

El Código Civil y Comercial de la Nación establece que una persona puede ser desalojada de la propiedad que alquila incluso si tuviera al día los pagos y no presente deudas en el contrato.
Esto, por su parte, ocurre cuando el contrato de alquiler finaliza y el inquilino en cuestión se resiste a abandonar la propiedad, permaneciendo dentro de ella.
Cuando se producen estas situaciones, el titular del inmueble puede iniciar un desalojo, mediante el cual se intima a la persona a abandonar la vivienda.
Qué es un desalojo y cómo funciona
Un desalojo, también conocido como lanzamiento judicial, es un procedimiento legal mediante el cual un juez ordena que una persona abandone un inmueble y lo restituya a su propietario legítimo.
Este mecanismo suele aplicarse cuando el ocupante no tiene autorización para permanecer en la propiedad o incumple las condiciones legales y contractuales establecidas.

Entre las principales razones que pueden derivar en un desalojo se encuentran distintas situaciones vinculadas al uso irregular del inmueble o al incumplimiento de obligaciones por parte del ocupante.
Principales causas de un desalojo
- Falta de pago: acumulación de deudas de alquiler, expensas o servicios asociados a la vivienda.
- Contrato vencido: cuando el inquilino o ocupante permanece en la propiedad pese a que finalizó el acuerdo de alquiler o comodato.
- Usurpación o intrusión: ingreso y ocupación ilegal de una vivienda sin autorización del propietario.
- Incumplimiento del contrato: realización de actividades prohibidas, daños en el inmueble o subalquileres no autorizados.
En todos los casos, el proceso debe avanzar por vía judicial y requiere una resolución emitida por un juez competente.
Por qué puede finalizar un contrato de alquiler
Las causas que se señalan dentro del Código Civil y Comercial de la Nación que hacen a la finalización de un contrato de alquiler, se dividen entre los derechos y obligaciones que tienen los propietarios e inquilinos.

En el caso de los propietarios, el contrato se puede finalizar por las siguientes situaciones:
- Si el inquilino modificó el destino para el que alquiló el inmueble o le dio un uso irregular.
- Si el inquilino abandona el inmueble o no lo conserva de manera adecuada.
- Si durante 2 períodos el inquilino no paga el alquiler.
- Por cualquier otra causa que se haya establecido en el contrato.
Por su parte, los inquilinos pueden finalizarlo conforme a estas causas:
- Si el locador no cumple su obligación de conservar la cosa para que pueda ser usada de acuerdo con el contrato, salvo que el daño haya sido causado directa o indirectamente por el inquilino;
- Por vicios de la cosa.
- En cualquier momento y sin necesidad de expresar una causa o motivo. En este caso, debe pagarle al locador el equivalente al 10 % del precio del tiempo restante de alquiler. Este monto se calcula desde la fecha en que el inquilino notifica su decisión al locador y hasta la fecha pactada en el contrato para su finalización.














