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A unos 20 kilómetros la norte de Jackson, Mississippi, pasando instalaciones de autoalmacenamiento, una fábrica de Nissan y una embotelladora de Coca-Cola, cinco enormes edificios rectangulares se alzan sobre la arcilla roja del estado del sur norteamericano. Hace unos años, esto era un bosque de pinos, destinado a la construcción. Ahora forma parte de un complejo de centros de datos de última generación tasado en u$s 25.000 millones. La empresa detrás de este gigantesco proyecto popularizó en su momento las compras en línea y, luego, la costumbre corporativa de ejecutar aplicaciones informáticas en la nube: Amazon.com.

Durante una visita al lugar en marzo pasado, Rich LeBron, excapitán de la Armada de Estados Unidos y actual responsable de la campaña de Amazon para establecer una red de centros de datos en el Estado, señala más allá de la valla de alambre que acordona una atestada zona de construcción. “Eso no estaba ahí la semana pasada”, dice, mostrando una de las doce nuevas estructuras de acero previstas para el sitio, cada una con un costo aproximado de u$s 1000 millones. Dentro de una de ellas, al otro lado de las puertas cortafuegos de acero que recuerdan a los empleados que dejen atrás sus celulares y relojes inteligentes, se encuentra la razón de ese enorme gasto. Hay cientos de armarios negros de dos metros de altura repletos de bandejas del tamaño de cajas de pizza con aceleradores de IA, chips de memoria y baterías, todos conectados por cables de alimentación y de red codificados por colores y refrigerados por ventiladores industriales que expulsan el calor generado por quintillones de cálculos matemáticos cada hora. El centro de datos fue construido para Anthropic, creador de Claude, el popular chatbot.

Unos 3000 obreros de la construcción trabajan aquí, y en general están maravillados con el proyecto. Sin embargo, no tienen muy claro el nombre exacto del hombre que lo encargó y financió. El guía que conduce la visita se refiere a él como Andy Jazzy.

En julio se cumplieron cinco años desde que Andy Jazzy asumió el cargo de director ejecutivo de Amazon, sucediendo al fundador. En las oficinas empresariales de Seattle, los empleados se han acostumbrado a su estilo de gestión riguroso y a sus constantes exhortaciones a comportarse como si estuvieran en la startup de Jeff Bezos, y no en un coloso de u$s 2,9 billones.

Andy Jazzy, el sucesor de Bezos
Andy Jazzy, el sucesor de BezosFoto de Business Week

Recientemente, realizó una serie de apuestas increíblemente costosas en inteligencia artificial, audaces incluso para las normas de la continua y multimillonaria ola de IA en Silicon Valley. En febrero, acordó invertir hasta u$s 50.000 millones en OpenAI, en un convenio que compromete a la prometedora startup a depender -parcialmente- de los centros de datos y los microchips que Amazon diseña a medida. Luego, en abril, amplió una asociación similar con su principal rival, Anthropic, una inversión de u$s 13.000 millones, con opción a otros u$s 20.000 millones.

Para los críticos de Jassy, ese gasto fue el precio por la entrada tardía de Amazon en la actual ola de IA. Pero no eran bravuconadas: Jassy asustó a los inversores al prometer inversiones por u$s 200.000 millones este año en proyectos de gran envergadura, incluyendo robots para almacenes, un ambicioso proyecto para lanzar satélites al espacio y, en particular, más centros de datos de IA, microcircuitos de IA y equipos de red. “No creo que el mundo haya visto jamás una tecnología con tanta adopción y un crecimiento tan rápido, al menos durante mi vida”, declaró a Bloomberg Businessweek.

