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Durante los últimos años, el mercado inmobiliario porteño comenzó a desplazarse lentamente fuera de los barrios más céntricos y consolidados. El mayor interés por espacios verdes, una vida de barrio más tranquila y precios relativamente más accesibles llevó a compradores y desarrolladores a mirar nuevas zonas de la Ciudad de Buenos Aires.

En ese movimiento gradual hacia el norte de la Ciudad, hay un barrio que logró destacarse por encima del resto. Se trata de Saavedra, una zona que en los últimos años ganó protagonismo tanto entre quienes buscan mudarse como entre los inversores que apuestan por su potencial de revalorización.

Su combinación de tranquilidad residencial, conectividad, espacios abiertos y desarrollo comercial lo convirtió en uno de los barrios más buscados del momento. “Saavedra es el barrio que más ha crecido en valorización”, explicó a El Cronista Iván Briones, cofundador de la desarrolladora inmobiliaria Grupo Briones.

Saavedra, el barrio de moda que gana terreno

Ubicado en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, Saavedra ofrece un perfil urbano muy diferente al de los barrios más céntricos. Allí predominan las casas bajas, los PH, los edificios de menor altura, las calles arboladas y las veredas amplias, características que ayudan a conservar una identidad barrial cada vez más valorada.

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Uno de sus principales atributos es la cantidad de espacios verdes. El Parque Saavedra funciona como el principal pulmón de la zona y se complementa con otros espacios cercanos, como Parque Sarmiento y Parque General Paz.

Esa combinación empezó a convertirse en un diferencial para quienes buscan una vivienda con más tranquilidad y contacto con el verde, pero sin alejarse de los servicios de la ciudad.

A esto se suma una oferta comercial y gastronómica que creció en los últimos años. Especialmente en los alrededores del Parque Saavedra aparecieron restaurantes, cafés y comercios que le dieron mayor movimiento a la zona.

La cercanía del DOT Baires Shopping también suma servicios, propuestas comerciales y alternativas de ocio. El desarrollo de nuevos proyectos residenciales alrededor de estos polos contribuyó, a su vez, a aumentar el interés inmobiliario.

Por qué el mercado se está moviendo hacia el norte

Para Briones, el crecimiento de Saavedra no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un movimiento más amplio del centro de actividad de la Ciudad hacia el norte.

Según explicó, uno de los factores que impulsó este proceso fue el desarrollo del Parque de Innovación en Núñez. El proyecto, sumado a la presencia de instituciones educativas que ya funcionan en la zona, puede generar una concentración de estudiantes difícil de encontrar en otros puntos de Buenos Aires.

“Si vos ya tenías Ciudad Universitaria y la Di Tella y le vas a meter cuatro universidades nuevas en el Parque de Innovación, le estás metiendo 36.000 alumnos que van a ir todos los días ahí”, señaló Briones.

La nueva sede en el Parque de la Innovación en Núñez.
La nueva sede en el Parque de la Innovación en Núñez.

A su entender, ese movimiento puede aumentar la demanda habitacional en barrios cercanos. “Entonces, por ahí Núñez va a ser un caos y en Saavedra estás un poquito más alejado, no estás en el caos y estás muy cerca, pero tenés verde, tenés aire, está mejor”, explicó.

A ese fenómeno se suma otro cambio que atraviesa al mercado laboral. Según Briones, buena parte de las oficinas que antes se concentraban en el microcentro se trasladaron hacia el corredor norte. En particular, señaló a Núñez, Belgrano y, en menor medida, Vicente López como algunos de los principales destinos de estas empresas.

Qué otros barrios están ganando terreno

La revalorización de Saavedra no aparece como un hecho aislado. Los especialistas coinciden en que existe un desplazamiento progresivo de la demanda residencial hacia barrios del norte porteño.

“Zonas como Villa Crespo, Coghlan, Villa Urquiza, Saavedra, Chacarita e incluso Parque Patricios vienen ganando protagonismo porque ofrecen una combinación muy interesante entre calidad de vida, conectividad y valores todavía más accesibles que Palermo, Belgrano o Recoleta”, señaló a El Cronista Luciano Farez, ingeniero civil y CEO de la constructora Felanix.

El atractivo está en una combinación de factores: acceso al transporte público, espacios verdes, oferta gastronómica y comercial y una escala barrial que todavía se mantiene en muchas de estas zonas.

En Coghlan, por ejemplo, Farez destacó la combinación de conectividad, espacios verdes y tranquilidad. También señaló el crecimiento de cafeterías, servicios y espacios de trabajo que permiten resolver buena parte de las actividades cotidianas cerca de la vivienda.

Villa Crespo, en tanto, tiene como ventaja la cercanía con Palermo y la posibilidad de acceder a parte de su oferta cultural y gastronómica, pero con valores más accesibles.

En Parque Patricios, el desarrollo del Distrito Tecnológico fue un factor adicional. La llegada de empresas, las inversiones en infraestructura y las mejoras del espacio público modificaron la dinámica del barrio y aumentaron su atractivo tanto para quienes buscan vivienda como para los inversores.

¿Moda pasajera o crecimiento sostenido?

El avance de estos barrios no necesariamente responde a una moda inmobiliaria. Para Farez, existe margen para que varias de estas zonas continúen consolidándose durante los próximos años.

“Cuando el atractivo de un barrio se basa únicamente en una tendencia pasajera, suele agotarse rápidamente. En cambio, cuando existen mejoras estructurales —como buena conectividad, espacios verdes, oferta comercial, servicios, seguridad e inversiones públicas y privadas— el crecimiento suele mantenerse en el tiempo”, explicó.

Para quienes buscan independizarse, Farez destaca especialmente tres alternativas: Villa Urquiza, Saavedra y Coghlan.

“Tienen excelente conexión con el resto de la ciudad, acceso a espacios verdes, una oferta comercial y gastronómica cada vez más completa y, al mismo tiempo, conservan una escala más tranquila que otros barrios más consolidados”, sostuvo.

En el caso de Saavedra, esa combinación se potencia por su cercanía con Núñez y los nuevos polos de actividad del norte. El resultado es un barrio que conserva buena parte de su perfil residencial mientras suma servicios, proyectos y demanda inmobiliaria.

Creo que representan muy bien lo que muchos jóvenes están buscando hoy: vivir cerca de todo, pero sin resignar calidad de vida”, concluyó Farez.