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El mercado se acerca a un nuevo evento electoral, el cual, como es costumbre en Argentina, representa un escenario binomial.

Es decir, si el resultado de las elecciones deja como ganador al candidato pro mercado (actualmente el oficialismo), la expectativa de los analistas del mercado es que veamos una fuerte compresión del riesgo país.

Rumbo a las elecciones

En cambio, si la victoria es de un candidato que represente la propuesta opuesta al oficialismo, el mercado proyecta una fuerte suba del riesgo país.

Ante un escenario de no reelección, desde Cohen esperarían un riesgo país en 1600 puntos básicos.

“Este nivel se ubica por encima del pico de 2025, dado que en una elección legislativa se define la composición del Congreso y, en una presidencial, la continuidad misma del programa. Pero, a la vez, está por debajo del techo de 1990 pb de 2019, porque los fundamentos actuales son considerablemente mejores”, detallaron.

En cambio, para el escenario de reelección, esperarían que el riesgo país vaya a 260 pb.

“El nivel al que opera actualmente el riesgo país promedio de la región, bajo el supuesto de que, una vez despejada la incógnita electoral, no quedan motivos para diferenciar a la Argentina del agregado latinoamericano”, afirmaron.

Nery Persichini, estratega jefe de también proyecta un riesgo país de 250 puntos si gana Milei y de 2000 puntos si pierde la reelección.

Guiándonos solo por la forward, y bajo el supuesto de un riesgo país de 250 bps en un escenario de continuidad (como el de Turquía hoy) contra uno de 2.000 bps en un escenario de ruptura, la contienda luce más pareja de lo que suele asumirse. Como los dos escenarios implican spreads diametralmente opuestos, el mercado penaliza con dureza cada punto que el oficialismo pudiera perder. Sin encuestas confiables todavía, la atención se traslada a los indicadores de imagen y confianza”, dijo.

De esta manera, el futuro del riesgo país termina siendo un condicionante importante sobre la dinámica en las acciones.

El riesgo país funciona como uno de los principales condicionantes de las valuaciones de las acciones argentinas, ya que refleja la percepción de riesgo que los inversores asignan al país. Cuando el spread soberano disminuye, también cae la tasa de descuento exigida para invertir en activos locales, lo que tiende a impulsar las valuaciones y favorecer al Merval.

Por el contrario, una suba del riesgo país suele ejercer presión bajista sobre las acciones, porque aumenta la incertidumbre y el retorno requerido por los inversores. Por eso, en los niveles actuales, la posibilidad de que el mercado accionario argentino sostenga un nuevo tramo alcista dependerá en buena medida de que continúe la compresión del riesgo soberano.

Desde IOL plantean que la evolución de las acciones argentinas seguirá fuertemente condicionada por el comportamiento del riesgo país.

En un escenario positivo, IOL contempla una caída del riesgo país hacia la zona de los 250 puntos básicos.

De acuerdo con la relación histórica entre ambas variables, semejante compresión podría habilitar una fuerte revalorización de las acciones argentinas, llevando al Merval en dólares hacia niveles considerablemente superiores a los actuales y potencialmente por encima de los u$s 2500.

En cambio, bajo un escenario negativo, el riesgo país podría escalar hacia la zona de los 900 puntos básicos. En ese contexto, el modelo sugiere una corrección del Merval en dólares, que podría dirigirse aproximadamente entre u$s 1.500 y u$s 1.600 puntos, reflejando una contracción de las valuaciones ante el aumento de la percepción de riesgo argentino.

Así, la lectura de IOL es que el principal catalizador para un nuevo rally de las acciones sería una compresión adicional del riesgo país, mientras que un deterioro de las condiciones financieras y una ampliación del EMBI volverían a poner presión sobre las cotizaciones.

De esta manera, el escenario optimista de IOL implicaría un potencial alcista cercano al 24% para las acciones argentinas, si el riesgo país lograra comprimirse hacia los 250 puntos básicos.

En sentido contrario, si el riesgo país escalara hacia los 900 puntos, la relación histórica planteada por IOL ubicaría al Merval alrededor de los u$s 1660, lo que supondría una corrección cercana al 14% respecto de los valores actuales.

Actualmente, el mercado se encuentra en una zona particularmente relevante: con un spread de 500 puntos básicos, el Merval se ubica por encima de los 2000 puntos medidos al CCL.

De esta manera, las acciones se encuentran en la parte alta de los registros históricos observados para niveles similares de riesgo país e incluso por encima de la curva de tendencia.