Jassy dirige la quinta empresa más grande del mundo por valor de mercado. Se esfuerza, con sinceridad y a menudo con torpeza, por proyectar una imagen de hombre común, en parte divulgando constantemente su pasión de toda la vida por la música y los deportes. En la antesala de la oficina ejecutiva de la sede de Amazon, en una lluviosa mañana de abril, suena “Tommy” de The Who en un tocadiscos. En la pared se exhiben portadas de álbumes (Ramones, Pink Floyd) y gorras de béisbol (los Kraken de Seattle, los Giants de Nueva York). También se esfuerza con diligencia por encarnar uno de los 16 principios de liderazgo de Amazon: la frugalidad, como si quisiera compensar la transformación pública de Bezos en un ícono del derroche. Jassy va al trabajo en un Jeep Cherokee del 98, aunque imagina que las bolsas de aire podrían “pulverizarlo” si se activaran. Su cerveza favorita es Manny’s, una microcervecería de Seattle, habitual en los bares deportivos y locales de la ciudad. Para su sesión de fotos con Businessweek vestía lo que él llama su “saco de ocho minutos”, que compró a toda prisa para una reunión con un cliente. “Está obsesionado con los clientes, con los productos y, francamente, con Amazon”, afirma su compañera de Harvard, Gina Raimondo, exsecretaria de Comercio de Estados Unidos. “En realidad, es el único lugar donde ha trabajado”.

La punta cónica de un cohete construida para albergar satélites de Amazon
La punta cónica de un cohete construida para albergar satélites de AmazonBusiness Week

La empresa es muy diferente de la librería online a la que Jassy se unió en 1997. Amazon hoy es un turducken corporativo: una empresa de publicidad y logística integrada en un mercado de comercio electrónico, conectada a una potente plataforma de computación en la nube y adornada con Alexa, Whole Foods Market y Prime Video. El gigante enfurece a los críticos, quienes arremeten contra su trato brutal a los conductores y trabajadores de almacén, así como su disposición a intimidar a sus rivales. Por otro lado, comprar en Amazon y ver una caja de cartón en la puerta de casa es uno de los pocos lujos fiables de la vida moderna, sólo es posible gracias a la habilidad de la compañía para desterrar costos, adoptar robótica de avanzada y ocultar todo lo desagradable ante nuestra mirada delicada.

Jassy asumió el cargo a mediados de 2021 y tuvo que corregir algunos de los excesos de la última etapa de la era Bezos, incluyendo una oleada de contrataciones excesivas para satisfacer la demanda generada por la pandemia. Despidió a aproximadamente 60.000 empleados corporativos, obligó a los empleados a regresar a la oficina y cerró decenas de proyectos, como los locales Go sin cajeros, los supermercados Amazon Fresh y un servicio de telemedicina. Los empleados se quejaron pero su estilo personal contrastaba favorablemente con el de su anterior jefe. Siempre estaba presente, era inquisitivo pero nunca discutidor. (Durante años, Jassy ha instado a sus colegas a no tener miedo de hacer preguntas tontas). También tiene la agradable costumbre de agradecer a todos al principio y al final de las reuniones y de enviar tarjetas navideñas a sus directivos de alto rango. Los amigos juran que todo es auténtico.

Luego llegó la era de la IA generativa, inaugurada por ChatGPT de OpenAI a finales de 2022, que tal vez significó el primer desafío existencial para la criatura de Jassy y el motor de ganancias de Amazon, Amazon Web Services. Con AWS, Amazon inventó la computación en la nube y logró crear una lista de clientes que incluía a los nombres más importantes del mundo empresarial estadounidense. Sigue siendo el líder del mercado, aunque desde la salida a escena del ChatGPT Microsoft Corp y Alphabet Inc reservaron en conjunto unos u$s 600.000 millones más en negocios futuros que Amazon. ¿Retirarán empresas y gobiernos sus datos de los servidores de Amazon para llevarlos a los modelos de lenguaje más nuevos y grandes? Y en ese caso, ¿empezarán los clientes a navegar y comprar usando chatbots informados, como el ChatGPT o Gemini, de Google, en vez de soportar las búsquedas saturadas de publicidad en Amazon.com?

