Boom fintech en la Argentina: ¿es replicable en otros sectores de la economía?

El "caso Prisma" y la "Mesa de Innovación Financiera" en el Banco Central son ejemplos de cómo el Estado puede intervenir positivamente impulsando la competencia, el crecimiento y el desarrollo y la colaboración público-privada.

En Argentina debatimos si necesitamos más o menos Estado y cuáles deberían ser las funciones de este. Ciudadanos y políticos difieren en sus opiniones, pero debería existir un consenso a favor de un mejor Estado. Permítanme darles un ejemplo de lo que un mejor Estado es capaz.

Sin duda alguna, las fintech son el sector más dinámico de la economía argentina, habiéndose convertido en la Argentina en uno de los líderes regionales en materia de inversión, empleo y nuevos proyectos desarrollados. Los números lo demuestran: más de 16.000 empleos directos del sector e inversiones superiores a u$s 900 millones en el 2021.

¿Cómo ocurrió que en una economía estancada hace 10 años, surgiera un sector altamente dinámico que pudo crecer, generar empleo y regionalizarse? El sector privado impulsó proyectos, creó empleo y puso su capital en riesgo, pero requirió de un sector público que generará las condiciones de competencia y regulatorias propicias para que esto pudiese ocurrir. En particular, el "caso Prisma", y la "Mesa de Innovación Financiera".

El "caso Prisma" fue investigación de mercado de la Comisión de Defensa a la Competencia (CNDC) en el año 2016 donde se analizó el sistema de pagos local y se llegó a la conclusión de que los bancos fueran los propietarios del principal operador de pagos de la argentina, Prisma, restringía la competencia y podría significar un abuso de posición dominante. Luego de una extensa discusión, la CNDC llegó a un acuerdo con los bancos y estos se comprometieron a vender su participación mayoritaria en Prisma. Este acuerdo liberó el mercado de pagos en la argentina permitiendo el surgimiento de nuevos modelos de negocio y emprendimientos.

En simultáneo, se creó la "Mesa de Innovación Financiera" en el Banco Central, donde se reunían todos los actores financieros una vez por mes para discutir cuestiones regulatorias y operativas del sector bancario y de pagos. Esta mesa dio lugar a muchos nuevos servicios y la modernización del sector, como las cuentas virtuales (CVU), la interoperabilidad del sistema, los códigos QR, los alias y recientemente, el demorado sistema de transferencias 3.0.

La intervención del Estado, diseñando regulaciones correctas, cooperando con el sector privado para mejorar el ecosistema para todos sus participantes, e impulsando más y mejor competencia, ha generado múltiples beneficios. 

Primero, los consumidores ahora tienen más servicios, de mejor calidad y más baratos. Muchos de ellos, pudiendo acceder por primera vez a servicios financieros. 

Segundo, cientos de empresas, nuevas y establecidas, que pudieron desarrollarse, crecer y en muchos casos salir a competir a otros mercados regionales. 

Tercero, los trabajadores, ya que surgieron miles de nuevos empleos, bien pagos, interesantes, y con perspectiva de crecimiento. 

Cuarto, a todos los argentinos, que ahora contamos con un sector vibrante que impulsa la actividad económica de un país que desesperadamente necesita crecer.

Ayer y hoy son las fintech, mañana puede ser el agro, los servicios basados en el conocimiento, la energía, u otros sectores. Sin embargo, necesitamos un Estado que impulse la competencia, el crecimiento y el desarrollo, impulsando la labor público-privada, tal como ocurrió con el caso Prisma y la Mesa de Innovación Financiera.

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