¿Es pescado?

De dónde viene el kani kama: origen, cómo se hace y la historia de la empresa que lo creó

La marca nacida en 1988 es considerada un genérico para nombrar al producto. Su receta está inspirada en una preparación japonesa y con su éxito se encontró con imitaciones low cost.

¿De qué está hecho el Kani kama? Muchos se lo han preguntado cuando lo vieron mezclado dentro de una ensalada o al pasar y divisar su paquete en la heladera de un supermercado. Algunos creen que se trata de un tipo de pescado, aunque en realidad es una adaptación de una antigua receta japonesa. Lo cierto es que se trata de una marca registrada (por eso se escribe con mayúsculas) que nació en la Argentina y lleva más de tres décadas en el mercado.

La creadora del Kani kama es Pequera Santa Elena cuya sede principal y fábrica está situada en Puerto Deseado, Santa Cruz. Su fundador es Alfredo Pott, que inició su emprendimiento casi como una continuación de un anterior trabajo.

Alfredo Pott, fundador de Pesquera Santa Elena. Crédito: Revista Puerta

Él en realidad había sido el encargado de armar la firma pesquera del grupo Pérez Companc en 1978, sin embargo el holding decidió salir del negocio tres años más tarde y Pott optó por seguir en el rubro. Así fue como inició Santa Elena en 1981 con tres empleados administrativos y un barco alquilado.

Cómo surge el Kani kama

La idea del Kani kama surgió recién en 1988 tras un viaje de Pott a Japón. Ahí visitó una planta productora de surimi, una preparación de proteína de pescado libre de grasas, aprendió la receta y la trajo al país para adaptarla al paladar argentino. Los buques de la compañía pescan langostinos y merluza de cola en las frías aguas australes, lo convierten en surimi ahí mismo y luego este pasa a la planta santacruceña para darle el proceso final.

El kamaboko inspiró el nombre final del producto con sabor a centolla.

En realidad se trata de palitos de pescado con sabor a centolla - un tipo de crustáceo bentónico que vive en aguas templado-frías - y de ahí, en parte, se desprende su nombre. Kani, en japonés, significa cangrejo, mientras que kama proviene de kamaboko, un alimento típico de Japón al cual se le eliminan todas las grasas, al igual que sucede con el surimi.

Éxito e imitaciones

Hasta ese momento el surimi era producido principalmente en Corea del Sur, Estados Unidos y Japón. Este último mercado consumía cerca de 600.000 toneladas de esta preparación por año. El Kani kama rápidamente tuvo éxito entre los consumidores argentinos y Santa Elena empezó a exportar a Brasil, Chile y España.

Santa Elena exportó Kani kama a Brasil, Colombia, Perú, Chile y España.

En su época de esplendor la marca llegó a producir cerca de 12.000 toneladas por año y solo un 30% tenía destino interno. De los tres empleados pasó a cerca de 500 trabajadores y de un barco alquilado a siete naves pesqueras. Hoy la firma forma parte de Grupo Pesel, que engloba a otras compañías del rubro como Pesquera Beagle y Yuken SA.

Según su sitio oficial, Kani kama se comercializa en tres presentaciones: tradicional, ahumado, especial para ensaladas y patagónico. El furor del producto también llevó a que aparecieran versiones más económicas que llegaban desde Taiwán y Corea del Sur. A su vez, Pott denunció que en Brasil habían clonado su marca y aseguró haber viajado varias veces ahí solo para buscar las imitaciones. 

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