

Durante generaciones, millones de argentinos crecieron viendo la cara de un niño en el envoltorio de los alfajores Jorgito.
Pese a que se convirtió en una de las imágenes más reconocidas de las góndolas y los kioscos, casi nadie sabe quién era realmente ese chico.
La historia del clásico alfajor comenzó hace más de 60 años y, junto con su crecimiento, también nació uno de los misterios más curiosos de la industria alimenticia argentina: el origen del pequeño que aún hoy aparece en el emblemático paquete.
¿Cómo nació el alfajor Jorgito, uno de los clásicos de Argentina?
El origen de Jorgito se remonta a 1960, cuando Amador Saavedra adquirió una panadería en el barrio porteño de Caballito. Allí comenzó a elaborar alfajores que rápidamente ganaron popularidad entre los consumidores.

El éxito fue tan grande que dejó de lado la producción tradicional de pan para dedicarse casi por completo a fabricar alfajores. Más tarde se asoció con José Fernández y juntos impulsaron el crecimiento de la marca con una nueva planta de producción.
En sus primeros años, cada alfajor se envolvía de manera manual y solo existían dos versiones: el clásico bañado en chocolate y el blanco cubierto con merengue.
El misterio del chico que aparece en el envoltorio
Aunque el dibujo del niño es uno de los símbolos más reconocibles de la marca, su identidad nunca pudo confirmarse.

De hecho, cuando Saavedra compró la panadería, tanto el nombre de Jorgito como esa ilustración ya estaban registrados.
Con el paso del tiempo, el diseño fue modernizándose, pero siempre conservó los rasgos originales del personaje.
La teoría más difundida sostiene que podría tratarse del hijo del dueño anterior de la panadería. Sin embargo, nunca aparecieron pruebas o documentos que permitieran comprobar esa versión, por lo que el misterio continúa hasta la actualidad.