Las respuestas a esas preguntas y la manera en que Jassy sortee la era de la IA tendrán más importancia que cualquier otra cosa para determinar si Amazon seguirá prosperando en su cuarto decenio y cuál será la imagen en la posteridad del sucesor de Bezos. Algunas de las decisiones de Jassy han sido polémicas. Mientras el mundo se fascinaba con el ChatGPT, los directivos de Amazon le decían a todo el que quisiera escucharlos que el mercado iba a ser más grande que cualquier chatbot. Jassy se acercó a Anthropic al habilitar que los clientes empresarios tuvieran acceso a Claude, lo que permitirá que Amazon gane tiempo para desarrollar su propia alternativa. Decidió que Amazon debería ser la Amazon de la IA; luego aseguró a inversores, empleados y a la población en general que sería fútil resistirse a los cambios que traerá la IA. “Entiendo que frente a tanto potencial de cambio, algunas personas estén nerviosas -declara-. Ocurre que mi impresión es que muchas cosas serán más fáciles. Podemos aullar al viento pero la IA no va a desaparecer”.

Los inicios de Jassy

Jassy nunca tuvo la intención de pasar su vida en el noroeste de Estados Unidos. Creció en las afueras de Nueva York, en una familia acomodada con padres cariñosos. Durante sus estudios de Administración de empresas, acordó con su novia, Elana, ahora su esposa (mediante un contrato, garabateado en una servilleta de bar), que pasarían unos años en el oeste antes de regresar a Nueva York. Jassy solicitó empleo durante el verano y disfruta contando la historia de la vez que tuvo una entrevista en Walt Disney Co.. Cuando le pidieron que nombrara un producto increíblemente exitoso, no mencionó a Nike ni otras opciones obvias; soltó Beavis y Butt-Head, por el marketing creativo de la serie.

Jassy no consiguió el trabajo; que lo cuente es quizás una muestra de humildad. Pero para cumplir el contrato con Elana, trabajó un verano en Seattle en una empresa de fotografía digital de archivo y le encantó la ciudad. Próximo a graduarse, solicitó empleo en otras empresas de la costa oeste hasta que una librería en línea, en pleno auge de la primera burbuja puntocom, dio con su currículum.

Amazon estaba en plena ebullición, con empleados que pasaban semanas durante las vacaciones en depósitos, empaquetando libros para los clientes. Sus compañeros recuerdan que Jassy dirigía el primer equipo de marketing de Amazon, formado por ocho personas, y luego su incipiente negocio de venta de CD; repetía las máximas de Bezos y vestía camisas con las mangas remangadas por encima de los codos.

Un robotaxi Zoox en San Francisco
Un robotaxi Zoox en San FranciscoFuente: picture alliancepicture alliance

Trabajar para Bezos en aquel entonces era difícil. “¿Por qué debería escuchar algo más que tengas que decir durante el resto de este tiempo?”, le preguntó una vez a Jassy en una reunión abarrotada, tras detectar algunos números incorrectos en una presentación de diapositivas. Jassy perseveró e impresionó al jefe, quien lo seleccionó como su primer asesor técnico, o “sombra”, un trabajo que consistía en acompañar al CEO a las reuniones y entrevistarse todas las semanas. Durante ese tiempo, Bezos y Jassy concibieron Amazon Web Services, en parte para aliviar los cuellos de botella de la IT en la empresa mediante la creación de herramientas informáticas de autoservicio altamente automatizadas, y en 2006 Jassy se independizó para dirigirla.

Se entiende por qué, 15 años después, Bezos llegó a considerar a Jassy como su sucesor natural. AWS atrajo a numerosas startups como Airbnb, Reddit y Dropbox, y posteriormente a grandes empresas como Netflix, Intuit y el gobierno estadounidense, incluida la CIA. En 2015, Jassy y James Hamilton, un directivo técnico de alto nivel de la compañía, lideraron la adquisición de Annapurna Labs para impulsar el proceso de sustitución del costoso hardware de sus centros de datos, fabricados por Intel Corp. y otras empresas. Hacia 2016, AWS generaba u$s 12.000 millones en ventas anuales. “Jeff delegaba bastante -recuerda Peter DeSantis, subdirector de Jassy, quien ahora dirige el grupo de IA, microcircuitos y computación cuántica de Amazon-. Nos auditaba, nos supervisaba, pero esa relación se mantuvo bastante constante a lo largo del tiempo”.

