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En el último mes, las acciones del fabricante de procesadores Intel (INTC) experimentaron un rally histórico, con una suba acumulada cercana al 90% en abril y más del 130% en lo que va del año, con lo que superó incluso máximos de la burbuja puntocom de 2000 tras 26 años.
La cotización pasó de entre 42-48 dólares a finales de marzo a tocar los 84,99 dólares el 27 de abril y u$s 99 a inicios de mayo, impulsando su capitalización por encima de los 300.000 millones de dólares. Este resurgimiento no fue un rebote casual, sino el resultado de catalizadores concretos que reconfiguraron la percepción del mercado sobre la viabilidad de Intel en un sector dominado por rivales como TSMC, NVIDIA y AMD.
Los catalizadores clave del rally de Intel
El detonante inicial llegó el 1 de abril, cuando Intel anunció la recompra del 49% de su fábrica en Leixlip, Irlanda, a Apollo Global Management por u$s 14.200 millones (una prima del 27% sobre los 11.200 millones pagados por Apollo en 2024). Esta movida, financiada con caja y nueva deuda, señaló al mercado que Intel ya no vendía activos para sobrevivir, sino que recuperaba control estratégico en Europa, clave en un contexto geopolítico de tensiones por la dependencia de las fábricas asiáticas. Las acciones subieron un 9% ese día, marcando el inicio del rally.
Una semana después, el 7 de abril, Intel confirmó su rol en Terafab, un macrocomplejo de chips en Austin, Texas, impulsado por Elon Musk con Tesla, SpaceX y xAI, para producir un terawatt anual de capacidad en IA y robótica. Esto abrió puertas al ecosistema Musk, donde la demanda de cómputo masivo favorece a proveedores como Intel. El 8 de abril, las acciones cerraron en 58,95 dólares, con un 11,4% de alza y volumen récord.

Luego, llegaron los alentadores resultados del Q1 2026, reportados el 23 de abril: ingresos de 13.600 millones de dólares (vs. consenso de 12.400 millones, +9,4%) y ganancias por acción (EPS no-GAAP) de 0,29 dólares (vs. 0,01 esperado). El segmento Data Center and AI (DCAI) creció 22% a u$s 5.100 millones, impulsado por Xeon 6 y Gaudi 3 para inferencia IA, mientras Client Computing Group (CCG) sumó u$s 7.700 millones y Foundry u$s 5.400 millones (+16%). Así las cosas, las acciones saltaron 20-23,6% post-cierre, la mayor ganancia diaria desde 1987.
Intel, con nuevo CEO y avances tecnológicos
Lip-Bu Tan, CEO desde hace un año, ha pivotado la estrategia de Intel hacia “Foundry First”, priorizando fabricación para terceros con nodos como 18A –en producción desde enero 2026 en EE.UU.–, que compite con TSMC en eficiencia y soberanía tecnológica.
Tan enfatizó que la “próxima ola de IA” impulsa demanda de CPUs para inferencia y agentes, no solo GPUs, con procesadores como Panther Lake superando a APUs de AMD en laptops. Además, un acuerdo multianual con Google para Xeon en clouds de IA consolidó a Intel como proveedor estratégico.
Estos avances llegan tras años de crisis: Intel perdió terreno ante AMD y TSMC, pero subsidios de la CHIPS Act y el enfoque en IA/PC lograron estabilizar la situación.

Las perspectivas de analistas y consultoras
Analistas ven algún potencial alcista, pero con cautela:
- El exchange BingX evalúa que. si el proceso de fabricación18A alcanza 75% de rendimiento y el EPS 2026 llega a 0,48 dólares, la acción de Intel podría establecerse en 80-89 dólares.
- LiteFinance proyecta 82,73-90,28 dólares para 2026 (es decir, ligeramente por debajo de los niveles actuales).
- En tanto, Weex anticipa 85-115 dólares en 2027, destacando a 18A como un “salto tecnológico”. En esos casos, queda claro que el éxito de 18A, y que Intel siga consiguiente contratos de fabricación de chips de terceros, será clave para el futuro.
- Por otra parte, los analistas de Bank of America advierten que el fuerte repunte de las acciones de Intel podría estar adelantándose a los resultados reales de la empresa –es decir, el precio actual refleja expectativas muy optimistas que aún no se han concretado en la práctica–. Su precio objetivo (el valor que estiman razonable para la acción a corto plazo) se ubica en un mediano de 47-48 dólares, mientras que el consenso general del mercado –el promedio de opiniones de unos 40 bancos y firmas– es de “Hold” (mantener, ni comprar ni vender agresivamente) con un precio de 56,41 dólares.
Entre los principales riesgos que, en general, se destacan están la mayor deuda generada por la recompra de la fábrica en Irlanda y posibles retrasos en el proyecto Terafab, el complejo de chips para IA en Texas liderado por Elon Musk.

Aun así, la proyección para Q2 indica que el crecimiento en el negocio de inteligencia artificial (IA) podría mantenerse sólido, con demanda sostenida en procesadores para centros de datos. El mercado, sin embargo, observará de cerca si este impulso bursátil resiste las próximas semanas, especialmente si los números reales cumplen o superan estas expectativas.
Lo que viene para Intel
Este resurgimiento posiciona a Intel como alternativa occidental clave en semiconductores, beneficiada por el contexto geopolítico y el boom de la IA, donde sus CPUs capturan 35% del mercado.
Para inversores y la industria, el “renacimiento” depende de ejecutar con éxito los procesos de fabricación 18A/14A y diversificar clientes, pero el entusiasmo podría enfriarse si los números decepcionan. Con demanda sin precedentes en IA y PC, Intel parece lista para reclamar mayor participación en el mercado, aunque los rivales acechan.
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