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Mango volvió a la Argentina después de más de 20 años.
La marca española abrió el último jueves de septiembre su primer local en esta nueva etapa, en Alto Palermo y de la mano de Grimoldi, con prendas importadas y precios más altos que los que tiene en su país de origen.
Un look completo que en la Argentina cuesta $ 400.000 se consigue en España por $ 260.260, según un relevamiento realizado por El Cronista. La diferencia es del 54%.
Sin embargo, frente a las principales marcas nacionales, los valores se invierten. Un look similar cuesta, en promedio, $ 628.250 en Kosiuko, Tucci, Markova y Jazmín Chebar, un 57% más que en Mango.
Dicho de otra manera, comprar las mismas tres categorías de prendas en la cadena española resulta 36% más barato.

Los precios del primer local de Mango en Argentina
Para comparar los precios del nuevo local con los del país de origen de la marca, El Cronista seleccionó una campera, un top y un jean del mismo modelo disponibles en ambos mercados.
La campera de cuero sintético se vende a $ 180.000 en Alto Palermo, frente a $ 138.600 en España, una diferencia cercana al 30%.
El top tiene un precio de $ 80.000, contra $ 52.360 en el mercado europeo. En el jean se encuentra la mayor diferencia entre las tres prendas relevadas: cuesta $ 140.000, mientras que el mismo modelo se consigue por $ 69.300 en Europa.
La comparación con las marcas nacionales muestra otra relación de precios. Markova tiene un look similar por $ 515.000 y Tucci por $ 524.000. En Kosiuko, las tres prendas suman $ 594.000, mientras que en Jazmín Chebar alcanzan los $ 880.000.
Entre las cuatro marcas relevadas, Jazmín Chebar presenta el valor más alto y Markova el más bajo, aunque todas quedan por encima de los precios de la marca española.
Qué pesa en el precio de la ropa argentina
Según la Fundación ProTejer, la fabricación representa apenas el 8,5% del precio final de una prenda de una marca premium en Argentina. La mayor parte del valor se explica por impuestos, alquileres, financiamiento y otros gastos.
“La industria es productiva hasta la puerta de la fábrica. Lo que hay que ver es qué pasa de la puerta de la fábrica al mostrador”, explicó a El Cronista Priscila Makari, directora ejecutiva de la Fundación ProTejer.
Los impuestos nacionales, provinciales y municipales representan cerca del 50% del precio final. A su vez, un 30% corresponde a alquileres y costos financieros y otro 12% a logística, marketing y rentabilidad.
Makari señaló que el transporte también encarece la indumentaria. Como ejemplo, aseguró que enviar un contenedor desde el oeste del país hasta Buenos Aires puede costar lo mismo o más que traerlo desde China. A esto se agregan las tasas de interés, las comisiones de los medios de pago y los alquileres de los shoppings, que, según indicó, pueden ser entre tres y cinco veces más caros que en los Estados Unidos.
También se suma la baja de los aranceles para importar indumentaria desde países que no integran el Mercosur. El año pasado, la alícuota se redujo del 35% al 20%, mientras que, según la entidad, la producción nacional no tuvo una reducción equivalente en su carga impositiva.

El regreso de Mango después de más de dos décadas
La española desembarcó por primera vez en la Argentina en 1998, en plena Convertibilidad, con locales en algunos de los principales shoppings del país. Pero no logró sostenerse durante mucho tiempo.
En 2003 se fue del país, golpeada por la crisis y la devaluación que siguió al colapso de 2001. Con precios en dólares, caída del consumo y ventas en baja, Mango empezó a bajar las persianas de sus locales hasta terminar con su operación en la Argentina.
Años más tarde volvió, pero con un formato diferente. En 2018, sus productos comenzaron a venderse dentro de Falabella, con presencia en algunas sucursales y sin una red propia. De esta manera, su continuidad en el país quedó vinculada a la operación del grupo chileno.
En 2020, Falabella anunció su decisión de buscar un socio para continuar con sus operaciones en la Argentina. Finalmente, no avanzó con esa alternativa y en 2021 la cadena chilena cerró sus últimas sucursales en el país. Con su salida, Mango también dejó de tener presencia física en el mercado argentino.

Por Micaela Mura
Redactora de Negocios
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