Varios miembros del directorio de Amazon afirman que Jassy era la opción obvia incluso antes de que Bezos decidiera dedicar más tiempo a su barco y a otros proyectos como Blue Origin. “Siempre fue evidente que Andy era la persona idónea”, afirma Wendell Weeks, director ejecutivo de Corning y miembro del directorio desde 2016. “No se puede tener una opinión más favorable de las habilidades de construcción de Andy que la que tiene Jeff, y eso es un sello de aprobación indiscutible”.

Jassy asegura, de manera inverosímil, que nunca pensó que iban a ascenderlo, y afirma que se tomó unos días para pensarlo. “Creo que había pocas probabilidades de que dijera no -aporta Beth Galetti, directora de recursos humanos de Amazon-. Pero también creo que se estaba tomando el tiempo necesario para asegurarse de que, cuando dijera que sí, estuviera listo para hacer todo lo que eso implicaba”. La semana de julio de 2021 en que Jassy se convirtió oficialmente en CEO, en el encuentro de magnates de Allen & Co. en Sun Valley, Idaho, Bezos se acercaba a los asistentes para pedirles que lo felicitaran y lo apoyaran.

Desde entonces, Bezos ha sido un presidente activo del directorio de Amazon. Su voz es la última en las reuniones y presenta ideas entusiastas sobre tecnologías emergentes como los robots humanoides. “Amazon es mi creación, y siempre seré su padre -declaró Bezos en un comunicado-. Nunca, jamás, dejaré de preocuparme, de amar y de sentir cariño por Amazon. Una de mis responsabilidades es asegurarme de que Andy y su equipo tengan éxito”.

Bezos también ayudó a Amazon a desenvolverse en Washington, D.C., como la vez que respondió una llamada del presidente cuando Amazon consideró revelar algunos costos arancelarios a los clientes. Jassy (que mayormente aportó dinero a candidatos y causas demócratas) afirma con ecuanimidad que él también tiene relaciones con la Casa Blanca y que “me doy cuenta de que muchas veces la gente quiere lo mismo”. Los miembros del directorio dicen que la empresa aprovecha bien el talento de Bezos para negociar con una Casa Blanca transaccional y agresiva. “Tiene acceso a audiencias a las que otras personas no siempre llegan -dice Brad Smith, ex director ejecutivo de Intuit y miembro del directorio de Amazon desde 2023-. Nadie se confunde: Andy es el director ejecutivo y Jeff está ahí como un activo invaluable”.

El estudio de Prime Video para la NBA
El estudio de Prime Video para la NBABusiness Week

Las sesiones de aprendizaje de Jassy

Jassy tenía una superficie inmensamente grande que supervisar: no solo servicios en la nube y microcircuitos, sino también alimentos perecederos, películas y programas de televisión, electrónica de consumo y todo lo demás que compone el complejo universo de Amazon. Aunque formó parte del equipo directivo de Bezos durante años, gran parte del nuevo territorio le resultaba desconocido. Por lo tanto organizó lo que denominó “sesiones de aprendizaje”, o “inspecciones”, según el eufemismo de algunos colegas; inmersiones profundas en diferentes partes del negocio, a veces con resultados combativos.

En su primer año como CEO, Jassy recorría depósitos y nodos de transporte por todo Estados Unidos. Examinó el enorme grupo HR de Amazon y las herramientas altamente automatizadas que emplea para conducir a 1,5 millón de empleados. Un año se apareció por la oficina unos pocos días después de Navidad para grabar 16 videos en los que pregonaba, al parecer improvisando (y vestido con un primo cercano del saco de los ocho minutos), cada uno de los principios de liderazgo de Amazon. Viajó a Los Angeles para visitar el brazo de la firma en Hollywood y convocó a su jefes a la sede central para hacer preguntas provocadoras respecto de cómo los programas de TV y las películas podían ayudar al negocio general de Amazon.

