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Para muchas empresas, una consulta comercial que llega a las 10 de la noche tiene un problema simple: no hay nadie para responderla. El cliente puede esperar hasta la mañana siguiente, pero también puede escribirle a un competidor que sí esté disponible. Ese fue uno de los problemas que una startup argentina buscó resolver con Coati, un agente de inteligencia artificial que funciona a través de WhatsApp y puede avanzar de manera autónoma buena parte de una operación comercial.
La herramienta fue desarrollada por Techsed, una empresa tecnológica nacida dentro del ecosistema de Grupo Pose. Durante sus primeros 30 días de funcionamiento, Coati gestionó 3.833 conversaciones, respondió 18.322 mensajes y generó 655 presupuestos. En ese período, 339 presupuestos tuvieron un monto explícito y alcanzaron un volumen acumulado de $196 millones.
A mediados de junio comenzó además a operar en modalidad full time; es decir, las 24 horas del día, los siete días de la semana. La lógica es sencilla: que el horario laboral de los vendedores deje de determinar cuándo una empresa puede atender una oportunidad comercial.
La IA que es mucho más que un chatbot
Coati fue implementado inicialmente en empresas vinculadas con la distribución de materiales, un rubro donde los equipos comerciales suelen manejar catálogos extensos, consultas repetitivas, pedidos de precios y numerosos presupuestos en simultáneo.
Cuando un potencial cliente inicia una conversación por WhatsApp, la IA puede recopilar los datos necesarios, identificar los productos que necesita, informar precios y disponibilidad, calcular cantidades, generar un presupuesto y enviarlo en PDF. Pero hay una diferencia central respecto de un chatbot tradicional: la herramienta también puede ejecutar acciones dentro de los sistemas de la compañía.
“Coati no funciona como un simple chatbot. Al estar integrado con el sistema de gestión de la empresa, no solo responde: ejecuta acciones”, explicaron desde la startup.
La IA puede crear el registro de un nuevo cliente, generar un prospecto en el CRM, registrar el presupuesto y dejar documentada la operación. En el caso de las empresas que utilizan Huemul ERP, por ejemplo, puede generar notas de venta y cargar automáticamente la información.
El objetivo es atacar una tarea que suele consumir buena parte del tiempo de los vendedores: buscar información, contestar preguntas frecuentes, pedir datos, cargar registros y preparar presupuestos básicos.
“Detectamos un patrón muy claro en que gran parte del tiempo de los vendedores no estaba destinado a vender, sino a tareas operativas”, señalaron a El Cronista desde Coati.

La venta que ocurre cuando no hay vendedores
Los primeros números muestran el potencial del modelo. De las 3.833 conversaciones atendidas durante el primer mes, 1.974 usuarios llegaron a consultar precios. De ellos, 655 avanzaron hasta la generación de un presupuesto formal.
El 67,2% de las conversaciones obtuvo una resolución efectiva y solo el 4% de los casos requirió derivación a un asesor humano.
El caso resulta especialmente relevante fuera del horario comercial. Antes de implementar la herramienta, explicaron desde Coati, la empresa abría sus puertas a las 8 de la mañana y las consultas que llegaban durante la noche quedaban en espera hasta el día siguiente.
En cambio, durante ese primer período, miles de potenciales clientes pudieron iniciar el proceso comercial cuando ningún vendedor estaba disponible.
“El verdadero impacto de Coati no está en automatizar respuestas. Está en convertir lo que antes era tiempo muerto en oportunidades de negocio concretas”, indicaron desde la startup.
Entre los presupuestos generados durante ese primer mes hubo incluso uno por $ 12,8 millones, una señal de que el sistema no se limita a resolver consultas de bajo valor.
Presupuestos por más de $ 1.500 millones
El volumen económico también creció desde la presentación inicial de la herramienta. Coati generó $196 millones en presupuestos durante los primeros 30 días. Ahora, Techsed contó a El Cronista que la plataforma ya generó presupuestos por más de $1.500 millones, aunque aclararon que el proceso de conversión de esas oportunidades en ventas todavía está en desarrollo.
Además, la startup pone el foco en otro indicador: la información que se obtiene de cada interacción. “Cada conversación con Coati genera datos. Y esos datos permiten tomar decisiones comerciales que antes eran imposibles”, explicaron desde la compañía.
La herramienta permite analizar cuántas personas iniciaron una conversación, qué productos despertaron mayor interés, en qué horarios se concentran las consultas, en qué etapa se pierde una oportunidad y por qué una venta no avanza.
De esta manera, la IA no solo automatiza el contacto con el cliente, sino que también convierte cada conversación en información para analizar el proceso comercial.

Cuándo interviene una persona
La autonomía no significa que Coati busque eliminar al vendedor del proceso. Por el contrario, el sistema está diseñado para derivar una conversación cuando detecta que hace falta criterio humano.
Puede atender consultas, recomendar productos, calcular cantidades, informar precios y generar presupuestos. Pero si aparece una negociación, una situación compleja o un pedido que requiere un análisis específico, la conversación pasa a una persona.
“No creemos que la inteligencia artificial deba reemplazar a las personas. Creemos que debe encargarse de las tareas repetitivas para que los equipos puedan concentrarse en lo que realmente genera valor”, indicaron desde Coati.
La apuesta, entonces, es cambiar el rol del vendedor para que pase menos tiempo cargando información y más tiempo asesorando, detectando oportunidades y cerrando negocios.
“Los vendedores dejaron de ser operadores para volver a ser vendedores: escuchar, asesorar, detectar oportunidades y cerrar”, explicaron desde la startup.
Una IA conectada al negocio
La diferencia tecnológica de Coati está precisamente en esa integración con los sistemas de la empresa. El agente no trabaja aislado de la operación: puede acceder a la información necesaria y escribir datos en las herramientas que ya utiliza el negocio.
Eso abre además una hoja de ruta más amplia. La startup trabaja para que el agente pueda utilizar el historial de cada cliente, anticipar necesidades y personalizar las recomendaciones en función de su comportamiento anterior.
El siguiente paso apunta a conectar también las áreas de logística, stock, compras y posventa, de modo que distintas etapas de la operación puedan gestionarse desde una misma conversación.
“Que no solo responda, sino que recomiende en el momento justo”, es uno de los objetivos que plantearon desde la empresa.
Por sus características, el modelo apunta especialmente a compañías con grandes volúmenes de consultas, catálogos amplios o procesos comerciales que dependen demasiado de que haya una persona disponible.
“Donde hay mucha información que procesar y muchas interacciones que atender en simultáneo, ahí es donde Coati puede generar más valor”, señalaron desde Techsed.
La historia de Coati parte así de un problema concreto: un cliente que pregunta por un producto cuando el vendedor ya se fue a su casa. La diferencia es que, en este caso, la IA no se limita a contestarle. Puede tomar los datos, armar la cotización, generar el registro y dejar encaminada una operación.
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