El Gobierno tiene uno de los principales desafíos hoy en lograr el impulso de la economía real y el crédito es la clave en ese sentido. No obstante, la falta de pesos y la demorada promesa de remonetización traban ese camino hoy. Así lo reflejó la economista Marina Dal Poggetto en esta entrevista con El Cronista.
“Después de lo que fue el susto poselectoral en la Provincia de Buenos Aires y el salvataje de Scott Besent, se dio una normalización financiera muy agresiva y el Gobierno recuperó su agenda, de hecho, pasó seis leyes al hilo por el Congreso. Del otro lado, se ve una economía que no termina de traccionar”, advirtió la directora de Eco Go en una charla en la que no deja cabo sin atar en materia de análisis financiero y económico.
- ¿Cómo ve la dinámica financiera hoy en la Argentina y su impacto en la economía real?
Si bien se dio una normalización financiera muy agresiva, se ve una economía que no termina de traccionar y un nivel de actividad que está básicamente estancado, con un pico en diciembre y una caída en febrero, pero básicamente en los mismos niveles del primer trimestre del año anterior, un empleo que no tracciona, destrucción del empleo formal y crecimiento del informal, que no alcanza para compensar el aumento de la población económica inactiva.
La tasa de inflación se mantuvo en niveles altos. Recién en abril bajó y probablemente en mayo retorne a alrededor del 2%. Además, tenemos un nivel salarial que va por detrás de ese índice, un crédito interno que está básicamente estancado y un sector público que tiene que ajustar el gasto para mantener el equilibrio fiscal y la narrativa financiera. Uno imaginaba que, para esta altura, dado el giro radical que tuviste después de la elección, el Gobierno ya habría accedido al crédito internacional para pagar los cupones de julio y la verdad es que lo que vemos es un programa financiero doméstico.
“Se está viendo una mejora de las reservas netas, con la consecuente expansión monetaria, pero, paradójicamente, el mismo Tesoro retira esos pesos del otro lado”.
El programa financiero se fue adaptando a las condiciones que tuvo el mercado. Al principio se pagó con dólares que compraba el Banco Central, luego se accedió a un REPO y a otro. Después, se consiguió el financiamiento del Fondo Monetario y refinanciamiento de organismos internacionales, pero no hubo acceso al crédito. Desde principios del año, el Banco Central finalmente decidió empezar a comprar reservas. Los primeros meses, toda la compra que hizo se la llevó el Tesoro para pagar la deuda.
Como accede al mercado de crédito doméstico, no necesita comprar dólares al Central, todo lo que se está viendo es una mejora de las reservas netas, con la consecuente expansión monetaria, pero, paradójicamente, el mismo Tesoro retira esos pesos del otro lado.
- Se habla mucho de que el tipo de cambio está retrasado, ¿vos cómo lo ve?
El tipo de cambio está abajo del pico que tuvo en la elección antes de Bessent y con una inflación en dólares acumulada del 20 por ciento. Lo que se ve ahí es que el Gobierno utiliza el ancla cambiaria. La inflación todavía queda alta, pero la tasa de interés empezó a comprimir y se vuelve a ubicar en niveles negativos, pero la tasa de interés activa todavía no tracciona.

Entonces, la normalización financiera ve, básicamente, detrás de un dólar quieto, con un Banco Central de compras. El tipo de cambio está operando como ancla, pero el esquema es de un tipo de cambio flexible con una banda superior que hoy está 20% arriba del precio. En la medida en que ese programa financiero lo pueda seguir sosteniendo, el equilibrio se sostiene. Entonces lo financiero está, la economía real no está, las encuestas no están, y el Gobierno intenta retomar la agenda.
- ¿Qué pasa con la economía real y cómo se debería reordenar para el año que viene?
O la normalización financiera y la agenda de Gobierno termina de encauzar la economía y las encuestas, en un círculo virtuoso, o la economía termina de entregar las encuestas, la gobernabilidad y los financieros en un círculo perverso. El año que viene es electoral y la concentración de vencimientos de 2027 es muy alta. Eso es muy preocupante.
Este año yo creo que está claramente cerrado. Faltan u$s 10.000 millones del Tesoro y alrededor de u$s 2000 millones del Banco Central. Si asumimos que colocan u$s 700 millones de dólares por mes, de acá hasta fin de año, se cubre el programa financiero y sobran los dólares para el primer cupón del año que viene. Pero el año que viene vencen u$s 32.000 millones, más los u$s 3000 millones del Tesoro, más los u$s 10.000 millones del Banco Central, mitad Bopreal, mitad Repo.
- Y la remonetización que prometió el Gobierno, ¿cuándo podría llegar?
Cuando el Gobierno decidió desarmar los pasivos del BCRA, se aumentó la capacidad prestable de los bancos. Fue muy expansivo el Punto Anker con la base monetaria amplia fija. Pero esos pesos se fueron agotando cuando después se retiraron los pesos con la transferencia de utilidades y cuando se eliminan los controles de capitales el dólar deja de ser ancla y se va a un esquema donde la tasa de interés era muy alta y muy volátil. Ahí, toda la expansión del crédito, que en parte estaba apalancada de golpe, se frenó de un hondazo.
La morosidad se escapa y hoy todavía estamos pagando los coletazos de ese esquema. El esquema de alguna forma funciona, pero es contractivo con la expansión del crédito y no está remonetizando la economía. El problema del crédito es que no hay pesos. En parte, los bancos están todavía dañados por el aumento en la irregularidad.
“Los bancos están todavía dañados por el aumento en la irregularidad”.
Lo que pasó es que muchos estaban prestando en forma apalancada a corto y de golpe subió la tasa de interés. Arrancar un nuevo ciclo de crédito montado sobre estos niveles no es lo mismo. Para construir una moneda faltan solamente dos cosas: una es remunerar el ahorro por encima de la inflación y la segunda es no romper contratos. Si se hacen las dos cosas durante un periodo de tiempo prolongado, se construye una moneda.
- ¿Qué hay que hacer para lograrlo?
No es fácil cuando se parte del overhang monetario de deuda en moneda local que teníamos cuando arrancó el programa. Se requiere de un programa de estabilización que permita fundamentalmente establecer el crédito. El programa fiscal, financiero y monetario requiere como elemento clave construir una alternativa al ancla cambiaria, que permita remonetizar la economía y que crezca. Si existe una volatilidad en la tasa de interés, es muy difícil hacerlo. Ese es el primer paso que hay que dar.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.

