“Andy heredó un maldito caos, un caos del que todos formábamos parte, incluso Jeff”

Jamie Gorelick

La zambullida más profunda estaba reservada para el negocio original de esta compañía de comercio electrónico y su campaña de decenios para acelerar los repartos construyendo depósitos cada vez más próximos a los clientes, con una obsesión maniática acerca de sus costos operativos. No todos tomaron bien sus indagaciones. En ese primer año, al menos media docena de directivos de alto nivel se retiraron de la empresa. Dave Clark, quien supervisó la rápida expansión de la red logística de Amazon y dirigió el negocio minorista, fue una de las salidas más destacadas, después de que Jassy se viera envuelto en un debate sobre el costo de entrega de productos desde los almacenes hasta los domicilios de los clientes. “Desde mediados de 2022, creo que la organización se tomó bastante bien las inspecciones”, afirma Udit Madan, quien ocupa el cargo de director de Logística que antes ostentaba Clark. Madan añade que las investigaciones de Jassy llevaron a su equipo a replantear la red de almacenes y transporte de Amazon en EE.UU. como una serie de regiones separadas, en lugar de una sola entidad, lo que acercó los productos a los clientes y aceleró los plazos de entrega.

Jassy reconoce que la fricción lo sorprendió. “Todas las personas que iba a dirigir en mi nuevo puesto… habían sido compañeros míos durante mucho tiempo y tenía una buena relación con ellos”, explica. Tras convertirse en director ejecutivo, “todas las relaciones se reiniciaron. Algunas se reiniciaron muy rápido, otras tardaron un poco más y algunas nunca se reiniciaron. Y en los casos en que no se reinician, ambas partes tienen que seguir adelante”.

Jassy también le declaró la guerra a la burocracia que iba creciendo a medida que la dotación laboral de Amazon aumentaba a más de 300.000 empleados. Les pidió a los equipos que aumentaran en un 15% la proporción de colaboradores individuales por gerente, decretó que cada gerente debía supervisar a seis personas o más, e introdujo un “buzón de quejas burocráticas” para que los trabajadores pudieran expresar sus objeciones a procesos ineficientes. Muchos empleados confiesan en privado que esta batalla aún no se ha ganado (y que el buzón simplemente reenvía las quejas al jefe de mayor jerarquía del denunciante).

Con todo, algunos miembros del directorio parecen satisfechos. “Andy heredó un maldito caos, un caos del que todos formábamos parte, incluso Jeff”, señala Jamie Gorelick, ex subsecretario de Justicia de Estados Unidos y miembro del directorio de Amazon desde 2012. “Al final del Covid, teníamos más capacidad de la que necesitábamos -agrega-. También contábamos con una variedad de inversiones existentes o potenciales. Andy fue cuidadoso en abordar ambas y tras dos años sabíamos que había enderezado el barco”.

Pero en una compañía que se encaminaba a ser la primera en alcanzar ingresos por u$s 1 billón, reducir la burocracia y cancelar misiones a la luna no iba a generar una nueva ola de crecimiento confiable. Así que mientras Jassy suspendía algunos proyectos, repartía inversiones en otros sectores, como los robotaxis autónomos Zoox; una serie de iniciativas de salud denominadas Amazon Health Services, y la campaña de satelites Leo.

Creación de ex ingenieros de Starlink que en 2018 abandonaron SpaceX para sumarse a Amazon, Leo es un intento por ofrecer acceso satelital a Internet en cualquier lugar del planeta. Debió afrontar demoras debido a que los fabricantes de cohetes, incluyendo a Blue Origin, de Bezos, se esfuerzan por hacer a tiempo los lanzamientos y llevar las cargas a la órbita correcta. De todos modos, en abril pasado Jassy fortaleció el proyecto con su mayor adquisición hasta la fecha: un acuerdo por u$s 11.600 millones para comprar Globalstar, una firma de satélites famosa por aportar conectividad de emergencia a los usuarios de iPhone.

