

Un día después de que Grupo Televisa y Fintech Holdings, el vehículo de inversión de David Martínez, anunciaran un acuerdo para quedarse con AT&T México por u$s 2,000 millones, S&P National Ratings concluyó que la operación es neutral para las calificaciones en escala nacional de la televisora (mxAA+), que mantiene perspectiva negativa.
La nota contrasta con la reacción bursátil, que fue contundente en tres mercados. Al cierre de la jornada de este 14 de octubre, los títulos de Televisa subieron 6.05% en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y 7.24% en la Bolsa de Nueva York (NYSE), mientras que en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires los CEDEARs de la compañía repuntaron 8.83%. En su mejor momento del día, la acción llegó a 8.68 pesos por unidad en la BMV, un alza intradía de 7.1% que no se veía desde el 21 de septiembre, según datos de Bloomberg.
Los analistas acompañaron el entusiasmo. GBM calculó que la transacción se pactó a un múltiplo de alrededor de 2.3 veces valor empresa a EBITDA de los últimos 12 meses, y en un reporte a clientes resumió: “La valuación de la operación es atractiva”. La casa de bolsa incluso estima que las sinergias podrían impulsar el valor de mercado de la compañía hasta 60%.
S&P mira otra cosa: el balance.
Un gigante que no entra a los estados financieros
Quien quiera ver en la panza de los reportes de la empresa cómo le va con la compra o dónde se incorporará, tendrán que esperar. Televisa y Fintech tendrán 50% cada uno del consorcio comprador, por lo que la televisora no consolidará los resultados, activos ni pasivos de AT&T México. La participación se reportará como inversión bajo el método de participación, lo que la propia Televisa ya anticipó al registrarla como inversión en “asociadas y negocios conjuntos” conforme a las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera).
Es decir, los 24.7 millones de suscriptores de AT&T México no aparecerán en la base de clientes consolidada de Televisa. Y esa base es precisamente el foco de la calificadora. S&P recordó que su perspectiva negativa refleja la posibilidad de una baja de calificación en los próximos 12 a 24 meses si la pérdida continua de suscriptores en base consolidada frena la reducción del apalancamiento ajustado. La compra no resuelve ese problema en el corto plazo; lo rodea. La agencia dijo que seguirá vigilando la evolución del portafolio de clientes e incorporará las sinergias potenciales del consorcio conforme haya más información.
Quién paga y cómo
Para AT&T, la operación es una venta en efectivo: según el comunicado de la empresa estadounidense, recibirá u$s 2,000 millones al cierre, sujetos a ciertos ajustes, más beneficios contractuales y contingentes adicionales que no se detallaron. Es decir, la cifra anunciada podría no ser la contraprestación final.
Del lado comprador, el dinero saldrá de dos fuentes. De acuerdo con S&P, el consorcio financiará el pago con deuda emitida a su propio nivel, sin recurso para Televisa, y con efectivo de los socios. La calificadora no estima que esa deuda afecte los indicadores crediticios de la televisora.
Para su parte del efectivo, Televisa tiene colchón. Al 30 de junio de 2026 contaba con alrededor de u$s 40,027 millones en efectivo y equivalentes, reforzados por la colocación de obligaciones forzosamente convertibles por unos MXN $6,918 millones (cerca de u$s 400 millones) concretada el 3 de junio. S&P no incluye esos instrumentos en su cálculo de deuda y, según dijo, ya anticipaba que esos recursos podrían destinarse a una operación estratégica en telecomunicaciones.
“Para dicha transacción, ya anticipábamos que el uso de los recursos podría destinarse a potenciales transacciones estratégicas en el sector de telecomunicaciones mexicano, con el fin de proteger las fortalezas de liquidez de la empresa”, dijo la calificadora.
Cabe recordar que Televisa dijo a finales de 2025 que exploraba oportunidades en el sector; en enero, BlackRock y J.P. Morgan elevaron sus posiciones en la empresa, y en abril la compañía convocó a una asamblea para un aumento de capital de hasta MXN $7,200 millones.
La apuesta: 30 veces más líneas móviles
El atractivo estratégico es evidente en una cifra: Televisa tenía cerca de 820,000 usuarios móviles al cierre del segundo trimestre de 2026. AT&T México, el segundo operador del país, cerró 2025 con 24.7 millones, unas 30 veces más.
Con esa red, la televisora podría empaquetar telefonía móvil con el internet fijo y la televisión de paga que vende a través de izzi y Sky, y avanzar hacia un modelo de cuádruple play para competir con Telcel, de América Móvil, y Totalplay, de Ricardo Salinas Pliego. El negocio de cable ya representa cerca de 71% de los ingresos de Televisa.
Brian Rodríguez, analista de Monex, coincidió en que la operación puede fortalecer su posición frente a Carlos Slim, pero advirtió que quedan pendientes retos de rentabilidad, escalabilidad, crecimiento de clientes e inversión en infraestructura antes de saber si la nueva entidad será un competidor real.
Enfriando el entusiamo
AT&T México reportó al cierre de diciembre ingresos consolidados por MXN $85,400 millones y una utilidad de operación de apenas MXN $1,400 millones, un margen operativo inferior a 2%. Es decir, Televisa y Fintech Holding están comprando escala, no rentabilidad.
Y el precio de u$s 2,000 millones podría moverse: AT&T reconoce ajustes y pagos contingentes cuyo monto no ha revelado.
También compra una historia de desgaste. AT&T invirtió más de u$s 10,000 millones en México desde su llegada entre 2014 y 2015, con la compra de Iusacell y Nextel y un plan inicial de infraestructura de u$s 3,000 millones. Aun así, nunca logró romper el dominio de Telcel, que conserva más de 60% del mercado móvil.
El cierre de la operación se prevé para el primer trimestre de 2027, sujeto a la aprobación del regulador.
Hasta entonces, la tesis de GBM y la cautela de S&P seguirán midiendo dos cosas distintas: el valor que la bolsa le asigna a la promesa de convergencia y la capacidad real de Televisa para dejar de perder clientes en su propio negocio.
















