La dueña de Alfa Pampa abrió su concurso preventivo en medio de la crisis financiera que atraviesa Alfajores Baltazar S.A. A través de esta instancia, la empresa conducida por Mariano Bonaventura busca reordenar su pasivo para preservar la continuidad de sus operaciones.

Según reconoció la compañía, el estado de cesación de pagos se generó luego del fuerte endeudamiento que sufrió, producto de la caída en las ventas y en su facturación durante el año pasado.

Actualmente, la compañía exporta a Nueva Zelanda, los Estados Unidos, Australia y Canadá. Su producción se concentra en la planta ubicada en Villa Maipú, provincia de Buenos Aires, donde elabora alrededor de 1 millón de alfajores por mes. Además de su producto insignia, la empresa comercializa dulce de leche, galletitas dulces y snacks.

“La caída de la demanda en general produjeron atrasos en el cumplimiento de las obligaciones fiscales y previsionales y bancarias así como también con diversos proveedores”, detalló la firma. Además, apuntó, tuvo que reducir su planta de personal.

El expediente tramita bajo la modalidad de “concurso chico”, un procedimiento simplificado previsto para compañías que no superan los 20 acreedores.

“En consecuencia, el cuadro de crisis relatado con una importantísima caída de facturación derivada de la crisis nacional, dejó a la empresa con un creciente déficit que fue financiado con préstamos bancarios y aportes de los socios, además del endeudamiento económico-financiero y tributario antes mencionado”, agregó.

Entre las causas mencionó también el “exorbitante” incremento de las tasas de interés para el financiamiento. “Esta situación provoca que no exista empresa que la resista en pie sin perder su capital de trabajo y giro comercial”, sostuvo.

Según la Central de Deudores, Alfajores Baltazar S.A. tiene una deuda bancaria de $507,3 millones y $ 8 millones en cheques rechazados.

La situación actual de la empresa contrasta con los planes de expansión que mantenía hace apenas unos meses.

Según su balance anual de 2025, la compañía cerró el año con pérdidas por $ 1000 millones en comparación a las ganancias obtenidas en 2024 por $ 136,5 millones. En lo que respecta a las ventas, cayeron de $ 3646,3 millones a 2545,3 millones en un año.

Para este año, Bonaventura proyectaba alcanzar una facturación de $ 4000 millones, un crecimiento apalancado en la diversificación de su portafolio y mayor presencia internacional.

Sin embargo, reconocía que era el primer año, desde su fundación en 2011, que registraba una caída en sus ventas.