Unos 300 satélites Leo se hallan en órbitas terrestres bajas, desde donde ofrecen acceso a clientes beta. La planta de satélites de Amazon en Kirkland, Washington, es un testimonio de las ambiciones incluso más grandiosas de Jassy. En una antigua fábrica de equipos de video juegos emplazada detrás de una concesionaria de autos, cientos de ingenieros protegidos contra las descargas electroestáticas y llevando antiparras producen varios satélites por día. Componentes individuales como computadoras de vuelo, paneles solares y antenas de radio se someten a vibraciones, horneados y congelación en grandes cámaras de prueba para simular las condiciones de un vuelo espacial. Los satélites terminados se encienden para las pruebas y luego se ponen en reposo, se colocan sobre una plataforma de acero personalizada, equipada con amortiguadores, y se transportan en camión al Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde esperarán a ser cargados en un cohete para extender la influencia, aún más grande, de Amazon -y de Andy Jassy- al espacio exterior.

Su mayor apuesta

Pero la mayor apuesta de Jassy, medida en valor monetario y en proporción sobre las aproximadamente ocho reuniones en las que participa a diario, es la IA.

Aunque Bezos impulsó el uso de herramientas de aprendizaje automático entre los empleados durante los últimos 10 años de su gestión, Amazon llegó tarde al auge de la IA. Nunca desarrolló un grupo de investigación fundamental tan grande como el de sus rivales, como Google, y pasó por alto las señales evidentes de lo que se avecinaba. Anthropic, fundada a principios de 2021, dependía inicialmente de AWS de forma exclusiva y consumía tanta potencia de procesamiento que algunos directivos de Amazon querían que su empresa invirtiera en la startup de San Francisco. Los ejecutivos no estaban convencidos de que existiera un modelo de negocio viable y rechazaron las primeras rondas de financiación de Anthropic. Pero Google invirtió a principios de 2023 e integró astutamente su modelo Gemini, desarrollado internamente, en todos sus servicios. Mientras tanto, Microsoft respaldaba a OpenAI.

Un bastidor con microcircuitos diseñado por Amazon en Austin
Un bastidor con microcircuitos diseñado por Amazon en AustinBusiness Week

Tras el éxito de ChatGPT y Claude, Amazon se apresuró a ponerse al día. Sus primeros productos basados en LLM eran toscos, y los gerentes advertían a los empleados que se aprestaran para un esfuerzo de ingeniería largo y complicado.

Alexa, a la que Jassy y sus colegas insisten en referirse como “ella”, necesitaba una renovación completa para competir con los nuevos chatbots y la inevitable avalancha de dispositivos con IA. Jassy se involucró personalmente en el proyecto: reescribió su Prfaq, el documento con formato de comunicado de prensa que se elabora al inicio de cada proyecto dentro de la empresa, y despachó informes de errores de las primeras versiones. Ingenieros de Boston y Seattle recuerdan haber trabajado 80 horas semanales durante dos años para que Alexa fuera más conversacional y superara la meta, fijada puertas adentro, del 97% de respuestas correctas.

Alexa+, como la llama la compañía, fue presentada en una conferencia de prensa en Manhattan en febrero de 2025, con los padres de Jassy sentados en primera fila. Durante el año siguiente, el asistente renovado pudo ser descargado automáticamente en decenas de millones de altavoces Echo en todo el mundo, lo que le confirió una mejora instantánea. Ahora interactúa con los usuarios, a veces de forma irritante, y puede responder a órdenes complejas como encender las luces, pedir un Uber o reservar una mesa en un restaurante. Jassy afirma que los usuarios hablan con Alexa+ el doble que con la versión original y comenta: “Aún es pronto para saber qué tan buena será con el tiempo”.

Tanto Alexa como Rufus, un chatbot conversacional que ayuda a los compradores a encontrar y adquirir productos en Amazon, funcionan en parte con un conjunto propio de modelos de IA llamado Nova. Sin embargo, no se los considera una competencia creíble para los modelos de IA más avanzados. Así que Jassy abrió su chequera. Invirtió en Anthropic en septiembre de 2023, siete meses después de que la participación de Google se hiciera pública, y luego, esta primavera boreal, lo hizo en OpenAI, que este año puso a disposición versiones de sus modelos como opción en el menú de herramientas de IA del servicio Bedrock, de AWS.

