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Las pequeñas y medianas empresas enfrentan un desafío que va más allá de vender en este contexto y es cómo administrar el dinero disponible entre el momento en que reciben un cobro y la fecha en que deben pagar salarios, impuestos o proveedores.
Con márgenes cada vez más ajustados, hacer rendir esos pesos puede ayudar a compensar parte del efecto de la inflación, aunque una decisión equivocada también puede generar un problema de liquidez.
Y es que las ventas minoristas pyme cayeron 3,8% interanual en julio y acumularon una contracción del 2,7% durante los primeros siete meses de 2026, según CAME.
A su vez, un relevamiento realizado por Apyme junto con la Universidad Nacional de José C. Paz encontró que el 62,5% de las 152 empresas consultadas consideró que su situación había empeorado durante el primer semestre, mientras que apenas el 2,6% registró una mejora.
El deterioro no se limita a la facturación. Según el mismo estudio, el 57,9% de las firmas sufrió una caída de sus ventas y el 60,5% obtuvo un resultado económico negativo.
Así, en este escenario, muchas empresas no pueden trasladar por completo el incremento de sus costos a los precios porque corren el riesgo de perder todavía más demanda.
Por eso, la administración de la caja se convirtió en una parte central de la estrategia financiera. El objetivo no pasa simplemente por buscar la tasa más elevada, sino por coordinar el vencimiento y el riesgo de cada inversión con las necesidades operativas de la compañía.
La primera pregunta que debe responder una pyme
Antes de elegir un activo, la empresa debe establecer cuándo necesitará recuperar el dinero. Los fondos destinados al pago de salarios o proveedores no pueden invertirse de la misma manera que un excedente que permanecerá disponible durante un año.
“Depende mucho de la necesidad de caja de la pyme. Nosotros trabajamos con el empresario para determinar en qué momento quiere disponer de esos recursos”, explicó Marcelo Lezcano, presidente de Catalaxia, en declaraciones a El Cronista.
La diferencia es fundamental. Una inversión puede ofrecer un rendimiento atractivo, pero resultar inconveniente si obliga a vender el activo en un mal momento para afrontar una obligación inmediata. Por eso, el plazo y la liquidez deben definirse antes que la tasa esperada.
Una estrategia posible consiste en dividir la caja en distintos bloques. El primero reúne el dinero necesario para compromisos inmediatos; el segundo, los fondos que tienen una fecha probable de utilización; y el tercero, los excedentes que la empresa no prevé necesitar en el corto plazo.
Qué hacer con el dinero necesario para operar
Para el capital que puede ser requerido en cuestión de días, la prioridad debe ser la disponibilidad. Los fondos comunes de inversión money market permiten colocar excedentes transitorios y solicitar su rescate rápidamente, aunque las condiciones, los horarios de operación y el tiempo de acreditación dependen de cada producto.
Las cauciones bursátiles constituyen otra alternativa para períodos breves. En este caso, la empresa coloca el dinero a una tasa ya conocida durante un plazo determinado. A diferencia de un fondo de liquidez inmediata, el capital queda comprometido hasta el vencimiento de la caución, por lo que es necesario saber con precisión cuándo será utilizado.
Estos instrumentos pueden servir para los pesos que esperan el pago de una obligación concreta. No buscan maximizar la rentabilidad, sino evitar que el dinero permanezca inmovilizado sin comprometer el funcionamiento cotidiano de la empresa.
El contexto refuerza esa necesidad. La inflación fue del 2,1% en julio y acumuló un 19,3% durante los primeros siete meses del año, de acuerdo con el INDEC. Para una empresa que trabaja con márgenes reducidos, mantener saldos importantes sin remuneración puede representar una pérdida financiera relevante.
Bonos en pesos para un horizonte de hasta seis meses
Cuando la empresa conoce aproximadamente el momento en que utilizará los recursos, pero dispone de un horizonte algo más amplio, aparecen alternativas con mayor potencial de rendimiento. Lezcano explicó que Catalaxia utiliza instrumentos de renta fija en pesos para este segmento.
“Si las necesidades de caja son de corto plazo, menores a seis meses, invertimos en bonos en pesos que rindan, en promedio, por encima de un plazo fijo”, indicó.
La selección debe considerar el vencimiento, la tasa, la volatilidad y la posibilidad de vender el título antes de la fecha prevista. No todos los bonos en pesos presentan el mismo riesgo: existen instrumentos a tasa fija, ajustados por inflación o vinculados con otras variables.
