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La Comisión Nacional de Valores prometió “un Big Bang para el mercado de capitales”, según dijo el presidente del organismo Roberto Silva. “Esta norma cambia radicalmente la intervención de la CNV y abre la posibilidad al desarrollo del mercado de capitales como nunca antes”, agregó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. “La desregulación avanza a un ritmo inédito en CNV”, destacó en la red social X.
El prometido Big Bang lo detoará un conjunto de seis normas (las RG de 1132 a la 1137) que reemplazan el sistema de aprobación previa de emisiones de valores por un modelo basado en información y que fueron sometidas a consulta pública.
Uno de los principales cambios que traen es que los Fondos Comunes de Inversión Abiertos ya no necesitarán aprobación previa. “Mandás una nota y salís”, enfatizó el ministro.
En el caso de los FCI Cerrado, las obligaciones negociables y los fideicomisos financieros, se dispuso que hasta 100.000 millones de UVA (equivalentes a $ 52.232.958) tendrán autorización automática, es decir sin requerir aprobación previa. Y en esos casos, arriba de ese valor, tampoco requerirán aprobación si solo se dirigen a inversores calificados.
Asimismo, en el caso de los emisores frecuentes de fideicomisos, que salen automáticamente al mercado, se bajó la cantidad de emisiones totales de siete a cinco y las anuales, de tres a dos, dentro de los requisitos para ser considerados frecuentes.
Por otro lado, las actualizaciones de Programas y Prospecto no requerirían más de aprobación previa y se baja el requisito para ser considerado inversor calificados de 350.000 ($ 182.815.356) a 200.000 UVA ($ 104.465.917).
Menos cuello de botella
Se crea también un Régimen de Oferta Pública con Autorización Automática por Mediano Impacto Ampliado. Esto puede cambiar bastante el mercado porque reduciría el “cuello de botella” regulatorio. Hasta ahora, una empresa que quería emitir deuda o acciones solía estar muy condicionada por los tiempos de revisión, observaciones, ajustes y aprobación.
El principal impacto que tendrá este cambio normativo es una reducción del time to market, lo que redunda también en un beneficio financiero si se tiene en cuenta que, “en mercado de capitales, llegar tarde puede significar financiarse más caro o directamente perder la ventana”, explica una fuente a El Cronista.
Con autorización automática, eso cambia porque una empresa podría estructurar una ON o una acción y salir más rápido cuando haya apetito inversor.

Además, la nueva normativa permite que los fideicomisos financieros para desarrollo inmobiliario usen regímenes automáticos de bajo impacto y de mediano simple o ampliado. Eso les da a los desarrolladores la posibilidad de estructurar un fideicomiso financiero y conseguir fondeo de mercado con menor demora regulatoria.
“Si funciona bien, podría facilitar proyectos de construcción, real estate, infraestructura privada o desarrollos con flujo futuro de fondos”, confía una voz del sector de Real Estate.
“El mercado podría volverse más dinámico. Puede haber más emisiones, más fondos, más productos y más competencia entre bancos, Alycs, sociedades gerente, fiduciarios y asesores legales. También puede haber una mayor migración del financiamiento empresario desde el canal bancario hacia el mercado de capitales lo cual puede hacerlo más barato, pero afectar al segmento bancario”, analizó el economista Federico Glustein.
¿Mayor libertad, mayor riesgo?
Fuentes oficiales confiaron que estas medidas “van a aumentar las opciones para el inversor”. “Lo hacemos en pos del desarrollo y el crecimiento del mercado de capitales. De ahí a lo que suceda depende del mercado y de cómo funcione. La idea es que el acceso al mercado sea más ágil y fácil”, afirmaron.
Por otro lado, reconocieron que “mayor libertad implica mayores riesgos”. Así, si bien la desregulación que se implementa busca dar “un acceso más ágil al mercado de capitales con una notable reducción de trámites”, voces de la City advirtieron que la contracara es que el mercado va a necesitar más disciplina informativa y más compliance. Y es que la información será el seguro que tendrá a su favor el inversor y estudios jurídicos y asesores deberán ser más responsables.