Ambas compañías se comprometieron a usar chips de Annapurna, lo que reduce los dólares que envían a Nvidia, el sumamente rentable productor de microcircuitos. Amazon afirma que su chip de IA, Trainium, es más económico en cuanto a energía y más barato que los chips de silicio comparables de Nvidia. (En un podcast, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, rechazó esa afirmación y dijo: “Nadie puede demostrarme que alguna plataforma tenga un mejor rendimiento hoy en día”).

Ante la pregunta de si confía en el director de OpenAI, Sam Altman, a quien la prensa suele caracterizar como un estratega magistral que adapta su mensaje hasta tal punto que puede rozar el engaño, Jassy responde que habló con Altman varias veces por semana durante cuatro meses. “Fuimos bastante sinceros el uno con el otro sobre lo que era importante al construir una asociación -dice-. A partir de mis propias interacciones con Sam, confío en él”.

Estos acuerdos convirtieron a AWS en un espacio seguro para las empresas que buscan aprovechar las ventajas de la IA, como lo demuestra el crecimiento de ventas más rápido de la unidad en más de tres años. A finales de abril, AWS comenzó a vender una gama más amplia de software para tareas de oficina, apostando a que las herramientas con IA podrían captar clientes en un mercado dominado por Salesforce, SAP SE y otras empresas. “Son muy buenos creando innovación a costos accesibles”, afirma Adena Friedman, CEO de Nasdaq, cliente de AWS desde 2008. La estrategia de Jassy es similar a la de Bezos: ofrecer una amplia selección, a precios más bajos que la competencia y eliminar cualquier motivo que lleve a los clientes a cambiar de proveedor.

Ese éxito colocó a AWS, que en su día fue el barco pirata insurgente que arrasaba con los gigantes establecidos de la informática corporativa, en una nueva y extraña posición: un operador consolidado que defiende su territorio en una era de perturbaciones. La mayoría de las empresas “quieren ejecutar su IA donde se encuentran el resto de sus datos y aplicaciones -señala Jassy-. Y gran parte de eso reside en AWS”.

Cumbre de CEOs

Cada otoño boreal en los últimos años, 40 líderes empresariales convergen en Seattle para lo que Jassy denomina la Cumbre de CEOs de Amazon, una conferencia privada de un día para hablar de tecnología y tendencias y compartir consejos personales sobre el esfuerzo de liderar en un entorno empresarial turbulento. Ejecutivos como el comisionado de la NBA, Adam Silver, y la directora ejecutiva de Accenture, Julie Sweet, nunca se lo pierden. Por la noche, Jassy invita al grupo a tomar tragos y cenar en su propio jardín. La velada culmina con un concierto privado de uno de los músicos favoritos de Jassy. Dave Matthews y Brandi Carlile han actuado para el grupo. También Dave Grohl, quien interpretó una nueva canción para los asistentes, y entregó a cada uno de ellos un álbum personalizado de la actuación.

Este es el entorno en el que Jassy se desenvuelve mejor: relacionándose con otros directores ejecutivos, con su equipo directivo o en reuniones individuales con un socio de Amazon en una cita deportiva. El comisionado de la NFL, Roger Goodell, otro asiduo a los encuentros, recuerda haber visto un partido con Jassy poco después de que Amazon comenzara a transmitir los Partidos de losjueves a la Noche; entonces le preguntó de qué manera la liga podría usar la IA para mejorar el arbitraje. Jassy hizo una pausa, asintió con la cabeza y, al final de uno de los cuartos, ya estaba enumerando ideas. “No creo que existan detalles menores para él -explica Goodell-. Eso es lo que lo convierte en un director ejecutivo tan eficaz, porque uno puede aislarse hasta el punto de no escuchar lo que sucede en la cancha. Pero es un excelente oyente y hace preguntas muy acertadas”.