La lectura hacia adelante es que el margen para una expansión adicional de las valuaciones dependerá cada vez más de una nueva caída del riesgo soberano.

Si el spread continúa comprimiéndose, las acciones podrían encontrar fundamentos para sostener precios elevados e intentar alcanzar nuevos máximos. Por el contrario, si el riesgo país deja de bajar o vuelve a ampliarse, el Merval podría quedar más vulnerable a una corrección, dado que las valuaciones actuales ya descuentan un escenario relativamente favorable.

En ese sentido, la Bolsa argentina necesita una mejora adicional del riesgo país para justificar un nuevo salto significativo en dólares, siendo las elecciones el driver más importante en los próximos meses.

Ezequiel Fernández, director de Research Corporativo en Balanz, considera que con un triunfo de Milei o al menos con una continuidad del enfoque promercado, el Merval podría apuntar a u$s 2750.

Esto implicaría un aumento aproximado de 50 % respecto a los niveles actuales.

A su vez, Fernández advierte que el caso negativo es un poco más difícil de analizar porque parece haber más disparidad de versiones en los escenarios negativos.

“Si pensamos en algo binario y un eventual gobierno que se inclina más a la izquierda, podemos plantear un escenario de entre 1500 y 2000 puntos de riesgo país, no sería difícil plantear un Merval en u$s 700”, detalló.

Inversiones en acciones y elecciones

El mercado accionario argentino atravesó un agosto claramente negativo medido en dólares, aunque con fuertes diferencias entre sectores.

El S&P Merval, ajustado por CCL CCL, evidenció caída cercana al 7,8% desde comienzos de mes.

Sin embargo, el retroceso del índice escondió comportamientos muy dispares dentro de la bolsa local.

Los sectores vinculados a Real Estate y Oil & Gas fueron los grandes ganadores relativos, con subas marginales.

Por detrás quedaron Telecomunicaciones, con una merma de entre 4% y 5% y reguladas, que registraron una mejor dinámica respecto del índice general.

En el extremo opuesto aparecen los bancos, que fueron por amplio margen el sector más castigado, con una baja de 13,9% en dólares.

Materiales también quedaron rezagados, con un descenso aproximado del 7,5%.

Es decir, la corrección de agosto no fue homogénea, sino que el mercado castigó especialmente al sector financiero, mientras que los sectores energético e inmobiliario funcionaron como los principales refugios relativos dentro de la renta variable argentina.

Los analistas de IEB advierten que los factores idiosincrásicos continúan predominando sobre las valuaciones de las acciones argentinas, aunque, de materializarse una política más restrictiva sobre la economía global, podríamos ver una mayor volatilidad para los activos locales ante un mayor beta asociado.

Con base en ello, optamos por mantener una estrategia defensiva en el portafolio de acciones.

La cartera de acciones argentinas recomendada por IEB mantiene un marcado sesgo hacia el sector energético, que concentra la mayor parte de la estrategia. Oil & Gas representa el 46% del portafolio, distribuido entre YPF y Pampa Energía, con una participación del 15% cada una; Vista Energy, con el 10%; y Transportadora de Gas del Sur (TGSU2), con el 6%.

El segundo bloque de mayor importancia corresponde a las empresas reguladas, que explican el 25% de la cartera. Dentro de este segmento, Metrogas ocupa el mayor lugar, con una ponderación del 10%, mientras que Edenor, Transportadora de Gas del Norte (TGNO4) y Ecogas representan un 5% cada una.

Por su parte, el sector bancario concentra el 20%, con Banco Macro como principal apuesta, que tiene un peso del 10%, seguido por BBVA Argentina y Grupo Supervielle, ambos con el 5%. Finalmente, IEB destina un 6% a sector inmobiliario a través de IRSA y otro 3% al sector de materiales mediante Loma Negra.

De esta manera, la estrategia presenta una elevada concentración en sectores directamente vinculados con la dinámica de la economía argentina: Oil & Gas, reguladas y bancos reúnconcentran91% del portafolio. Dentro de la cartera, YPF y Pampa Energía aparecen como las mayores posiciones individuales, acumulando entre ambas el 30% de la exposición total.

Finalmente, la estrategia de IOL para acciones argentinas mantiene un sesgo positivo, pero selectivo, con preferencia por los sectores de petróleo y gas y el sector bancario, que aparecen con recomendación de sobreponderar.

