

El mercado mexicano de telecomunicaciones está por entrar en una nueva etapa, con dos operaciones que cambiarán la propiedad de dos de sus principales operadores móviles. Mientras Televisa y Fintech buscan integrar AT&T México a un negocio que ya incluye servicios de televisión e internet fijo, OXIO se prepara para incorporar Movistar a una plataforma tecnológica basada en la nube. Ambas estrategias apuntan a mejorar su posición competitiva, aunque parten de modelos de negocio distintos.
El resultado dependerá de la inversión, la capacidad de monetizar clientes y la presión competitiva sobre América Móvil.
La oficina de prensa de AT&T México dijo a El Cronista que los aproximadamente 24.7 millones de suscriptores móviles no sufrirán ningún cambio en las condiciones de sus servicios tras el anuncio de compra. Lo mismo que ocurrió con los 20 millones de usuarios de Movistar desde que se dio a conocer su venta por u$s 450 millones de dólares hace unos meses.
Ernesto Piedras, director general de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU), identifica la inversión en redes como el primer frente de competencia en el sector de telecomunicaciones.
“El primer punto de competencia va a ser inversión, más cobertura, renovación de la infraestructura”, dijo Piedras a El Cronista.
Afirma que Telefónica llevaba entre siete y ocho años sin invertir, mientras que AT&T necesitará invertir para competir con mayor fuerza.
En el mercado mexicano, América Móvil, de Carlos Slim, mantiene una ventaja de escala, infraestructura y participación de ingresos. Telcel, se mantiene como el operador con el mayor ARPU (ingreso por usuario) con MXN $194 pesos, ante el alto consumo de datos, costo de la canasta de servicios y aumento de base de pospago. El ARPU promedio del mercado se ubica en MXN $151.4 pesos mensuales.
Esa ventaja estructural implica que la entrada de nuevos propietarios no se traduce automáticamente en una mayor competencia.
La salida de dos grupos internacionales, AT&T (que cumplió ya una década en el mercado mexicano) y Telefónica (con 25 años en México), obliga a revisar qué tan rentable es competir en México bajo el modelo tradicional de operador móvil.
Mientras que la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) ya autorizó la compra de Telefónica por la estadounidense OXIO, Grupo Televisa y Fintech esperan cerrar la operación durante el primer trimestre de 2027, sujeto a las autorizaciones regulatorias y otras condiciones de cierre.
Piedras interpreta los cambios de propiedad de Telefónica y AT&T como una señal preocupante sobre las condiciones para competir en México. Recuerda que ambas empresas son grupos internacionales con trayectoria en otros mercados y afirma que, según sus cálculos, cada una invirtió más de u$s 10,000 millones en el país.
“Pareciera que no hay condiciones para competir equitativamente”, destacó.
El economista recuerda que antes de la reforma de telecomunicaciones coexistían varias marcas y operadores, pero persistía una alta concentración. Según su lectura, la consolidación posterior permitió que algunos jugadores ganaran escala y que los precios bajaran.
Ambos movimientos modifican la estructura empresarial del sector, que por ahora está atravesando una desaceleración debido a la entrada en vigor del Registro de Líneas Móviles, lo que de acuerdo con un análisis de la consultora The Competitive Intelligence Unit (CIU) ha provocado una contracción inmediata en las adiciones brutas, en los últimos dos trimestres.
Telcel registró su cifra más baja del histórico de adiciones (6,829 mil) durante el segundo semestre del 2026, una caída casi tan profunda como la experimentada durante la pandemia, durante el segundo trimestre de 2020 (7,663 mil).
De la misma manera, tras haber alcanzado un máximo de adiciones a finales de 2025, AT&T alcanzó su segunda cifra más baja de nuevos usuarios.
La escala no garantiza la rentabilidad
La adquisición de AT&T le permitiría a Televisa ampliar su presencia en el mercado de conectividad y combinar servicios móviles (aunque ya cuenta con el operador móvil virtual Izzi móvil) con su oferta de internet fijo y televisión de paga. La lógica comercial consiste en ofrecer paquetes integrados, aumentar la permanencia de los clientes y aprovechar una relación más amplia con los hogares.