Ese tipo de diplomacia personal también facilitó las incursiones de Amazon en áreas donde las relaciones y la capacidad de realizar grandes inversiones podrían importar más que la destreza tecnológica de la compañía. El año pasado Amazon se apresuró a reacondicionar un estudio de producción vacío en Culver City, California, para convertirlo en un reluciente escenario deportivo, justo a tiempo para las primeras transmisiones de la NBA. El acuerdo por 11 años amplió una creciente cartera de derechos deportivos pensada para contentar a los clientes de Prime y aprovechar el auge del negocio por publicidad de Amazon. En el interior de camiones de control se producen los partidos de la NBA para el consumo global. Todo está a un corto trecho de la sede de Amazon MGM Studios, donde los productores planean la próxima entrega de James Bond tras la compra del legendario estudio de Hollywood por u$s 8500 millones.

Jassy tiene desafíos más complicados: calmar a los 350.000 empleados administrativos de Amazon y a más de un millón de trabajadores de almacén, algunos de los cuales confiesan en privado que la moral en la empresa es baja. En decenas de conversaciones, muchos se muestran escépticos ante la gestión de Jassy y expresan su consternación por el ambiente actual, donde las reducciones de puestos de trabajo y la presión para aplanar las estructuras organizativas reducen las oportunidades de ascenso. Los mejores talentos en IA se marchan a empresas rivales y startups. Los empleados temen que sus posiciones sean reemplazadas por la automatización y se quejan de una cultura de constantes reorganizaciones, rotación de jefes y un proceso engorroso para obtener la aprobación de decisiones importantes.

Afirman que el principal obstáculo es el propio Jassy, quien, tras las “inspecciones” del primer año, nunca cedió y quiere tomar todas las decisiones importantes. Para gestionar la calesita interminable de aprobaciones adoptó el método de llevarse a casa todas las noches y los fines de semana una carpeta translúcida de colores con documentos; los lee y por la mañana manda correos electrónicos desde una máquina elíptica. Algunos empleados creen que es una forma peligrosa de dirigir una empresa, con llamadas que se debaten y se cuestionan antes de llegar al jefe, mientras que la próxima idea transformadora corre el riesgo de pasar inadvertida.

En Amazon sostienen que la mayoría de los empleados están satisfechos con sus tareas, y que miles de decisiones se toman sin consultar a Jassy. El CEO no se disculpa por la atención que presta a las operaciones. “Ninguna de las decisiones se toman desde lo alto -aclara Jassy-. Si en un lugar como Amazon no entiendes algunos detalles del negocio, no serás muy útil para los equipos”.

Los empleados también se quejaban de la cultura de Amazon durante la gestión de Bezos. Pero parecían orgullosos de sus ostentosas tecnologías como Alexa, el Kindle y los drones de reparto, y por la forma en que la compañía no dejaba de extender la frontera de lo que era posible. En algún momento Bezos llegó a poseer más del 20% de las acciones, por lo que podía correr más riesgos y descartar las convenciones. La última vez que se presentó a una comunicación de ganancias trimestral con analistas fue en 2009; el resto de su gestión fue el director de Finanzas. Jassy asiste cada trimestre.

Jassy comprende la importancia de iniciar experimentos más visibles que los algoritmos abstractos de IA. La empresa está construyendo una instalación de 21.000 metros cuadrados en las afueras de Chicago, una combinación de supermercado y depósito, donde integrará robótica e IA para vender mercancía general, comestibles y comida preparada, indican los documentos de las autorizaciones y fuentes cercanas al proyecto. Es el típico caso de Amazon: la empresa fracasó repetidamente en el desarrollo de nuevos formatos de tienda y está muy por detrás de rivales como Walmart en la venta de frescos. Pero nada de eso importa. Jassy afirma que la empresa seguirá probando cosas hasta que alguna funcione. “Estamos innovando a un ritmo vertiginoso -comenta-. Es simplemente parte de nuestro ADN”.