Dentro del primer grupo, las principales apuestas son YPF, Vista y Pampa Energía, mientras que en bancos favorecen a Galicia, Macro y BBVA Argentina.

En servicios públicos, IOL adopta una posición neutral, aunque encuentra oportunidades puntuales en Central Puerto y Ecogas.

En cambio, recomienda subponderar materiales, servicios financieros y el sector inmobiliario, sectores en los que observa una relación riesgo-retorno menos atractiva. Entre los nombres con una visión más cautelosa aparecen Aluar, Loma Negra, Cresud y Banco de Valores.

Ammiel Pardo, Sr. Economist de Aldazabal y Cía., afirmó que, si bien los procesos electorales suelen generar episodios de volatilidad e incertidumbre en los mercados, mantuvo un enfoque centrado en los fundamentos a largo plazo.

“Destacamos al sector de Oil & Gas, que combina un presente sólido con perspectivas muy positivas hacia adelante. El desarrollo de la capacidad exportadora y las inversiones que se vienen realizando para aumentar la productividad y la escala de producción respaldan una expectativa de crecimiento sostenido y una robusta generación de caja en los próximos años”, dijo.

Año difícil para las acciones argentinas

El Merval transita 2026 en una fase de alta volatilidad y consolidación, luego del fuerte rally que llevó al índice medido en dólares constantes hasta un máximo cercano a los 2.522 puntos a comienzos de 2025.

Durante 2026, el comportamiento muestra una recuperación importante desde los mínimos de 2025, pero sin lograr todavía quebrar de manera sostenida la zona de 2000 a 2200 puntos.

Esto lo dejó en un proceso de lateralización a mediano plazo, sin poder ingresar en una tendencia determinada.

En términos corrientes, el Merval terminó la primera semana de septiembre cerca de 1925 puntos en dólares CCL, tras ganar con una ganancia semanal de casi 4% y registrar su mejor semana en dos meses.

Desde una perspectiva a más largo plazo, el dato relevante es que el mercado todavía se encuentra aproximadamente un 24% por debajo del máximo de 2522 puntos en dólares constantes.

Según estimaciones de Fernández, actualmente el Merval podría estar incorporando una probabilidad del 60% para el escenario bueno.

Por esta razón, desde Balanz recomienda una postura más conservadora en el posicionamiento de acciones.

“De momento, estamos siendo cautos y recomendando una exposición limitada a renta variable local, privilegiando acciones defensivas como Pampa (PAM), Corporación América (CAAP), Ternium (TXAR) o Adecoagro (AGRO)”, dijo Fernández.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, alerta que el mercado comienza a sentir la incertidumbre del año electoral 2027.

Según detalló Franco, una prueba de ello es que aun con novedades positivas desconocidas en enero de 2025, fecha de máximos, como por ejemplo el acuerdo con el FMI, el resultado electoral de 2025, percibido positivamente por los inversores, y el apoyo del Tesoro de EE. UU., el Merval en dólares opera un 25% por debajo de ese nivel.

Por esta razón, Franco recomienda papeles más defensivos.

“Mirando al mediano plazo, seguimos constructivos en Oil & Gas, mientras que utilities como distribuidoras de gas mantienen atractivo como complemento conservador para aquellos que busquen dividendos. Pensando en bancos, el grado de exposición del inversor puntual vendrá dado por sus perspectivas de cara al evento electoral debido al alto beta de un sector que, por fundamentos, es inferior a oil & gas”, comentó.

Finalmente, Maximiliano Tessio, asesor financiero, favorece el posicionamiento en acciones del sector energético.

“Mantenemos la visión positiva de largo plazo sobre YPF y Vista, pero sugerimos moderar la exposición de corto plazo: la relación riesgo-retorno empeoró con el Brent en estos niveles. Preferimos PAMP como vehículo para seguir jugando la historia no convencional”, dijo.

Además, agregó que la reescalada bélica en Medio Oriente llevó al Brent a subir 23% en el último mes, hasta la zona de los u$s 96 por barril, de modo que YPF y VIST, las dos acciones más correlacionadas con el crudo, encabezan el podio de retornos de las últimas 20 ruedas.

“Con el petróleo sostenido arriba de los 80 USD, los balances del sector van a seguir mostrando buenos números por más trimestres. Por su parte, las acciones de Pampa (PAMP), quedaron rezagada. Permite exponerse a Vaca Muerta con bastante menos sensibilidad al commodity, y por lo tanto con menos para devolver si la prima de riesgo se desarma”, dijo Tessio.