
El empresario Elon Musk testificó esta semana en el juicio federal contra OpenAI y su CEO Sam Altman, donde lanzó una advertencia apocalíptica sobre los riesgos de la inteligencia artificial (IA). Durante su declaración, el empresario expresó “una preocupación extrema” por el desarrollo descontrolado de la IA, comparándola con escenarios destructivos como en la película Terminator. Esta intervención se produce en medio de una disputa legal que podría definir el futuro ético de la IA.
Elon Musk, cofundador de OpenAI en 2015, demandó a la compañía en 2024 alegando que abandonó su misión original sin fines de lucro de beneficiar a la humanidad.
El magnate acusa a OpenAI y Microsoft de priorizar ganancias sobre la seguridad, solicitando hasta 134.000 millones de dólares por supuestas ganancias ilícitas derivadas de sus aportes iniciales de 38 millones de dólares, que representaron el 60% de la financiación. Un juez federal decidió que el caso avance a juicio con jurado en abril de 2026, destacando contradicciones en las declaraciones de Altman.
Las advertencias de Elon Musk en el tribunal
En su testimonio inicial, Musk defendió que creó OpenAI para mitigar riesgos existenciales de la IA, reconociendo su potencial pero advirtiendo: “Podría acabar con todos nosotros… como en Terminator. Quiero que sea como Star Trek, no una película de James Cameron”.
El CEO de SpaceX y Tesla expresó “preocupación extrema” por una IA superinteligente sin valores humanos adecuados, comparándola con “un niño muy inteligente que podría descontrolarse” si no se le inculcan principios éticos. Musk reiteró temores compartidos por figuras como Stephen Hawking, posicionando la IA como la mayor amenaza existencial.

Cuál era la misión original de OpenAI
OpenAI se fundó como organización sin fines de lucro para desarrollar IA segura y abierta, pero en 2019 se transformó en entidad con fines limitados de lucro, atrayendo inversiones masivas de Microsoft. Musk argumenta que esto traiciona el acuerdo fundacional y acelera riesgos sin salvaguardas, mientras Altman defiende el cambio como necesario para competir. El juicio, que podría durar dos semanas, enfrenta a exaliados: Musk abandonó OpenAI en 2018 por desacuerdos y ahora compite con xAI.
Este litigio contra OpenAI no solo busca compensación, sino que Musk lo presenta como un freno al “saqueo” de Altman y una defensa de la humanidad ante la IA desbocada. Analistas ven en el caso un debate clave sobre regulación: ¿debe la IA priorizar lucro o seguridad?. Con testigos como Altman pendientes, el veredicto podría influir en políticas globales de IA, en un momento en el que Musk, presidente de xAI y Neuralink, pelea el liderazgo en la carrera tecnológica.














