Perfil

Soñaba con ser futbolista, casi estudia Medicina y hoy es CEO de una empresa con 200 empleados

Amante de los deportes y formador de equipos, Alejandro Tfeli es el flamante líder de Boston Consulting Group en la Argentina. Su rol de mentor y los desafíos que llegan con su nueva posición.

"¿Quién es Alejandro Tfeli? Para salir de lo obvio de un buen tipo y un padre que trata de hacer lo mejor para su familia, diría que soy una persona que va para adelante y que busca realmente el desarrollo y el crecimiento, mío y de las empresas e instituciones en las que estoy. Eso me define. Siempre para adelante y con el objetivo de crecer".

Gerente General de Boston Consulting Group (BCG) en Argentina, Alejandro Tfeli acepta el desafío de presentarse a sí mismo. Enseguida, añade que tiene 40 años, que es porteño y nació en la céntrica esquina de Pueyrredón y Santa Fe. Está casado y tiene dos hijos pequeños: uno de 5 años y otro de uno. "Fui padre relativamente de grande, con lo que eso implica... dormir poco a esta edad y cambiar pañales", cuenta. El grupo se completa con Rocco, un perro callejero que adoptó hace algo menos de una década.

"Soy superfamiliero", confiesa. Disfruta las reuniones con su madre, sus hermanas y los sobrinos. En esos encuentros semanales alterna el rol de asador con uno de sus cuñados. "Soy un asador siete puntos. Rendidor. Te saco la carne con distintas cocciones, distintos cortes... No te voy a hacer una entraña enlazada con panceta y queso azul, pero te puedo sacar cosas normales", aclara entre risas.

Tfeli entró a Boston Consulting Group en 2011 y desde hace unos meses es el country manager local.

El deporte también ocupa un rol importante en su vida. Hasta el año pasado jugaba al fútbol, pero, con cierto dolor y tras varias lesiones, reconoce que a los 40 es difícil seguirles el ritmo a los más jóvenes. Pero no baja los brazos. Por eso entrega su tiempo al pádel, al tenis y al golf. Hace entrenamiento funcional. Le gusta la competencia. "Es mi cable a tierra. También necesito la adrenalina de ir por todo", subraya.

Estudió Economía Empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella e hizo un MBA en la Universidad Northwestern, en los Estados Unidos. Su vocación inicial no eran los números y los negocios. Soñaba con ser futbolista, "pero en mi casa se encargaron de chiquito de sacármelo de la cabeza. No estaba ni en discusión". A la hora de elegir una carrera, libró la batalla interna entre la medicina -la especialidad de su padre- y las ciencias económicas. Escogió la segunda. Tenía libertad para elegir. Claro, cualquier cosa menos fútbol.

Entendía a la medicina como una posibilidad para ayudar a la gente. Y está convencido de que la economía tiene ese mismo fin: "Es una ciencia social por definición y las ciencias sociales están para ayudar e influir en el comportamiento de las personas". Por esa razón no cree en la idea de que los números son fríos.

"Nuestro negocio es muy de personas. Sí, es recontra de números y análisis, pero somos una empresa en la que nuestros productos somos nosotros, los seres humanos, porque damos asesoría. Y la verdadera manera de convencer a los clientes y de generar impacto es con las relaciones humanas. El análisis soporta, te da la racionalidad de que vas en la dirección correcta, pero al final del día nuestra misión es convencer a las personas de qué es lo mejor para ellas", sostiene Tfeli.

Inició su carrera en Accenture y luego pasó por el banco Itaú. Desde 2011 está en las filas de BCG. Casi a partir del momento en el que ingresó en la compañía, le dedicó gran parte de su tiempo a los roles vinculados con las personas. Les otorga una importancia crucial a las funciones de asesoramiento a las jóvenes profesionales.

"Me gusta generar impacto en los clientes, renovando e influenciando los espacios en los que estás; y ver el desarrollo de la gente que viene más abajo. Los agarrás recién salidos de la uni, con un título académico y poca experiencia, y verlos tres años después, que son aviones... Ves el progreso, cómo crecieron, cómo los ayudaste a construir su carrera. Me gusta ese rol de mentorazgo", explica a la hora de fundamentar por qué continúa unido al Consultant Career Development Committee de BCG.

El futbolista que no fue y se adentró en el mundo de los negocios desde hace unos meses está al frente de la empresa, de la que también es socio. Sin embargo, admite: "No me imaginaba una carrera así a los 40 años. Cuando me ofrecieron el rol de country manager me tomó por sorpresa. No la veía venir. Estoy sorprendido por la velocidad de las cosas de la vida, pero sé que hay que tener suerte y estar en el lugar correcto en el momento correcto. Pero siempre fue una aspiración mía liderar equipos, formar gente y estar en roles de liderazgo".

Entonces, Alejando Tfeli, el que "siempre va para adelante con el objetivo de crecer", respira profundo y se alista para una última confesión: "El trabajo me llena. Sentirme útil, sentirme relevante, sentir que aporto a los clientes, a BCG en particular, me llena y me hace bien".

La versión original de esta nota se publicó en el número 359 de revista Apertura.

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