Lezcano mencionó como ejemplo la cuenta de un empresario que anticipó elevados requerimientos de caja. La cartera, compuesta por bonos en pesos, acumuló un rendimiento del 19,17% en lo que va del año. Según el cálculo presentado por Catalaxia, ese resultado equivale a una tasa anualizada cercana al 30%.

La enseñanza del caso no pasa solamente por el porcentaje obtenido, sino por la correspondencia entre la cartera y la necesidad de liquidez del empresario. Si los recursos tienen una fecha de utilización cercana, asumir una exposición elevada a activos volátiles puede obligar a concretar pérdidas cuando llegue el momento de afrontar los pagos.
Acciones y Cedears para el dinero de largo plazo
El escenario cambia cuando la compañía no tiene definido el destino de los fondos y estima que no los necesitará durante los próximos meses. En ese caso, puede destinar una parte a activos de mayor volatilidad, como acciones argentinas y Certificados de Depósito Argentinos, conocidos como Cedear.
“Si la empresa no tiene definido el uso de los fondos y tampoco prevé utilizarlos en el corto plazo, invertimos en carteras de acciones y Cedears. El porcentaje que se asigna depende de cuánto quiera el empresario posicionarse en dólares”, afirmó Lezcano.
Catalaxia presentó el caso de otra empresa que no anticipaba necesidades inmediatas de liquidez. La cartera estaba integrada en un 65% por acciones y en un 35% por Cedears. En lo que va del año obtuvo un rendimiento del 17%, equivalente a una tasa anualizada del 26,47% según la estimación de la firma.

El riesgo de concentrarse en activos argentinos
Además del plazo, las empresas deben observar dónde están concentrados sus riesgos. Una compañía que genera sus ingresos en la Argentina, afronta costos locales y además invierte toda su liquidez en títulos públicos argentinos queda expuesta varias veces al mismo escenario económico y político.
“Uno de los grandes errores en el armado de carteras locales es la alta exposición a bonos soberanos. Vemos que algunas empresas intentan diversificar, pero al final están llenas de estos títulos, y eso no es diversificar. Ante cualquier inconveniente político o económico local, su cartera no resiste”, advirtió Lezcano.
Para reducir esa concentración, el especialista destacó la utilización de instrumentos vinculados con mercados internacionales.
“En estas circunstancias funcionan muy bien los Cedears o los ETF que se pueden comprar en el mercado local”, agregó.
Los ETF son fondos que replican índices, sectores o grupos de activos. Su utilización permite distribuir la inversión entre diferentes compañías o mercados sin seleccionar cada acción de manera individual. Sin embargo, también pueden perder valor y su conveniencia depende del horizonte, la moneda de referencia y la composición del fondo elegido.
Tokenización: convertir activos en liquidez
La administración de la caja no se limita a invertir los pesos disponibles. Muchas pymes enfrentan el problema inverso: ya concretaron una venta, pero deben esperar para cobrarla, mientras los salarios, impuestos y proveedores tienen vencimientos más próximos.
En ese descalce entre cobros y pagos aparece la tokenización. Esta herramienta permite representar digitalmente determinados activos o derechos económicos para facilitar su negociación y acceder a los recursos antes de su vencimiento.
No se trata, por lo tanto, de una inversión para los excedentes de caja, sino de una alternativa para empresas que necesitan anticipar liquidez.
“Vimos que el problema no era la tecnología blockchain en sí, en donde corren las tokenizaciones, sino que no existía una plataforma que tradujera esa tecnología en algo que las empresas pudieran usar de manera simple y sus inversores pudieran entender. Eso fue exactamente lo que decidimos construir”, explicó Joaquín Linares, cofundador de Blockenfy, startup especializada en tokenización de activos.
La tokenización compite y, en algunos casos, puede complementarse con mecanismos más tradicionales, como el descuento de cheques, el factoring, los pagarés bursátiles o la factura de crédito electrónica. La conveniencia dependerá del costo financiero total, el plazo, la documentación requerida y la velocidad con la que la empresa pueda acceder a los fondos.
ON para Pymes
Para necesidades algo más allá del día a día, la Comisión Nacional de Valores (CNV) mantiene un régimen simplificado de Obligaciones Negociables Pyme, pensado específicamente para que empresas medianas puedan financiarse en el mercado de capitales sin la estructura y los costos de una emisión corporativa tradicional.
Es una vía menos conocida que el crédito bancario, pero con condiciones que en muchos casos resultan más accesibles para una pyme que necesita capital de trabajo y no solo cobertura de caja diaria. En un escenario de tasas altas y crédito bancario caro, funciona como un puente entre el financiamiento de corto plazo y una estructura de deuda más ordenada.
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