

En 1971, el Instituto para la Conservación de la Naturaleza autorizó la introducción de 11 muflones en Tenerife: siete hembras y cuatro machos, a petición de la Federación Tinerfeña de Caza. El objetivo era incorporar una especie de caza mayor a la isla.
Más de medio siglo después, estos animales representan un problema para la biodiversidad del Parque Nacional del Teide. Su alimentación afecta a la vegetación autóctona, incluidas especies endémicas que evolucionaron en un ecosistema sin grandes herbívoros.
Según Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo, la población superaría los 500 ejemplares. La presencia de muflones también se ha detectado cerca de zonas habitadas y en áreas de la Corona Forestal donde antes no se esperaba encontrarlos.

Cómo afectan los muflones al ecosistema del Teide
El muflón europeo es originario de Córcega y Cerdeña. En Tenerife ocupa zonas de montaña situadas entre los 1.400 y los 3.100 metros de altitud, sin depredadores naturales que regulen su población.
El Parque Nacional del Teide comprende unas 19.000 hectáreas y forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2007. Su vegetación incluye especies endémicas especialmente vulnerables a la presión de los herbívoros. Los muflones consumen plantas jóvenes y pueden perjudicar la regeneración de estas poblaciones. También contribuyen a alterar el suelo y agravar la erosión.
El control continúa y la erradicación sigue pendiente
En Canarias, el muflón fue declarado especie invasora en 2011. El control de su población continúa mediante actuaciones que incluyen batidas de caza. Según la información citada del Boletín Oficial de Canarias, el cupo previsto para 2026 aumentó un 26% respecto de 2025, hasta alcanzar los 236 ejemplares.
Las asociaciones ecologistas ACBC y ATAN reclamaron en 2022 que se estableciera un plazo de tres años para erradicar la especie. Ese periodo ya venció, pero el problema sigue pendiente.
Coello sostiene que no ha existido una voluntad real de erradicación. Entre las medidas reclamadas por las organizaciones están el control basado en datos científicos, el seguimiento por parte de la Administración y la intervención de personal especializado.
La introducción de los muflones para la caza hace más de cinco décadas dejó un problema ambiental que todavía requiere una respuesta efectiva.












