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Miles de alimentos son descartados cada año apenas alcanzan la fecha indicada en su envase. Sin embargo, especialistas y científicos comenzaron a diferenciar entre productos que representan un riesgo para la salud y otros que conservan condiciones seguras para su consumo.

En ese contexto, el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) planteó la necesidad de revisar algunos criterios vinculados a ciertos alimentos fermentados para reducir pérdidas innecesarias sin comprometer la seguridad alimentaria.

El debate sobre las fechas de consumo

La propuesta se centra en alimentos fermentados estables, como el yogur. Los especialistas sugieren analizar el reemplazo de la fecha de vencimiento estricta por una fecha de consumo preferente para evitar descartes que podrían resultar innecesarios.

Según PROFENI, esta discusión gana espacio en ámbitos científicos y políticos debido al volumen de alimentos desperdiciados. El grupo citó un informe sobre el sistema alimentario argentino que estima que más del 30% de los productos elaborados termina desechado.

La propuesta no implica ignorar la seguridad alimentaria. Por el contrario, apunta a diferenciar aquellos productos cuya estabilidad microbiológica permite ampliar el análisis sobre su fecha de consumo sin generar riesgos sanitarios.

Seguridad alimentaria y revisión de fechas en productos microbiológicamente estables.
Seguridad alimentaria y revisión de fechas en productos microbiológicamente estables.

Qué dicen los estudios sobre los alimentos fermentados

PROFENI destacó que el yogur se produce mediante la fermentación de la leche con bacterias vivas y que su elaboración utiliza leche doblemente pasteurizada. Por esa razón, los especialistas lo consideran un alimento con elevada estabilidad microbiológica.

La evidencia científica también respalda beneficios para la salud intestinal. Una revisión publicada en Current Microbiology en 2025 concluyó que el consumo regular de leches fermentadas mejora la composición de la microbiota intestinal y favorece el equilibrio metabólico.

Por otra parte, una investigación difundida en BMC Microbiology encontró que el consumo de yogur se asocia con una mayor presencia de bacterias productoras de butirato, un compuesto vinculado con el mantenimiento de la salud intestinal. A partir de estos antecedentes, PROFENI considera que revisar los criterios de descarte en determinados alimentos fermentados podría contribuir a reducir el desperdicio alimentario y optimizar recursos.