“Todo en un solo recibo e idealmente con economías de empaquetamiento”, resaltó Piedras. Esto permitirá explicar la lógica de negocio de la adquisición: elevar la permanencia de los clientes, ampliar la oferta por hogar y competir con paquetes integrados. La clave será distinguir el potencial comercial de los resultados que aún deben demostrarse.
Analistas de Scotiabank estimaron que la participación conjunta de Televisa en los mercados fijo y móvil podría pasar de 8% a 19% tras la operación. La estimación apunta a un grupo con mayor capacidad para disputar clientes a América Móvil, aunque la integración de AT&T México también implica asumir las necesidades de inversión y los retos operativos de un negocio móvil de gran escala.
El precio de compra, por sí solo, no permite determinar si la operación generará valor. Los compradores deberán sostener la inversión en red, atender las obligaciones regulatorias y mejorar el desempeño financiero del negocio. También tendrán que definir cómo integrarán las operaciones sin deteriorar la calidad del servicio ni elevar los costos de manera que reduzca los beneficios esperados.
Aunque Piedras considera que el precio de la operación pudo ser mayor considerando el EBITDA positivo de AT&T, el ARPU que se encuentra arriba del promedio (MXN $155.40 pesos mensuales) y el posicionamiento de su marca.
En esta compra, el papel de Fintech Holdings también es importante; el liderazgo del empresario David Martínez, dice Piedras, ha sido muy exitoso en Argentina, con toda su operación y tenencia de empresas de telecomunicaciones.
OXIO apuesta por cambiar la estructura de costos
La operación de Movistar presenta una lógica distinta. OXIO nació como una plataforma de Telecom-as-a-Service (TaaS), un modelo que permite a empresas y marcas lanzar servicios de telecomunicaciones mediante infraestructura tecnológica y herramientas de gestión, sin tener que desarrollar toda la operación desde cero.
En México, la compañía ya trabajaba con marcas como Coppel, Rappi y Mercado Pago. El desafío tras la adquisición de Movistar es administrar una operación de consumo masivo con más de 20 millones de usuarios y trasladar su enfoque tecnológico a una escala considerablemente mayor.
En una entrevista con El Cronista en mayo, el CEO de OXIO, Nicolas Girard, explicó que la empresa pretende migrar la operación hacia una arquitectura nativa en la nube para mejorar la eficiencia y los márgenes. También planteó la posibilidad de ampliar la conectividad satelital a los usuarios, más allá de los servicios empresariales que Movistar ya ofrecía mediante acuerdos con proveedores de esa tecnología.
La apuesta es reducir la complejidad operativa y utilizar una plataforma digital para administrar los servicios de conectividad. Sin embargo, la transformación tecnológica no elimina la necesidad de mantener acuerdos de acceso a redes, garantizar la calidad del servicio ni cumplir con las obligaciones de un operador que atiende a millones de consumidores.
Movistar (que tiene un ARPU de MXN $70 pesos mensuales promedio) había abandonado su infraestructura de acceso móvil propia y migrado su tráfico a la red de AT&T mediante un acuerdo mayorista. Este esquema le permitió operar con una estructura distinta a la de un operador integrado, aunque también la hizo depender de las condiciones comerciales y técnicas pactadas con terceros.
Esta reconfiguración del mercado de telecomunicaciones también pone en perspectiva el papel de los operadores móviles virtuales (OMV), que han ganado presencia en México al ofrecer servicios sin reproducir necesariamente toda la infraestructura de un operador tradicional y que, según Piedras, ya representan un tercio del número total de líneas móviles en el país. OXIO representa una evolución de esa lógica, ya que pasa de proporcionar tecnología y servicios a otras marcas a buscar el control de una operación móvil a gran escala.

















