Nicolás Maduro tiene un penoso track record en materia de violaciones a los derechos humanos, detenciones arbitrarias, torturas y alteraciones de los resultados electorales. Todo se acentuó después de las elecciones de julio del 2024. Las detenciones se efectuaron bajo la figura de “incitación al odio” o directamente el “terrorismo”.
El mundo al revés: el terrorista detiene a opositores por hechos de “terrorismo”. Primero con el chavismo, y luego con Nicolás Maduro, se probó la inutilidad de los organismos internacionales para lidiar con estas dictaduras, sólo con ocasionales informes, siempre tardíos.

Desde el 2003 hubo “relaciones carnales” entre el chavismo (con Maduro incluído) y el kirchnerismo. Intentaron crear organismos con terminación “del Sur”, todos ellos divagantes. Desde el Banco del Sur al Gasoducto del Sur. Entre 2005 y 2008, Venezuela compró miles de millones de dólares en bonos argentinos a tasas exorbitantes para la Argentina.
Un símil de fondos buitres pero con corrupción en el medio. El caso Antonini Wilson fue sólo una muestra con sus u$s 800 mil sin declarar que iban destinados a la campaña de Cristina Kirchner. Con Alberto Fernández nada fue diferente: Argentina se retiró del Grupo de Lima, que denunciaba al régimen venezolano.
Hay un argentino desaparecido aún por Nicolas Maduro: Nahuel Gallo. La muerte de Jameneí para Argentina tiene una mayor relevancia. El atentado a la AMIA, del 18 de julio de 1994, es el mayor ataque terrorista sufrido en el país. Nunca hay que olvidarlo. Dejó 85 muertos y más de 300 heridos. La Justicia argentina probó que fue orquestado por Irán y ejecutado por Hezbolá.
El gobierno de Jameneí nunca cooperó ni entregó a los acusados. En el segundo mandato de Cristina Kirchner, firmaron en 2013 un insólito Memorándum de Entendimiento buscando crear una comisión conjunta y permitir el interrogatorio de los acusados en Teherán.
Luego la denuncia por encubrimiento del fiscal y su posterior muerte. El ataque de EE.UU. a Irán era esperado. Ya en el sitio Polymarket se le asignaba una alta probabilidad de ocurrencia en febrero, mayor al 30%.
En el mismo sitio no se contempla una inminente caída del régimen iraní pese a la contundencia de las declaraciones de Trump del fin de semana.
Sólo el 24% sostiene que puede ocurrir antes de fin de marzo. Tanto con Maduro como con Jameneí hubo advertencias previas de Donald Trump. Iran International reportó una cifra confirmada de 6.634 muertes a principios de febrero. El régimen iraní reconoció 3.117 muertes, calificando al resto, como hacía Maduro, de “terroristas”.
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