad mediante IA y un renovado énfasis en la prevención de la pérdida de datos son ahora elementos clave a la hora de evaluar estas soluciones.
Una guía para los CISOs
Empiece hoy mismo por comprender sus requisitos de conectividad de su fuerza de trabajo, de cumplimiento y de residencia de datos, así como la evolución previsible de los mismos. No se trata de reemplazarlo todo; una solución SASE unificada puede integrarse con la infraestructura existente. El cambio más importante es de mentalidad: la simplificación debe ser el objetivo del diseño.
La buena noticia es que ya existen implementaciones SASE unificadas y soberanas. No tiene que elegir entre una seguridad moderna basada en la nube y el cumplimiento normativo, es posible tener ambos.
El 25 de agosto continuaremos discutiendo estos temas en el Fortinet SASE Summit Argentina. Expertos locales y globales estarán presentes para conversar con las organizaciones de Argentina acerca de todos estos temas. Porque el momento de SASE, es ahora.










