

En esta noticia
La calidad de la dieta no depende únicamente de cuánto se come, sino también de la variedad y del valor nutricional de los alimentos elegidos. Un patrón equilibrado permite incorporar los nutrientes que el organismo necesita.
La evidencia señala que una alimentación de baja calidad no se explica principalmente por el exceso de productos ocasionales, sino por el consumo insuficiente de alimentos protectores, en especial verduras y legumbres.
Los alimentos que deben formar parte de la dieta
El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) recopiló investigaciones científicas y, a partir de esos resultados, formuló recomendaciones para mejorar la calidad de la alimentación.
Según explicó Sandra Blasi, Licenciada en Nutrición, integrante de PROFENI y especialista en Nutrición Pediátrica de la UBA, una dieta saludable debe contemplar “verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, granos y frutos secos, lácteos, huevos, pescado, otras carnes (pollo y rojas) y aceites vegetales”.

La recomendación de los especialistas también contempla limitar los alimentos ocasionales, que suelen aportar azúcares, sodio y grasas saturadas. El objetivo no consiste solo en reducir su consumo, sino en ampliar la presencia de alimentos nutritivos.
Una alternativa para mejorar el aporte de calcio
Un estudio del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) analizó la dieta de 315 niños de entre 4 y 9 años y detectó que el 49% presentaba una ingesta insuficiente de calcio.
La investigación de CEPEA evaluó qué ocurriría al sumar un yogur diario. La simulación consideró productos naturales o de sabor natural, sin octógonos de advertencia y con probióticos.
En el escenario más favorable, esa incorporación redujo hasta un 40% la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio. Sin embargo, el estudio no registró efectos sobre otros nutrientes críticos, como la vitamina D.
El yogur aporta además microorganismos vivos en un contexto donde empieza a haber evidencia científica que sustenta la recomendación inclusive de incorporar en la alimentación una ‘dosis diaria de microorganismos vivos’, por su actividad en la microbiota, con beneficios demostrados en salud digestiva, respiratoria, metabólica e inmunológica.
La importancia de evaluar la alimentación en su conjunto también aparece en un estudio de Fabios, Zazpe, García-Blanco y otros autores, publicado en Clinical Nutrition ESPEN, sobre la calidad de macronutrientes y adecuación de micronutrientes en niños.
A partir de esta evidencia, PROFENI recomienda priorizar una alimentación variada y equilibrada. La incorporación cotidiana de alimentos con alto valor nutricional puede ayudar a reducir déficits específicos, aunque algunos requieren estrategias complementarias.













